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Saludo desde mi alma a todas las almas que miran hoy esta página. Es la 4ta. semana de marzo del año 2001. Hoy no voy a traerte ningún texto escrito por un iluminado o un maestro o un santo, sólo algunas palabras de este humilde y pequeño siervo de Dios. Creo muy importante que sepas que al igual que tú, soy un caminante hacia la Luz. Tengo, al igual que tú, al mismo Dios en mi esencia; cometo aciertos y errores, padeciendo los mismos defectos de muchos hombres y teniendo la gracia de algunas virtudes que el Padre nos da. ¿Por qué no entonces hablar como alguna vez ya lo hice, desde mi humanidad?. Es así que tras unos días de dejar ciertas tareas cotidianas, nuevamente confronto a mi mente. Sí, esa mente humana que tanto bien y tanto mal puede hacer debe ser observada, pues el Creador la ha hecho poderosa en verdad, y de acuerdo a cómo usamos ese poder, puede elevarnos o hundirnos. Recuerdo que Sri Ramakrishna mostraba una imagen muy interesante: un carro tirado por caballos y conducido por un cochero. El siempre decía: "los caballos son la mente, tú eres el carro, Dios es el cochero que conduce al carro al destino correcto". Pero a veces esta imagen puede variar, y sucede que creemos que el carro es nuestro cuerpo, nosotros somos el cochero y debemos dominar a briosos corceles, y Dios es algo allá en lo alto del Cielo. Más aún: a veces los caballos enloquecen y no podemos detenerlos, y desbocados ellos, siendo incapaces nosotros de gobernarlos porque no sentimos tener la fuerza, somos conducidos locamente hacia algún abismo donde todo cae. Quiero que pienses en estas imágenes que te doy, mirémoslas juntos. He elegido hablar de la mente, porque en este mundo, es aquello que el hombre debe controlar para trascender, y muchos de los que me escriben manifiestan perturbación y dolor cada día a causa de su mente. Como está escrito en Los Diálogos mantenidos con Jesús y Juan el bautista, la mente es una herramienta de gran precisión, debes ver cómo usarla. Un bisturí en manos de un cirujano puede salvar una vida, y en manos de un desquiciado, acabar con muchas de ellas. Yo sé que cada persona tarde o temprano batalla con la mente, algunos tratando de conocerla, otros sometiéndose a los deseos que persigue, otros observándola, otros poniéndola a la orden del espíritu, y otros padeciendo la locura. Mas te habla alguien que pasa por todas estas experiencias, por esas batallas y por otras que le aguardan. ¿cuál es la solución entonces? Aceptar. Sí, créeme, ACEPTAR es la respuesta. Uno debe aceptar que DIOS ES EL COCHERO, que uno mismo es el carro y que los caballos de nuestra mente están bajo el perfecto mando sólo cuando Él los conduce. A veces el hombre cree ser el hacedor, el protagonista, y de hecho en eso se transforma. Es así como nuestra vida toma el rumbo que le damos. Esto es una etapa necesaria: uno debe verse conduciendo el carro, atravesando diferentes paisajes, y también olvidando a Dios, asumiendo que es algo o alguien externo, a quien uno invoca cuando está en peligro, cuando extravía el camino o cuando los caballos se descontrolan. En verdad nos ahorraríamos decenas de vidas y dolores si le diésemos las riendas al alma, que es la chispa de Dios. Así te lo digo, porque si te digo Dios está en ti, me preguntas a veces ¿dónde?. Siempre te digo que Él es lo más lejano y lo más cercano que tienes. Algo te dice que Existe, que Él Es, y nunca lo has visto o tocado, ¿cómo lo sabes? bueno, hay una semilla directa de Dios, llamada fe. El la pone en nuestra alma. La fe es en lo espiritual lo que la fuerza de voluntad es en lo mental. La fe es profunda, y como decía mi buen Santiago: "produce paciencia en el sufrimiento". Pero siempre confundimos la paciencia con la resignación: NO! la paciencia es aceptación. Uno acepta cuando sabe quién es el cochero. ACEPTA PRIMERO, LA COMPRENSIÓN VIENE DESPUÉS... ¿Tú crees acaso que mis caballos no se han desbocado nunca? Pues yerras si eso crees. Se han desbocado y enormemente, y eso es a causa de que yo he montado el carro y pretendí dirigir mi rumbo. Olvidé quién estaba conduciendo en verdad. Pero cuando uno cree dirigir el rumbo, es el hacedor. Sé que esto puede parecer complejo, pero es tan sencillo que no siempre nuestra mente querrá entenderlo. Verás: a ella humanamente no le gusta ser dirigida, ni por Dios ni por ti. Ella es en principio como esos caballos salvajes. ¿sabes cómo domesticaban los indios a sus caballos? Se hacían sus AMIGOS. Por eso, no les ponían monturas ni usaban espuelas. Hablaban con los animales, los acariciaban, compartían sus paisajes y comidas con ellos. Hacerse amigo de la mente es la forma de amansarla. Recuerda que es un instrumento al servicio del alma. Deja de temerle, y muéstrale al COCHERO. No a tí, sino a DIOS! A veces he ido corriendo al encuentro del maestro, desesperado, pensando que era el último día de mi vida. Realmente mi mente me mostraba tanta locura, tantos miedos, tanto dolor, tantas imágenes y gritos, tantos sufrimientos en el vivir, que en verdad creía yo que ése era mi último momento de mi existencia humana. El maestro me miraba sonriente, me preparaba con todo amor un té, como un padre con su niño asustado, se sentaba, y me decía: ¿por qué has esperado tanto para venir?. Uno cae generalmente cuando ha olvidado que Dios es el cochero. Cuando uno olvida eso, los caballos poco a poco nos llevan por el rumbo que quieren. Aún grandes yoguis y ermitaños han visto la locura de la mente. Pregunté yo una vez al maestro por qué les sucedía y me sucedía esto a mí, si iba yo en camino a Dios. El me dijo: no puedes llegar al fin del camino si no has atravesado todo el bosque. El bosque tiene lugares hermosos y otros tenebrosos y sombríos; mañanas donde los pájaros trinan y los rayos del sol se filtran tras los árboles, y noches donde los gritos de las fieras retumban en medio de la obscuridad, y el frío es tan grande que la bruma se torna espesa. Mas el viaje es largo y necesario. Un hombre sabio debe recorrer todos los paisajes para ser testigo de todas las cosas. El sabio todo lo conoce, y gracias a esto discierne entre realidad e ilusión, alcanzando La Verdad. Uno quiere sólo lo bello, detesta el dolor. ¿recuerdas en meses pasados cuando hablábamos de la diferencia entre dolor y sufrimiento? El dolor es parte de este mundo, mas la mente le agrega a ese dolor el sufrimiento. Y es así que la mente, al atravesar las partes obscuras del bosque, se aterroriza, como lo harían caballos que se extravían en ese sitio, desesperados correrían sin cesar y sin rumbo. Recuerda al cochero, y recuerda que tú eres el carro. En estos días una vez más comprobé que nos conducimos en lo cotidiano como si estuviésemos solos. En la sección "consejo espiritual" quedó escrito: Lo que más rápidamente te transporta hacia La Verdad es la compañía de auténticos hombres santos que viven para Dios. Y un hombre santo es una persona que le ha dado a Dios las riendas de su vida, y con mansedumbre se deja llevar por el Mejor de los Cocheros, atravesando todo el bosque durante días y noches, hermosas y horribles, pero tranquilo, pues sabe que mientras Dios conduce nada malo puede pasarle. Y como está escrito también: "Un hombre santo no es sino un pecador que jamás se dio por vencido"...Trato de mostrarte algo humano, cotidiano y necesario. Si miras en el foro, verás cuántas veces el dolor nos ha tocado, cómo tus hermanos atraviesan por diferentes paisajes: de alegría y amor, de desdicha y dolor, de vida y de muerte, de valentía y temor, etc. Siempre estamos transitando por todos los paisajes. La paz con que lo hagamos depende de Quién maneja nuestro carro. El ego o Dios. Es necesario que medites en esto, como yo debo hacerlo cada vez que yerro. Te hablo con mi corazón abierto, de par en par, pues hermano y hermana te considero, y debo compartir todo lo que se pueda. Hay momentos en la vida humana, y eternidad en la vida Divina. Los momentos empiezan y terminan. La eternidad ES por siempre. Si nos mantuviésemos cerca del Padre siempre, y no sólo cuando nos asustamos o tememos o sufrimos. La mente tiene curvas, oscila. A veces está arriba, exultante. Otras abajo, depresiva, y a veces en el punto medio. Sólo cuando está abajo no queremos desprendernos de Dios. La mente siempre nos lleva lejos de Él cuando disfruta de este mundo. El desafío es disfrutar de todas las cosas que nos hacen bien a nosotros y a los demás, pero desde Dios, sin olvidarlo o desplazarlo en nuestra mente. Cuando padecemos es tanto el dolor y la desesperación, que llegamos a creer que Dios no nos escucha. Pero olvidamos que para llegar allí, en algún momento, nosotros no lo escuchamos. Tarde volvemos a Él, como niños que han hecho una travesura y se han asustado por consecuencias que no esperaban. Volvemos a su Mano, buscando su caricia. Y Él nos acaricia, a su tiempo. Ese tiempo es necesario porque debemos aprender como buenos hijos que nuestras vidas son el fruto de nuestras acciones. No son el castigo o el premio de Dios. El regalo de Dios es la vida, la existencia humana que nos ha dado, o ¿crees tú que la vida humana se logra así porque sí? La vida humana es un don muy alto en este planeta. Somos pequeños respectoa otros mundos, claro que sí, pero la vida humana aquí es todo un regalo, que aún no hemos sabido aprovechar. Lee lo que Jesús y Juan me dijeron sobre la mente, sobre cómo funciona, cómo hacer para distinguie entre la ilusión, la realidad y la verdad. Son tres niveles que debes aprender a percibir. Necesitas a tu mente en equilibrio para ello, y a Dios guiando el carro para lograrlo. Te pido que trabajemos esta semana con esta reflexión, y que conversemos todos en el foro sobre esto. No quiero que lo hagamos desde los libros que leímos o desde las frases altas de una encarnación. Podemos utilizarlas para comprender mejor, pero lo importante es hablar desde nuestra cotidianeidad. Esto es, desde lo que somos aquí y ahora como humanos. Agradezco tanto que leas esto, y agradezco también a todos quienes se han preocupado por mí tanto en estos días. Sus oraciones y sentires han dado frutos muy hermosos, que cosecharé y reuniré para todos cada día, pues es gracias a su amor que ha sucedido. Gracias a cada uno de vuestros corazones por el constante regalo de su amistad. Quedo a vuestros pies siempre, en esta y otras vidas. El Padre los inunde de luz y paz. Hasta muy pronto... La pregunta que os hago es: ¿sufrís a causa de la mente? Siempre nos pasa que cuando parece que hemos hallado la calma, sobreviene una tempestad que nos hace zozobrar, y vamos de tribulación en tribulación, atravesados por miedos, incertidumbres, dudas, falta de fe, perdemos el equilibrio y parece que todo acabará. Nos preguntamos realmente si un Dios existe, y por qué nos pasa esto. Por esta semana creí necesaria incorporar la transcripción del 6to. capítulo del Baghavad Gita, y aunque no seáis hindúes y seáis cristianos o de otra creencia, es imprescindible que leáis este texto, pues de mucho os servirá cómo conduciros ante estos maremotos de la mente, y cómo mantener la relación con Dios aún cuando los demonios os ataquen. Por supuesto que hablamos del ideal, pero es muy importante dar el primer paso. por favor: quiero veros opinar más en el foro sobre estos textos, pues para eso fue creado, para que entre todos saquen conclusiones, o comenten cosas desde su vivir diario respecto a estas lecturas. Es bueno saber si pueden o no aplicarlas, los escollos con que se topan. PARTICIPEN ENTRE UDS. POR FAVOR, conversen, pues el mundo necesita de estos diálogos entre vosotros quienes buscáis la luz de la Verdad. Los dejo con el texto, y les ruego que vayan a volcar lo primero que sienten en ese foro. A vuestro pies y sed benditos.
Dijo el Señor 1. Aquél que ejecuta todos los actos obligatorios sin depender de sus frutos, es un Sannyasín y un Yogui - no es tal el hombre que descuida el fuego del sacrificio y el que descuida las acciones'. 2. Sabe que lo que es llamado Sannyasa (renunciación) es el Yoga, Oh Pandava ; porque nadie puede llegar a ser un Yogui si no ha renunciado a los propósitos egoístas. 3. Para el hombre que trata de escalar las alturas del Yoga, la acción es el medio ; para el mismo hombre, cuando ya ha alcanzado esas alturas, se dice que el medio es la inacción. 4. Cuando un hombre no está atado ni a los objetos de los sentidos ni a las acciones y se desprende de todo propósito egoísta, entonces se dice que ha escalado las alturas del Yoga. 5. Por medio del Atman debe uno elevarse y no permitirse la caída; porque el Atman es el amigo de sí mismo y también el enemigo de sí mismo . 6. El Atman es amigo para aquél que se ha conquistado a sí mismo ,por medio del Atman; pero para aquél que no se ha dominado y que por lo tanto está contra sí mismo, aún su Atman será un enemigo. 7. Para aquél que se ha conquistado a sí mismo y que permanece en perfecta calma, su ser está tranquilo en el frío y en el calor, en el placer y en el dolor, en el honor y en el deshonor. 8. El Yogui que está satisfecho con la sabiduría y el conocimiento, firme como una roca, dueño de sus sentidos y para quien un puñado de tierra, una piedra o el oro son lo mismo, él está en posesión del Yoga. 9. Es superior el que considera igual al bienhechor, al amigo y al enemigo, al desconocido, al indiferente y al aliado. como también al santo y al pecador. 10. El Yogui debe dedicar su pensamiento constantemente al Atman, permaneciendo solo en un lugar retirado, con su cuerpo y su mente bajo control, libre de deseos y de posesiones. 11. En un lugar limpio debe preparar él mismo un asiento firme, ni muy alto ni muy bajo, cubierto con una estera de paja (kusha), encima una piel de gamo y encima un lienzo. 12. Sentándose en ese asiento, con la mente concentrada, las funciones del pensamiento y de los sentidos bajo control, debe aplicarse a la práctica del Yoga con el objeto de purifìcarse. 13. Manteniéndose firme, sosteniendo el tronco, el cuello y la cabeza en una línea recta y sin movimiento, fijando los ojos en la punta de la nariz sin mirar a su alrededor. 14. Con su espíritu tranquilo, sin miedo, firme en su voto de brahmacharya, sosteniendo la mente bajo control, el Yogui debe sentarse con todos sus pensamientos en Mí, absorto en Mí. 15. El Yogui, de esta manera, con la mente controlada, se une al Atman y obtiene la paz que culmina en Nirvana, la paz que existe en Mí. 16. El Yoga no es para el que come demasiado ni para el que ayuna demasiado, tampoco para el que duerme mucho ni para el que duerme muy poco. 17. A aquél que es moderado en el alimento y en el reposo, en el esfuerzo de sus actividades, en el sueño y en la vigilia, la disciplina del Yoga lo libera de todo mal. 18. Cuando su pensamiento completamente controlado permanece firme en el ATMAN, cuando está libre de anhelos por los objetos del deseo, entonces ése es llamado un Yogui. 19. Tal como la llama de una lámpara no vacila en un lugar sin viento, así el Yogui con su pensamiento controlado busca la unión con el ATMAN. 20. Cuando el flujo del pensamiento cesa completamente por la práctica del Yoga, cuando un hombre se siente contento dentro de sí mismo, contemplando el ATMAN a través de ATMAN . 21. . Cuando él experimenta esa felicidad eterna que está más allá de los sentidos y que sólo puede ser comprendida por el intelecto ; cuando ahí establecido él no se aparta de la Verdad ; 22. Cuando él considera que no hay ganancia mayor que lo que él ha ganado, y cuando firmemente establecido, él no es sacudido ni por las calamidades más grandes ; 23. Tal estado debe ser conocido como el Yoga (la unión con lo Supremo), la desconexión de toda unión con el dolor. Uno debe practicar este Yoga con resolución firme y fervor inagotable. 24. Sintiéndose completamente libre de los anhelos nacidos de propósitos egoístas, refrenando los sentidos en todas direcciones y también la mente ; 25. Con la mente regulada por la voluntad, gradualmente debe lograr la quietud, y establecido en ATMAN, no pensar en cosa alguna. 26. Siempre que la inconstante e intranquila mente empiece a vagar, debe ser frenada y puesta bajo el dominio del ATMAN. 27. Porque la paz suprema llega a este Yogui que, con la mente aquietada y las pasiones acalladas, ha alcanzado la unión con Brahman y está limpio de toda mancha. 28. El Yogui limpio de toda mancha que se une así con Atman, fácilmente disfruta de la felicidad eterna del contacto con Brahman. 29. El hombre establecido en el Yoga mira todo con ojos imparciales, viendo el Atman en todos los seres y a todos los seres en Atman. 30. Aquél que me ve a Mí en todo y que ve todo en Mí, nunca se aparta de Mí ni Yo de él. 31. El Yogui que, anclado en la unidad, Me rinde culto como al morador en todos los seres, él vive y se mueve en Mí, no importa cómo viva o se mueva. 32. Aquél que, igualándose con los demás, considera el placer y el dolor igual para los demás que para sí mismo, ése es estimado como el mejor de los Yoguis. Dijo Arjuna : 33. No veo, Oh Mahusudana, cómo este yoga de la ecuanimidad que tú me has enseñado puede ser permanente, porque la mente es voluble. 34. La mente es inconstante, Oh Krishna, indómita, obstinada y dominante ; refrenarla es tan difícil como refrenar el viento. Dijo el Señor : 35. Sin duda, Oh Mahabahu, la mente es voluble y difícil de refrenar; sin embargo, Oh Kaunteya, puede ser sujeta a control por medio de una práctica c9nstante y por el desapego. 36. Sin el autocontrol, el Yoga es difícil de alcanzar ; pero el alma disciplinada puede lograrlo si se esfuerza en ello con los medios apropiados. Dijo Arjuna : 37. ¿ Qué le sucede, Oh Krishna, a uno que tiene fe pero carece de esfuerzo, cuya mente se extravía y no alcanza la perfección en el Yoga ? 38. Sin un pie firme y tropezando en el sendero de Brahman, cayendo de ambos, ¿ no está él perdido, Oh Mahabahu, como una nube que se desvanece ? 39. Disipa completamente esta duda mía, Oh Krishna ; porque nadie más que Tú puede exterminarla. Dijo el Señor : 40. Ni en este mundo ni en el otro puede haber destrucción para él, Oh Partha ; porque el que hace el bien, Oh hijo mío, jamás tiene un mal fin. 41. Desviado del Yoga, ese hombre va al mundo de las almas justas, y permaneciendo allí durante innumerables años vuelve a nacer en una casa de gente pura y buena. 42. O puede renacer en una familia de Yoguis, aunque un nacimiento como éste ea muy difícil en este mundo. 43. Allí recupera el estado intelectual adquirido en su vida anterior, Oh Kurunandana, y de nuevo se esfuerza hacia la perfección. 44. En virtud de sus prácticas anteriores él vuelve a nacer, quiéralo o no ; aun el que solamente desea conocer el Yoga va más allá de los ritos védicos. 45. Pero el Yogui que persevera en su esfuerzo, libre de pecado, perfeccionado a través de muchos nacimientos, alcanza el más alto estado. 46. El Yogui es considerado superior al asceta ; también es considerado superior al hombre de conocimiento, y superior al hombre absorto en rituales ; por lo tanto, sé tú un Yogui, ¡Oh Arjuna! 47. Y entre todos los Yoguis, aquél que Me rinde culto con fe, con su ser interior absorto en Mí, es considerado por Mí como el mejor de todos los Yoguis. Así termina el sexto capítulo, titulado ` ` El Yoga de la Meditación ", en el diálogo entre Sri Krishna y Arjuna sobre la ciencia del Yoga como parte del conocimiento de Brahman, en el Upanishad llamado el Bhagavad Gita. Este texto hermético es muy elevado. Si quieren ampliar este saber, les aconsejoir a la sección HERMETISMO del portal espiritual. gracias. |
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