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LAKS dijo (parte IV)
La realización espiritual, que no es otra cosa que el destino de todo
ser humano, no es el cúmulo de las experiencias realizadas dentro de
un marco relativo, sino, la comprensión interna de cada pensamiento e
idea reconocida por la inteligencia, y luego volviéndose
introspectiva hasta llegar por fin al tan ansiado esclarecimiento.
Este destino no está marcado ni por las funciones biológicas para
mantener el cuerpo físico, ni por el agitado goce de los sentidos.
Más bien, esto sería el aprendizaje acelerado de la experiencia
relativa, que por otra parte y por su agitado devenir, carece de
discernimiento.
Esta realización espiritual debe entenderse como vida plena,
potencialmente dispuesta a ser libre, dispuesta al crecimiento
inexorable del alma y a la purificación de la mente.
A cambio del poder relativo, que además trae como consecuencia el
desgaste y el deterioro físico y mental, la realización espiritual
potencia todas las funciones del organismo biológico, mental y
espiritual, dándole al individuo el poder suficiente para poder
sobrellevar cualquier situación y comprender de esta manera que el
alma es eterna, innaciente e imperecedera.
¿Cómo experimentar estas expresiones del Alma Eterna? Mientras seamos
ignorantes, creeremos sentir tal o cual cosa y la relacionaremos con
nuestra Alma. Ahora, ¿no experimentamos al mismo tiempo locura,
miedos, temores y frustraciones? Esto es debido al poder dual de
Maya, su inferencia inmediata es producida por los efectos de la
ignorancia y el egoísmo. Esta mezcla dada por estos dos lazos
confunde al individuo, haciéndole creer una cosa que no es. En este
caso, el individuo confunde a su alma con el cuerpo físico y de esta
manera, a veces experimenta alegría y a veces tristeza, a veces
placer y a veces dolor.
Si bien este es un proceso por el cual el individuo puede tomar
conciencia de la mezcla por medio de Buddhi (inteligencia), este no
alcanza para que se produzca el discernimiento necesario. En este
proceso el individuo está bajo los efectos de la dualidad producidos
por el Poder Cósmico Ilusionante, por lo tanto, el Buddhi o
inteligencia carecerá de la introspección necesaria y el
esclarecimiento no se producirá.
Primero el devoto deberá experimentar la Beatitud del alma por medio
de un Amor inefable, este abarcará el universo entero, y se podrá
manifestar por medio de la piedad y la misericordia. La piedad es un
proceso interno del alma por el cual el amor se prepara (por así
decirlo) para salir al exterior del modo más puro posible y
convertirlo en acción, esta acción es llamada misericordia. ¿Qué
intervención tiene aquí la mente? Sabemos que todos los sentimientos
provenientes de nuestra alma son internos y abstractos. ¿Cómo esta
abstracción puede convertirse en un hecho tangible?
Debe saberse que Chitta o mente material es la última en recibir la
impresión del exterior. Pero Manas o recibidor interno o receptor
interno es el primero en recibir la impresión, porque este Manas es
el receptáculo pasivo para el conocimiento, deviene directamente del
proceso evolutivo del alma.
Este Manas es entonces el proceso de la naturaleza espiritual que
actúa en sus tres niveles: Inteligencia, Conciencia Introspectiva,
Esclarecimiento, formando entonces una segunda trilogía que sigue
directamente de las tres anteriores: Forma, Concepto, Sustancia.
Todos estos elementos pertenecen a la naturaleza de la mente superior
(Manas) y no a la mente ordinaria (Chitta).
Cuando estos elementos están perfectamente equilibrados, la
realización se produce y al mismo tiempo la mente ordinaria (Chitta)
queda subyugada.
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