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REIKI El Poder Sanador de Las Manos
Brigitte Glaser Ursula Vogt
Este libro fue pasado a formato Word y con LETRA AMPLIADA para facilitar la difusión, y con el propósito de que así como usted lo recibió lo pueda hacer llegar a alguien más. HERNÁN (Biblioteca Nueva era) Para descargar gratuitamente de Internet: ¨ ¨ ¨ PRIMERA EDICIÓN 1990
Introducción
Sabemos que existen muchas publicaciones sobre Reiki, pero también conocemos el escepticismo que manifiestan muchas personas cuando se habla sobre este tema. Con este libro queremos dirigimos a aquellos que consideran el Reiki como una "filosofía" abstracta e inverosímil. Nuestra época está marcada por el afán de acumular riquezas y por la superficialidad. La agitación y el estrés definen nuestro quehacer cotidiano. El ser humano es cada vez más propenso a las enfermedades. Muy pocas veces se aplica el pensamiento positivo y cada vez es menor la disposición para aceptarse a sí mismo y a los demás. La cantidad de matrimonios que fracasan es un fiel exponente de esta situación, que se caracteriza por la pérdida de la capacidad de escuchar al otro y de aceptarlo íntegramente tal como es. La juventud, en especial, carece de una imagen positiva del mundo. Para muchos, las expectativas laborales son cada vez peores, y tienen pocas perspectivas de futuro. Las consecuencias son la agresividad y la violencia. Es aterrador la brutalidad en el trato mutuo y está aumentando el número de jóvenes que apelan a la droga para huir de esta realidad. La mayoría de los seres humanos ha perdido el conocimiento de sus propias fuerzas positivas y de la posibilidad de la autosanación. Con Reiki puede tomarse nuevamente conciencia de esta energía, activándola. Ella nos ayuda a recibir fuerza positiva para nosotros y nos ayuda a transmitirla a otros. El doctor Mikao Usui, quien abrió el camino hacia el nuevo Reiki, lo ha reconocido hace años, y queremos transmitir sus conocimientos y sus experiencias a través del presente libro, deseando que señale a los lectores el camino hacia un nuevo pensamiento y a las fuerzas sanadoras que viven dentro de cada uno.
Doctor Mikao Usui El doctor Mikao Usui fue el conductor de la escuela cristiana de sacerdotes en Kyoto, Japón. Un día, algunos de sus alumnos le preguntaron si creía en las sanaciones milagrosas de Jesús. Al contestar afirmativamente, los estudiantes le preguntaron si podía mostrar una sanación de esta índole o si ya había presenciado una. El doctor Usui tuvo que responder en forma negativa. Ese fue el motivo de su renuncia al cargo en la universidad, para dedicarse a encontrar la respuesta a estas preguntas. Viajó a Estados Unidos y allí estudió teología en la Universidad de Chicago. Su tesis se centró en el tema "Las sanaciones en el Nuevo Testamento". Al mismo tiempo, estudió escritos chinos ya que, además del japonés y del inglés, el doctor Usui también dominaba el idioma chino. A pesar de sus profundos estudios de las religiones cristianas, del taoísmo y del budismo, no encontró las respuestas buscadas. Nuevamente en el Japón, estudió el sánscrito antiguo y visitó muchos conventos budistas, para adquirir nuevos conocimientos. Finalmente, encontró en la biblioteca de un convento Zen escrituras redactadas en sánscrito que informaban cómo y con qué métodos y símbolos puede lograrse una sanación. Aunque después de muchos años de búsqueda, descubrió los conocimientos teóricos relacionados con este secreto, aún le estaba vedado el acceso a la sanación. Durante esta época vivía nuevamente en el convento de Kyoto. El abad del convento y el doctor Usui habían entablado una profunda amistad. El abad le aconsejó meditar y ayunar durante 21 días en la montaña sagrada Kuriyama. El doctor Usui aceptó este consejo e inició el camino al día siguiente, confiando en que Dios le daría la fuerza de la comprensión. Con 21 piedras, de las cuales apartaba una cada día, formó un almanaque, y durante este tiempo ayunó y meditó. Muy temprano en la mañana del vigésimo primer día vio un luminoso haz de luz que descendió sobre él y que lo tocó en el centro de su frente. A pesar de este largo ayuno y con la consecuente debilidad física, repentinamente sintió que una gran fuerza recorría su cuerpo. Delante suyo vio con letras luminosas los antiguos símbolos de las escrituras en sánscrito y dijo: "Sí, me acuerdo". Estos símbolos se le fijaron para siempre en su mente y con ellos se activó el acceso a la Energía Vital Universal. Después de esta vivencia, el doctor Usui comenzó a descender de la montaña. Al hacerlo, se lastimó el pie y la herida comenzó a sangrar. Aplicó sus manos sobre la misma, la hemorragia cesó y el dolor desapareció. Esa fue su primera experiencia con sus nuevas facultades y comprendió que podía sanar con sus manos. Como sintió hambre, ingresó en una posada junto al camino. La camarera que lo atendió sufría desde hace días intensos dolores de muelas, y el doctor Usui le ofreció mitigar los dolores. Con su consentimiento, aplicó sus manos sobre la hinchazón de su mejilla. Después de un tiempo, los dolores desaparecieron y la mejilla se desinflamó. El doctor Usui retornó al convento para relatar sus experiencias al abad y al conversar con él, tomó la decisión de ayudar a los seres humanos que vivían en la pobreza a causa de una enfermedad. Pasó muchos años en los barrios bajos de Kyoto, curando a muchas personas con la energía Reiki y dándoles así la posibilidad de retornar a su vida original, de trabajar y de cuidar de sí mismos y de sus familias. Pero lo desilusionó mucho comprobar que después de algún tiempo encontraba a estas mismas personas que había curado, mendigando en la calle. Cuando les preguntaba por qué no habían vuelto a su vida habitual, siempre contestaban que buscar trabajo y asumir la responsabilidad por la propia vida y la de otros costaba demasiado esfuerzo. El doctor Usui se conmovió y reconoció que no bastaba con curar los males físicos de estos seres, y que tenía la misma importancia desarrollar en sus conciencias el agradecimiento por la curación física. Los individuos tenían que tomar conciencia de que habían recibido un regalo, pero que, sin una contraprestación, este regalo carecía de valor. Él impuso las siguientes reglas de vida:
Reglas de vida de Reiki: No te enfades precisamente hoy. No te preocupes precisamente hoy. Honra a tus maestros, a tus padres y a tus mayores. Gana tu pan honradamente. Sé agradecido a todo lo que vive.
El doctor Usui abandonó los barrios pobres y al hacerlo comenzó una nueva etapa en su vida. Comenzó a transmitir sus conocimientos y encontró muchos alumnos. Después de su deceso, uno de sus colaboradores más cercanos, el doctor Chijiro Hayashi, se convirtió en su sucesor. Él creó la primera clínica de Reiki en Tokio, en la cual se curaba solamente con Reiki y a través de Reiki. Esta clínica fue destruida en la Segunda Guerra Mundial. Hawayo Takata, hija de japoneses nacida en 1900 en Hawai, se convirtió en la sucesora del doctor Hayashi. La señora Takata sufría diversas enfermedades y por casualidad descubrió la existencia de la clínica del doctor Hayashi en Tokio. Se entregó a sus cuidados y se curó. Como estas experiencias despertaron su interés en el Reiki, se convirtió en discípula del doctor Hayashi, permaneció con él un año, pasado el cual, retornó a Hawai. En 1938 el doctor Hayashi visitó a la señora Takata en Hawai y la inició allí como Maestra de Reiki. El doctor Hayashi falleció en 1941 y la señora Takata asumió inmediatamente su sucesión.
En Hawai la señora Takata creó un centro de Reiki, donde sanaba a los enfermos y capacitaba alumnos. Consagró a más de 20 maestros en los Estados Unidos, en Canadá y en América del Sur. Le siguieron en el cargo sus nietas Phyllis Lei Furumoto y la doctora Barbara Webber-Ray. Después de un año, se separaron los caminos de estas dos mujeres y pronto, ambas crearon nuevas organizaciones. Actualmente existe la Reiki-Alliance de Phyllis Lei Furumoto y la AIRA de la doctora Barbara Webber-Ray. La señora Brigitte Müller difundió el Reiki en los años 1980 en Europa.
¿Qué es el Reiki?
La palabra Rei-Ki proviene del japonés y significa "Energía Vital Universal". El doctor Usui fue el autor de esta denominación que llegó a tener renombre universal. Reiki es la Energía Vital Universal, que nos regaló Dios. No es una secta ni una religión, ni una filosofía. Todos los seres, sin importar cual sea su definición de Dios, pueden tener acceso a ella. Es la energía positiva proveniente del Universo, que nos es regalada, si lo pedimos. En la Biblia encontramos innumerables indicios de la energía de lo Divino. En la carta de los Corintios, capítulo 12, Versos 4-11, leemos: "Existen diferentes mercedes, pero solo un único espíritu. Existen diferentes siervos, pero solo un único señor. Existen diferentes fuerzas que trabajan, pero solo un único Dios. Él provoca todo en todo. Pero cada uno es obsequiado con la revelación del Espíritu, para que sirva a otros. Uno recibe del Espíritu la merced de transmitir la sabiduría; otro por el mismo Espíritu recibe la merced de transmitir experiencias; un tercero con el mismo Espíritu la fuerza de la Fe, otro -siempre en el mismo Espíritu- el don de curar enfermedades; otro, fuerzas milagrosas; otro, discursos profetices; otro, la capacidad de diferenciar los espíritus; y otro también, diversas formas de formular las palabras; finalmente otro, el don de presagiar. Todo esto lo consigue un sólo y único Espíritu, que a cada uno otorga sus dones especiales, según sus deseos." Estas manifestaciones y otras similares y las curas milagrosas de Jesús inspiraron al doctor Usui a iniciar la búsqueda de esta fuerza divina. A través de sus experiencias, los seres humanos pueden encontrar los fundamentos que les permiten manejar nuevamente estas habilidades. En cada uno de nosotros yace la fuerza para la autosanación, pero no tomamos conciencia de ello. Por ejemplo, cuando nos golpeamos, una reacción típica es pasar la mano por el lugar donde nos duele. Inconscientemente estamos aplicando el Reiki como autosanación y este ejemplo nos muestra el efecto del mismo. Es la Energía Vital Universal que fluye por nuestras manos. La iniciación nos permite el acceso a la energía del Universo y actuamos como un canal que sigue transmitiendo esta energía. Esta fuerza afloja bloqueos psíquicos, que a menudo son la causa de malestares físicos. Jesús realizó sus milagros perdonando primero los pecados, y así desaparecía el sufrimiento del alma, que casi siempre era el responsable de la enfermedad del cuerpo. Solo la percepción de que los seres humanos no lo tomaban en serio, lo movió a agregar a la sanación del alma, que era invisible, la sanación del cuerpo. El anunció el milagro, diciendo: "Yo lo lograré, para que todos sepan, que el hijo humano de Dios tiene el poder de perdonar los pecados terrenales." Después se inclinó hacia el paralítico de Kafarnaum y le dio su orden de sanación: ''levántate, toma tu cama y vete a casa." El paralítico se levantó. Desde este momento Jesús fue aceptado por la multitud como el espíritu de Dios. Esta escena demuestra claramente que los seres humanos no atribuían a Jesús como persona la fuerza de la cura milagrosa, sino que reconocían que a través de Jesús se evidenciaba el Espíritu Divino. Esto significa que Jesús fue aceptado como un médium, es decir, como una persona que, con ayuda de Dios, era capaz de curar enfermedades, un mediador entre la fuerza divina y los seres humanos. Así lo entendió el mismo Jesús, porque así lo perfiló con sus propias palabras (Juan, capítulo 14, verso 1O ss.): "Las palabras que les digo no provienen de mí. El padre, que permanece en mí, lleva a cabo sus obras." Normalmente las personas que creen en milagros son considerados "locos", pero los milagros de la Biblia son aceptados. El doctor Usui acercó nuevamente a los seres humanos la capacidad de manejar la fuerza divina en el mundo moderno. Una de las muchas premisas para poder aplicar el Reiki es la iniciación que solo puede otorgar un maestro. El maestro nos hace conocer la variedad de estas posibilidades. El Reiki Grado I nos capacita a ayudamos a nosotros mismos y a otros con la fuerza sanadora de nuestras manos. En el Reiki Grado II se fortalece esta capacidad y recibimos la fuerza para la transmisión mental, para la cual no importan ni el tiempo ni el espacio. La iniciación como maestro implica un gran crecimiento personal en todos los niveles. Con ella, el maestro asume la responsabilidad y la obligación de transmitir el Reiki.
Mi camino hacia el Reiki Desde el comienzo, mi interés se dirigió hacia la medicina. Después de concluir mis estudios en la escuela especializada, me recibí de enfermera en pediatría. Mientras ejercía mi profesión, llegué a la conclusión que la medicina tradicional no representaba el único camino hacia la sanación y por este motivo me capacité como terapeuta. Independientemente de mi capacitación clínica, desde los 20 años me intereso en las terapias alternarivas. Al comienzo de los años de 1980 tuve mis primeras experiencias con Reiki. Tenía un fuerte dolor de cabeza y una amiga colocó durante unos minutos su mano sobre mi frente. Sentí que me invadía una gran sensación de calidez y para mi gran sorpresa después de unos minutos los dolores habían desaparecido. Mi amiga me explicó que estudiaba Reiki, el poder sanador de las manos, y que quería probar sus habilidades conmigo. Para mí, esto fue un poco inverosímil, pero por mis trabajos como terapeuta fui conociendo más y más personas y así también fui encontrando nuevamente el Reiki. Mi encuentro con Renate Kóhler, una maestra de Reiki, me dio el estímulo final para comenzar mis investigaciones. Esta maestra llamó mi atención sobre las fuerzas que yacían en mí y nos inició, tanto a mí como a mi marido, en el camino del Reiki. Juntos obtuvimos la iniciación para el Grado I y para el Grado II. Mientras yo me dedicaba más a mi profesión de terapeuta, mi marido aprendió a suministrar Reiki en forma cada vez más intensa, profundizando sus conocimientos. Su deseo de obtener la iniciación como maestro fue cada vez más fuerte, ya que quena transmitir Reiki y enseñar a los seres humanos a darle un sesgo más positivo a su vida. Después de su iniciación como maestro, ambos impartimos seminarios. Mis deseos de iniciarme yo también como maestra, me impulsaron cada vez más a trabajar con Reiki. Sentía cómo se modificaba mi imagen del mundo y como adquiría cada vez más fuerza y energía interior. Después del aprendizaje, mi marido me inició como maestra y esta iniciación cambió mi vida en forma positiva. Deseo a todos los seres que tengan la experiencia que he adquirido. Este deseo es el que me motivó a escribir este libro. Brigitte Glaser
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