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26 de Octubre de 2001 Vivekamukti: Hablando del Señor Jesucristo, me dijiste una vez que de todas las encarnaciones de Dios era la más grande. También me dijiste que si en este instante se manifestase Jesús, tú enmudecerías ante su grandeza, y lo único que saldría de tu boca sería silencio. Aún así, de ser posible, quiero que ya que me has dicho cómo nos relacionamos con la Segunda persona de la Trinidad, siendo nosotros la cuarta persona o testigo, me hables de cual es tu relación como instructor en este mundo respecto al Señor Jesucristo. Lakshahara: Aclaremos primero que hay una diferencia entre Jesús y Cristo. Jesús es la forma humana encarnada, la modalidad de Dios en la naturaleza material, que muestra al hombre devoto como se llega desde lo más obscuro a lo más luminoso, como humano. La forma Cristo, es la parte metafísica que aparece en la meditación. El Cristo vivo poco y nada tiene que ver con Jesús. El Cristo vivo que aparece en el corazón del que medita es el que nos permite fundirnos con el Creador, en tanto Jesús el hombre, es el que permite al devoto experimentar la fe, el amor y atravesar el camino desde lo obscuro hasta la paz mental.Jesús es un hombre con naturaleza divina, en tanto Cristo es la naturaleza divina. Lo correcto es decir entonces: Jesús, el Cristo. Uno puede percibir durante su camino a ciertas entidades divinas, como Jesús. Pero la percepción del Cristo Vivo en el Corazón, sólo se alcanza cuando se ha alcanzado la Paz Plena e Inefable. Es muy hermoso percibir a Jesús, porque esa percepción nos permite irnos despojando de los deseos y purificándonos, pero la fusión con el Cristo vivo aparece en el estado de plena Paz. Así como el color y el sabor de una fruta son totalmente distintos, pero pertenecen a la misma fruta, Jesús es realmente distinto a Dios, pero pertenecen a lo mismo. El hombre necesita indefectiblemente identificarse con la forma humana de Jesús para ir de lo más obscuro a lo más alto de la naturaleza humana, porque sólo una vez llegado ese momento es que se podrá fundir con el Cristo vivo que mora en el corazón. Una diferencia importante de aclarar, es que nosotros venimos a este mundo luego de la expansión. Prakriti que es la naturaleza tiene dos elementos: Ákasha (denso) y Prana (la fuerza que lo moviliza) En Ákasha, Prakriti toma forma, y en prana da el movimiento, la fuerza, como si fuese la electricidad, el pensamiento, etc. Y digo que el Cristo vivo es el más grande, porque Él es consciente de la Divinidad antes de la expansión. Y como es tan humilde y tan excelso, toma forma junto a nosotros, que somos luego de la expansión. Por eso Cristo, en toda su predicación, siempre decía: Yo y mi Padre somos Uno. Para quienes lean esto, es muy importante que se concentren en Jesús, para poder limpiar el corazón, y quienes logren meditar, deberán hacerlo en las vibraciones Ieshu, Iehoshúa, Ioshúa,Eshu, que son diferentes a Jesús. Es muy importante aclarar esto. Mi identificación con Jesús es a través del amor. Y con Cristo es a través de mi corazón, puesto que Él mora allí. Vivekamukti: Lo que me importa que hablemos es lo siguiente: tengo muy presentes dos sueños. En el primero, Jesús, tú y yo estábamos sentados a una mesa. Tú yacías en silencio a mi lado, Jesús estaba frente a nosotros dos. Recuerdo que con el rabillo del ojo te observaba, y tenías la cabeza baja. Yo quería hablarle, pero mi amor era tan grande, que no podía emitir sonido. Entonces Jesús me dijo: ¿sabes por qué él existe? (se refería a ti) Luego de un pequeño silencio, contestó su propia pregunta diciendo: por ti hijo mío, el fue creado por tu causa.Luego desperté, y sentí que aquello no fue un sueño. El segundo consistió en verme a mí mismo (esto lo soñé muchas veces) dando una misa a algunas personas muy humildes, y yo estaba vestido con hábitos de sacerdote. En un costado del altar tú me llamaste desde el cuarto, y yo dejé unos instantes la misa. Tú me dijiste: quiero que conozcas tu nombre sagrado (me lo dijiste, y sentí que era un nombre que fundía todas mis encarnaciones, y en ese instante del sueño supe que al despertar no lo recordaría) Como me sentí triste, me dijiste otra cosa más: para que no entristezcas, te mostraré que esto no es un sueño Extendiste tu mano, y girándola exhibiste tu muñeca, donde yacía un estigma ya cicatrizado. Yo te dije: es como la marca de mi Señor. Y lleno de fuerza, volví a la misa que estaba predicando, y la gente sonreía llena de fe. Al despertar, te llamé, y viniendo tú a mi casa, te conté lo soñado. Cuando llegué a la parte de la marca, tú giraste tu muñeca y mostraste la misma señal. Te agradecí por recordarme que aquello no fue un sueño. Lo que pregunté al principio de esta charla tiene que ver con eso. Siempre he sentido que Jesús el Cristo me ha llamado. Cuando tú llegaste a mi vida, supe que era a través tuyo que eso se haría realidad. Vuelvo a repetir entonces la pregunta inicial: cuál es tu relación exacta con este ser y conmigo para con ambos. Lakshahara: Mi relación con Jesús no es tal. Mi relación es con el Cristo vivo, con aquella substancia real y Eterna que mora desde antes de la expansión. En eso que no llamaremos sueño, sino instancia, observamos a las Tres Personas. En Cristo, vemos la representación de Dios. En el instructor, la representación de la segunda persona, y en el alumno dedicado vemos al Amor, como la semilla que busca a través del instructor. El Alumno devoto necesita de la forma del instructor para tener una relación con Jesús que lo lleve a Dios. En ese punto, Jesús es Dios también. Pero en verdad, quien tiene la relación con Jesús es el devoto, la semilla en busca del Amor. Mi relación es desde siempre con el Cristo que mora en el corazón, Aquel que yace desde toda la Eternidad como Substancia Real antes del expansión. Con respecto a las señales o signos que se muestran al alumno, es deber y función del instructor leer en el devoto lo que este necesita para purificarse e ir madurando en el Amor. El instructor debe trazar una directriz entre lo que percibe de Dios y lo que el alumno necesita. Por ello, en el sueño, se da en principio un tipo de enseñanza pasiva, porque en ese estado el alumno puede ir madurando cosas que luego podrá madurar en la realidad cotidiana. En los sueños a veces se enseña, y todo queda en la mente con algunas cosas mezcladas. Pero en principio, el instructor debe confirmar al alumno las señales que provienen de Dios para que este madure en su amor, y luego, a medida que evoluciona, las confirma por sí mismo al ir purificando su vida.visitantes |
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