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Razón e insatisfacción Tan bellos seres que ha puesto el Señor en mi camino, dando gracias a vuestra visita constante y amorosa a este pequeño hogar vuestro llamado portal espiritual, quiero despedirme por unos días, ya que como os anticipé, me retiraré dos semanas al cercano mar para descansar un poco, y disfrutar de la naturaleza y sus bellezas, que tan hermosamente ha esparcido el Padre por sobre nuestro amado planeta Tierra. He hablado con algunos de vosotros, y en estos últimos tiempos, gracias a hechos muy intensos acaecidos en el foro y en el chat, se han visto reflejadas diversas facetas de nuestro humano comportamiento: amor, misericordia, ira, soberbia, rencor, mordacidad, certezas, dudas, fe, descrédito, dulzura, amargura, angustia, dolor, sufrimiento, conciliación, impulsividad, reflexión, contemplación, etc. Esto me ha servido para ver que somos como átomos disgregados, tratando de fundirnos en el Todo. Pero bien sabéis que hay átomos que se funden armoniosa y perfectamente. Por ejemplo, oxígeno e hidrógeno, en diferentes proporciones, componen moléculas de agua. Hay otros átomos incapaces de fundirse con estos dos, pues no están destinados a conformar con ellos ninguna molécula, aunque sí con otros. Es así, que por ejemplo, en este planeta encontraréis agua y además otros elementos, compuestos por otros átomos, todos necesarios pero no unidos. Al menos no yacen fusionados, pero sí forman parte de este entorno natural. Viajaré a ver el mar, pero también la arena. Los peces, las aves y los insectos. Las nubes y el aire, iré a sentir el viento de la tarde en mi rostro, y pensaré en Dios y en cada uno de vosotros, mis átomos afines y los demás, aquellos que son nobles pero yacen separados de mi molécula creada. Siempre que me alejo algo de inquietud hay en mi joven e inmadura mente. Me pregunto: ¿que sucederá con mis hermanitos? ¿de qué hablarán en mi ausencia? ¿buscarán siempre la verdad, aunque el precio sea la vida misma? Algunos de vosotros harán largos viajes para esta época, y conocerán al maestro. En verdad, lo que más me tiene emocionado como a un niño, no es vuestro encuentro con él, sino vuestro amor y el cumplimiento de la Voluntad del Padre. ¿Os dais cuenta? Seres desconocidos en lo físico, hermanos en almas, confiando unos en otros, yendo a encontrarse entre sí para esta aventura espiritual. Yo creo como le decía hoy a una hermana muy amada, que el resultado en sí del viaje, y el milagro en sí es este. No es el fin conocer a Lakshahara, ya que a algunos les será bueno esto y a otros sólo anecdótico. Lo impresionante es que dejarán el mundo virtual para verse cara a cara en el mundo real. Qué bello es esto! Podría yo irme tranquilo del portal con esto que me ha regalado el Padre. Hermanitos amados: me habéis escuchado por fe, habéis cruzado conmigo cada puente, habéis caído también en mis caídas y errores, habéis compartido mi humanidad y vuestra divinidad con esto que soy ¿qué más podría hacer por vosotros que no hayáis hecho vosotros por mí? Os amo, no me importa si alguien lo duda, porque quien duda de mi amor, en verdad duda de Dios. Mi amor no es mío, es del Padre. El lo plantó en mí, a través de su enviado, y a través vuestro. Somos pequeños corderos pastando en los Campos del Señor. El ha dispuesto a varios pastores, pero en los campos, bajo las rocas, también yacen alimañas. Es el mundo mismo hermanos míos! y qué bello e infinito es su paisaje! Hace un año, recuerdo que no podía disfrutar de estos paisajes a causa de mi mente: como todo lo razonaba, nada me satisfacía. Nada satisface a la razón en verdad. las preguntas nunca acaban en la mente hasta que te topas con el amor. Tenedlo en cuenta aquellos que inician el peregrinaje. No lancéis miles de preguntas, porque vendrán más preguntas. Todo lo que preguntéis, hacedlo desde la humildad de vuestros corazones, con el sincero ánimo de aprender, porque a eso venimos al mundo, no a enseñar (al menos no las ovejas, sí los pastores que ya conocen las pasturas donde llevar a sus ovejitas). Algo ha cambiado hoy, puedo comenzar a disfrutar sin desearlo. El deseo se va extinguiendo, y a cambio, me han regalado instantes de dicha que van creciendo. Pero también siento dolor cuando veo algunas de vuestras batallas por encontrar esa dicha, o las batallas por que sí. Por favor, no batalléis en vano. Si lo hacéis, que sea por la Paz y el Amor del Padre, no por competencia. Eso queda para los bárbaros, los falsos sabios y ególatras. Pelead sólo en favor de vuestro crecimiento espiritual, mas no contra vuestro hermano, sino a su lado. Y si el hermano que está al lado no os quiere ayudar, alejáos de él, pero no combatáis contra él, no sea cosa que le hiérais, como él hizo con vosotros por ignorancia. Más os vale alejarlo del alcance de la lanza de vuestra lengua o la mente. Esto lo he aprendido recién ahora, luego de haber lastimado mucho. Los perdones que pida jamás serán suficientes, pero puedo a cambio entregaros amor y silencio, como decía otro amadísimo hermano en el foro. Dejaré para vuestro aprendizaje dos pequeños relatos, pertenecientes a la obra "Antología de Cuentos de la India y Tíbet" recopilados por Ramiro Calle. Creo que mucho se puede y debe tomar de ellos. Tenedlos en cuenta. Muchos se sentirán representados o verán representados en ellos a otros, pero lo más importante es lo que podamos extraer como aprendizaje real. Es tiempo de madurar, de dejar las anclas de la mente de las que hablamos alguna vez, que nos mantienen prisioneros. Si alguien os lastima, y no depone su actitud ante vuestro pedido, no olvidéis ofrecer la otra mejilla cuando vuelve a pegar, pero si os vuelve a agredir, alejáos de él y rogad al cielo por su alma, porque yace manchada por su ego. Retiráos hasta que evolucione, y no sirváis de alimento a los buitres de su ego. Todo insulto, como decía mi amado Buda, no lo aceptéis, porque no os pertenece. Decid: "este insulto que me has dado no lo acepto, es tuyo así que tómalo, no lo quiero ni lo necesito. Sigue tu camino". Mas si os encontráis con el amor, luego del error, abrazad a este ser, porque es vuestro hermano. No lo odiéis, ni sufráis por él. Compadecéos y amadle, pero en silencio. ¿Recordáis que os conté que al divorciarme, le dije a mi ex-esposa: tú debes seguir tu camino y yo el mío, porque ambos tenemos distintos nortes. Aún así, mi amor por ti seguirá intacto, porque antes que mi esposa, siempre serás mi hermana. Esposa te habré elegido, y cuando el hombre elige puede errar, pero hermana me has sido dada por Voluntad del Dios, y eso jamás se romperá. Ve en paz, y que la Luz te guíe e ilumine...? Hoy conformamos con mi compañera actual una molécula. Somos dos átomos acercados por Dios para fundirnos y hemos tenido la Gracia de servirle y ser felices de estar juntos en armonía. Dejad que la Madre Tierra juegue con los átomos, fundiendo aquellos compatibles y dando lugar a esa molécula mayor, y que varias moléculas sean una única substancia, ese noble elemento. No uséis la razón para ello, porque os quedaréis con el amargo sabor de la insatisfacción o de la duda. No seáis pretenciosos, no esperéis nada, DEJAD QUE DIOS HAGA, y sólo ayudadle. ¿No se dejan guiar las ovejas por el pastor hacia las altas montañas donde las lleva, encontrando el pasto fresco y nutritivo luego de una larga jornada?. Sed dóciles ovejas, pero recordad la palabra de Jesús: "sed blancos como palomas pero astutos como serpientes. Os envío como ovejas en medio de los lobos..." Os lo repetiré una vez más antes de despedirme: este amor es con vosotros, y así será bien por Gracia de Dios. Quedo a vuestros pies, besándoles y sirviéndoos . Disfrutad de estos relatos: ' La insatisfacción ' Era un joven buscador, pero su propia insatisfacción le consumía. Recorrió buena parte del mundo buscando enseñanzas y conociendo a maestros de todas las tradiciones; pero nada terminaba de satisfacerle. Vivió asimismo toda clase de experiencias mundanas, diversiones y aventuras, pero su insatisfacción iba en aumento; hizo muchos amigos y hubo muchos amores, poseyendo a las mujeres más bellas y fascinantes, pero era su insatisfacción, como una bola de nieve, iba creciendo sin parar. Años de ; búsqueda, diversiones y aventuras; años de investigaciones filosóficas y místicas, encuentros y desencuentros, viajes y conocimientos, alegrías y desventuras. Hizo una fortuna considerable y obtuvo honores y privilegios. ¡Tanto más crecía su insatisfacción! Las primeras canas salpicaban sus cabellos y las arrugas empezaban a surcar su rostro. Pero la insatisfacción seguía mordiéndole en el alma, sin poder mitigarla. Oyó hablar de un gran sabio. Pero ¡tantos había visitado ya y conocido! Nada, empero, tenía que perder. Era un viaje más, un encuentro más, unas enseñanzas más a recibir. Se trataba de un sabio que vivía en la India, al borde de la frontera con el Tíbet.Viajó hasta esas remotas tierras. ¡Había viajado tanto a lo largo de su vida; tantas remotas regiones había explorado! El sabio era un yogui solitario. Daba enseñanza a aquellos que lo buscaban, pero él nunca buscaba a los discípulos. El hombre insatisfecho llegó a su ermita y se sentó a su puerta. Guardó silencio. Transcurrieron unos días y el sabio le invitó a pasar. ¿En qué puedo ayudarte? -preguntó el sabio. El hombre le puso al corriente de su larga búsqueda espiritual y material, cotidiana y supracotidiana. Concluyó diciendo: -Mi insatisfacción es cada día mayor. Tengo conocimientos metafísicos y místicos; he obtenido mucho dinero y he disfrutado de los más leales amigos y las más bellas mujeres; he recibido honores; he conocido casi todo el mundo y he experimentado muchas diversiones. Ha habido épocas en las que el fantasma de la insatisfacción se ha debilitado, pero luego se ha presentado con más fuerza que nunca lo hiciera. Aparentemente todo lo tengo, pero en realidad todo me falta. ¿Qué puedo hacer? -Eres un buscador -dijo el sabio-, pero no has sabido buscar. Eres como un sabueso sin olfato, vagando por dónde no debe vagar. Te has llenado de todo, pero has dejado vacío tu cuenco interior. -¿Mi cuenco interior? preguntó sorprendido el hombre-. ¿A qué te refieres? - A los buscadores, a aquellos que tienen miras espirituales o inquietudes místicas, el Absoluto les pone un cuenco vacío cuando toman este cuerpo y esta mente. Ese cuenco vacío no puede llenarse jamás con experiencias externas, conocimientos por sublimes que sean, vivencias cotidianas o diversiones. Ese cuenco, amigo mío, sólo puede llenarse con uno mismo, con la propia felicidad que mana de la fuente interior cuando uno la halla. Para encontrarla, no basta llenarse de conocimientos, sino que hay que realizarlos a través de la práctica interior, la disciplina ética y la meditación. Llena de ti tu cuenco interior y desaparecerá toda esa descomunal insatisfacción que lo externo jamás logrará aplacar... La insuficiencia del razonamiento ordinarioSe trataba de un discípulo pretencioso y petulante. Era frío como el rocío de la madrugada, sometiendo todo al criterio estricto de la razón, imponiéndose arrogantemente a los otros con rigurosos razonamientos, exento de intuición, mucho más aún de compasión. Asesinas la frescura de la vida con esa actitud -le había reprendido a veces el maestro-. No se trata de brillar sólo con la mente; no hay brillo más puro que el del corazón. Pero el discípulo no aprendía la lección. Se instalaba en sus fríos razonamientos, que él tenía por muy eficaces y capaces de explicar absolutamente todo. No era la suya la duda que invita a la genuina búsqueda y a la sagaz investigación espiritual, sino la duda escéptica y sistemática que quiere reducirlo todo a la gélida lógica ordinaria. Cierto día el maestro reunió a todos sus discípulos. Intuía que el discípulo estrictamente lógico trataría de formularle alguna pregunta que pudiera ponerlo en evidencia. El maestro comenzó a impartir enseñanzas y métodos a los discípulos. Luego abrió el ciclo de preguntas. Todos preguntaron con genuino afán de saber, pero el pretencioso discípulo, arrogante, preguntó con el ánimo de poner en grave aprieto al maestro: -Maestro, tú que tanto has llegado a saber, podrás respondernos, ¿quién vela por los vastos espacios siderales, por 1os infinitos mundos? -¡Oh, qué fácil pregunta! -repuso jovial e irónico el maestro-. Naturalmente que dos intrépidos leopardos blancos. Esperando una respuesta de orden más filosófica, durante unos instantes el discípulo se quedó desconcertado. Pero reaccionó enseguida para repreguntar: -¿Y quién vela por esos intrépidos leopardos blancos? -¡Oh! -repuso el maestro-. Eso es todavía mucho más fácil. ¿De verdad que no lo sabes? Dios es quien vela por esos leopardos blancos. El discípulo sonrió maliciosamente y se dijo para sí mismo: «Está cazado. Ya veremos qué responde a mi próxima pregunta." Y espetó la siguiente pregunta: Y bien, sabio maestro -con tono de marcada mordacidad-, ¿quién vela por Dios? Se hizo un denso y significativo silencio. La seriedad asomó al rostro de todos los discípulos; pero la cara del maestro estaba relajada y amablemente sonriente. -¡Qué pregunta tan fácil, querido mío! Suponía que con tu destreza lógica me harías una pregunta más difícil. ¿De verdad que no lo sabes? Es tan sencillo: por Dios velan otros dos intrépidos leopardos blancos. Los asistentes estallaron en una sonora carcajada que quebraba el magnífico silencio de la tarde.
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