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19 de octubre de 2001 - LA TRINIDAD Vivekamukti: Una vez, cuando estábamos caminando por la calle, te pregunté ¿cómo es Dios? Tú te sonreíste, y me señalaste en una dirección. Era de noche, y en la dirección que yo miraba según tu indicación, apareció un automóvil con sus luces encendidas. Las luces eran tan potentes en medio de la obscuridad que me encandilaron. Tuve que taparme los ojos porque la luz me dañaba. Aún con mi mano tapando los ojos, el auto que se aproximaba dejaba ver su luz. Tú me dijiste: piensa en Dios como las luces de ese auto. Tú aún no puedes verlas de frente sin lastimarte, pero llegará un momento en que las luces no te dañarán. Mientras yo me tapaba con una mano, tú no lo hacías. Puedes hablarme hoy de cómo es Dios? Lakshahara: En todas las religiones hay una Trinidad o Trilogía. Cuando vemos a Dios, se manifiesta principalmente la Segunda Persona. Dios nos envía a este mundo, siendo la Primer persona Él. Cuando llegamos aquí, venimos con la necesidad de ver, sentir, tocar, gustar y oír. El hombre necesita ver a Dios con sus ojos. Como el Señor es benévolo con todos los seres de su creación, nos es dado percibirlo a través de la Segunda Persona, o Encarnación Divina. La Tercer Persona de esa Trinidad está dada por el Amor, que engloba a la bondad y las virtudes puras. Podríamos dar como ejemplo una planta con sus flores. Cuando la vemos, nos maravillamos de su hermosura. Pero nos sentimos tan atraídos por ella, que tomamos un retoño de la planta, lo trasladamos a nuestra casa, y en nuestro jardín lo ponemos. Al tiempo habrá otra planta igual a la que vimos. Lo primero que diremos es: ahora hay otra planta igual de bella que la que vi aquel día, y hasta emana el mismo y maravilloso perfume. Lo que debemos saber es que ambas plantas son la misma cosa, por lo que el perfume es el mismo. Así es Dios, manifestándose en la Trinidad de la que hablan todas las religiones, de una forma u otra según los dogmas. De aquí se debe hablar de dos formas en que el ser percibe a Dios: la personal y la impersonal. Por ejemplo, en la Personal, la Encarnación Divina se manifiesta como en el caso de Jesús. Él era visto porque fue enviado con una forma en un determinado tiempo, según era necesario que Dios se manifieste a los seres de este mundo. Dios envía de vez en vez una encarnación con forma. Esta es la Segunda Persona. Ahora bien, cuando María de Mágdalo fue al sepulcro en búsqueda de su amado Señor, estaba en tal grado de absorción espiritual, que pudo tener una visión de Cristo, en una forma sutil. Lo llegó a ver, y esto también es la Segunda Persona, pero en la forma mística, que es metafísica. Ambas formas, la personal y la impersonal, son la Segunda Persona. La Primera es Dios que envía su Encarnación Divina. Y la Tercera Persona es el Amor que se despliega como resultado de la percepción de la segunda Persona.Hablábamos al principio de los ojos. En principio nos forjamos una imagen de Dios a través de los ojos. La primera forma de la fe tiene que ver con este sentido. Este sentido es capaz de darnos la primer etapa de la fe, de hacernos creer en una forma. Pero paradójicamente también es el sentido por el cual podemos condenar. ¿qué quiere decir esto? Quiere decir que yo me he formado la imagen de mi Jesús, y amaré esa imagen y creeré por consecuencia en ella. Pero si algo se aparta de esa imagen que me forjé de Jesús, lo condeno. Esto es importante, porque la vista es de todos los sentidos el más inmaterial, o el menos denso por así decirlo. Pero con los ojos podemos alabar o condenar. Por eso las religiones pese a que nos dan una forma, siempre a la larga caen en el fanatismo. Debe creerse en la segunda persona con la forma que la religión nos muestra. Cuando una encarnación viene al mundo, viene también con un cuerpo. Y el cuerpo, en cierta forma es un objeto. Los objetos son deseados por el hombre. Una encarnación no podrá ser deseada con lujuria, pero en cierta forma, su cuerpo es visto como una forma bella. Por eso es que para el devoto, en algún momento, la Segunda persona debe volverse la Primera, para que hasta ese órgano se purifique. Si permanece en el estado material, de Segunda Persona, nos toparemos con un conflicto. La religión nos pone en un conflicto entre la forma divina y la forma material, porque la religión se forma en torno a la Segunda Persona. Para que esto sea trascendido, la Encarnación se volverá inmaterial, para ser La primer Persona, y que se desprenda el Amor más puro aún. Es por eso que debemos ver como el mismo ojo puede alabar o condenar. También existe una cuarta persona: el que ve. El que ve es el hombre, el testigo. Sin el hombre no tendría sentido Dios, y viceversa, porque el hombre es el protagonista. Es el testigo de la Creación. Es necesario ese testigo. Pero todas estas personas están unidas. Son lo mismo. Pero no es esta cuarta persona de la Trinidad. Es el que ve, que discierne, piensa, reflexiona y percibe a la 2da. Persona a través de la Primera. El hombre no nace libre, no está fusionado directamente con la Trilogía porque no nace con el Conocimiento. Viene éste con la percepción de Dios. visitantes |
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