Almas amadas: esta vez y anunciando un retiro que haré por unas
semanas, les quiero dejar los primeros capítulos del libro Imitación de Cristo de tomás
de Kempis. Revisen estos días el enlace con el libro Diálogos con Juna el Bautista,
porque será activado en estas horas entes de mi partida ( http://juanelbautista.8m.com ) Recuerden también
que no me está permitido dar explicaciones ni respuestas ni aclarar interrogantes sobre
esta publicación que dejo de ahora en más, en manos de vuestros espíritus buscadores de
La verdad. Elegí este texto pues me marcó en mis inicios y sé que es muy bello para
quienes deciden realizar una vida espiritual plena. Tengan en cuenta que fue escrito en la
antigúedad por el monje Tomás de Kempis, así que no se aferren literalmente a sus
moralismos religiosos, sino a su Amor por Dios. Los dejo y dejo el portal estas semanas en
vuestras manos, sabiendo que cuidarán de él como de vuestras almas. Quedo a sus órdenes
hasta mi retorno. Muchas gracias!!!!
LIBRO PRIMERO
Avisos provechosos para la vida espiritual
CAPITULO PRIMERO
DE LA IMTACION DE CRISTO Y DESPRECIO
DE TODAS LAS VANIDADES DEL MUNDO
.....Quien me sigue no anda en tinieblas (Jn., 8, 12), dice el Señor.
Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos amonesta que imitemos su vida y
costumbres, si queremos verdaderamente ser alumbrados y libres de toda la ceguedad del
corazón. Sea, pues, nuestro estudio pensar en la vida de Jesucristo. La doctrina de
Cristo excede a la de todos los Santos, y el que tuviese espíritu hallará en ella maná
escondido.
LIBRO : PRIMERO
....1. Mas acaece que muchos, aunque a, menudo oigan el Evangelio, gustan poco de él,
porque no tienen el espíritu de Cristo. El que quiera entender plenamente y saborear las
palabras de Cristo, conviene que procure conformar con Él toda su vida.
.....2. ¿Qué te aprovecha disputar altas cosas de la Trinidad, si careces de humildad,
por donde desagradas a la Trinidad? Por cierto, las palabras subidas no hacen santo ni
justo; mas la virtuosa vida hace al hombre amable a Dios. Más deseo sentir la contrición
que saber definirla. Si supieses toda. 1a Biblia. a la letra y los dichos de todos los
filósofos, ¿qué te aprovecharía todo sin caridad y gracia de Dios Vanidad de vanidades
y todo vanidad (Eccl., l, 2), sino amar y servir solamente a Dios. Suma sabiduría es, por
el desprecio del mundo, ir a los reinos celestiales.
.....3. Vanidad es, pues, buscar riquezas perecederas y esperar en ellas. También es
vanidad desear honras y ensalzarse vanamente. Vanidad es seguir el apetito de la carne y
desear aquello por donde después te sea necesario ser castigado gravemente. Vanidad es
desear larga vida y no cuida,: que sea buena. Vanidad es mirar solamente a esta presente
vida y no prever lo venidero. Vanidad es amar lo que tan presto se paso: y no buscar con
solicitud el gozo perdurable
....4. Acuérdate frecuentemente de aquel dicho de la Escritura: No se harta la vista de
ver ni el oído de oír (Eccl., 1, 8). Procura, pues, desviar tu corazón de lo visible y
traspasarlo a lo invisible, porque los que siguen su sensualidad manchan su conciencia, y
pierden la gracia de Dios.
CAPITULO 2
DEL BAJO APRECIO DE SÍ MISMO
....1.Todos los hombres, naturalmente, desean saber; mas ¿qué aprovecha la ciencia,
sin el temor de Dios? Por cierto, mejor es el rústico humilde que a Dios sirve, que el
soberbio filósofo que, dejando de conocerse, considera el curso del cielo. El que bien se
conoce, tienese por vil, y no se deleita en alabanzas humanas. Si yo supiera cuanto hay en
el mundo y no estubiera en caridad, ¿Que me aprovecharia delante de Dios, que me juzgará
según mis obras?
.....2. No tengas deseo demasiado de saber, porque en ello se halla grande estorbo y
engaño. Los letrados gustan de ser vistos y tenidos por tales. Muchas cosas hay que, el
saberlas, poco o nada aprovecha al alma; y muy loco es el que en otras cosas entiende,
sino en las que tocan a la salvación. Las muchas palabras no hartan el alma; mas la buena
vida le da refrigerio, y la pura, conciencia causa gran confianza en Dios.
.....3. Cuanto más y mejor entiendes, tanto más gravemente serás juzgado si no vivieres
santamente. Por eso no te ensalces por alguna de las artes o ciencias; mas teme del
conocimiento que de ella se te ha dado. Si te parece que sabes mucho y entiendes muy bien,
ten por cierto que es mucho más lo que ignoras. No quieras saber cosas altas (Ron., 11,
21); mas confiesa tu ignorancia. ¿Por qué te quieres tener en más que otro, hallándose
muchos más doctos y sabios en la Ley que tú? Si quieres saber y aprender algo
provechosamente, desea que no te conozcan ni te estimen.
.....4. EI verdadero conocimiento y desprecio de sí mismo es altísima y doctísima
lección. Gran sabiduría y perfección es sentir siempre bien y grandes cosas de otros, y
tenerse y reputarse en nada. Si vieres a alguno pecar públicamente o cometer culpas
graves, no te debes juzgar por mejor, porque no sabes cuánto podrás perseverar en el
bien. Todos somos flacos; mas tú a nadie tengas por más flaco que a ti.
CAPITULO 3
DE LA DOCTRINA DE LA VERDAD
.....1. Bienaventurado aquel a quien la Verdad por sí misma enseña, no por figuras y
voces que se pasan, sino así como es. Nuestra estimación y nuestro sentimiento a menudo
nos engañan y conocen poco. ¿Qué aprovecha la gran curiosidad de saber cosas oscuras y
ocultas, pues que del no saberlas no seremos en el día del juicio reprendidos? Gran
locura es que, dejadas las cosas útiles y necesarias, entendemos con gusto en las
curiosas y dañosas. Verdaderamente, teniendo ojos, no vemos. ¿Qué se nos da de los
géneros y especies de los lógicos. Aquel a quien habla el Verbo Eterno, de muchas
opiniones se desembaraza. De este Verbo salen todas las cosas, y todas predican este Uno,
y éste es el Principio que nos habla ( Je., 8, 25). Ninguno entiende o juzga sin él
rectamente. Aquel a. quien todas las cosas le fueren uno, y las trajere a uno, y las viere
en uno, podrá ser estable y firme de corazón y permanecer pacífico en Dios. ¡Oh Dios,
que eres la Verdad! Hazme permanecer uno contigo en caridad perpetua. Enójame muchas
veces leer y oír muchas cosas; en Ti está todo lo que quiero y deseo. Callen todos los
doctores; callen las criaturas en tu presencia: háblame Tú solo.
....2. Cuanto alguno fuere más unido contigo, y más sencillo en su corazón, tanto más
y mayores cosas entiende sin trabajo, porque de arriba recibe la luz de la inteligencia.
El espíritu puro, sencillo y constante no se distrae, aunque entienda en muchas cosas,
porque todo lo hace a honra de Dios; y esfuérzase en estar desocupado en sí de toda
curiosidad. ¿Quién más te impide y molesta que la afición de tu corazón no
mortificada? El hombre bueno y devoto, primero ordena dentro de sí las obras que debe
hacer de fuera. Y ellas no le llevan a deseos de inclinación viciosa; mas él las trae al
albedrío de la recta razón. ¿Quién tiene mayor combate que el que se esfuerza a
vencerse a sí mismo Y esto debería ser nuestro negocio: querer vencerse a sí mismo, y
cada día hacerse más fuerte y aprovechar en mejorarse.
.....3. Toda la perfección de esta vida tiene consigo cierta imperfección; y toda
nuestra especulación no carece de alguna oscuridad El humilde conocimiento de ti mismo es
más cierto camino para Dios que escudriñar la profundidad de la ciencia. No es de culpar
la ciencia, ni cualquier otro conocimiento de lo que, en sí considerado, es bueno y
ordenado por Dios; mas siempre se ha de anteponer la buena conciencia y la vida virtuosa.
Pero porque muchos estudian más para, saber que para bien vivir, por eso yerran muchas
veces, y poco o ningún fruto hacen.
.....4. Si tanta, diligencia pusiesen en desarraigar los vicios y sembrar las virtudes
como en mover cuestiones, no se harían tantos males y escándalos en el pueblo, ni
habría tanta. disolución en los monasterios; Ciertamente, en el día del Juicio no nos
preguntarán qué leímos, sino qué hicimos; ni cuán bien hablamos, sino cuán
religiosamente vivimos. Dime: ¿dónde están ahora todos aquellos señores y maestros que
tú conociste cuando vivían y florecían en los estudios? Ya poseen otros sus rentas, y
por ventura no hay quien de ellos se acuerde. En su vida parecían algo; ya no hay de
ellos memoria.
.....5. ¡Oh, cuán presto se pasa la gloria del mundo! Pluguiera a Dios que su vida
concordara con su ciencia, y entonces hubieran estudiado y leído bien. ¡Cuántos perecen
en este siglo por su vana ciencia, que cuidan poco del servicio de Dios! Y porque eligen
ser más grandes que humildes, por eso se hacen vanos en sus pensamientos. Verdaderamente
es grande el que tiene gran caridad. Verdaderamente es grande el que se tiene por pequeño
y tiene en nada la más encumbrada honra. Verdaderamente es prudente el que todo lo
terreno tiene por estiércol l (Phil., 3, 8) para ganar a Cristo. Y verdaderamente es
sabio el que hace la voluntad de Dios y deja la suya.
CAPITULO 4
DE LA PRUDENCIA EN LAS ACCIONES
.....1. No se debe dar crédito a cualquier palabra ni a cualquier espíritu; mas con
prudencia y espacio se deben, según Dios, examinar las cosas. ¡Oh dolor! Muchas veces se
cree y se dice más fácilmente del prójimo el mal que el bien ¡Tan flacos somos! Mas
los varones perfectos no creen de ligero cualquier cosa que les cuentan, porque saben ser
la flaqueza humana presta al mal y muy deleznable en las palabras.
.....2. Gran sabiduría es no ser el hombre inconsiderado en lo que ha de hacer, ni
porfiado en su propio sentir. A esta sabiduría también pertenece no creer a cualesquiera
palabras de hombres, ni decir luego a los otros lo que oye o cree. Toma consejo del hombre
sabio y de buena conciencia; y apetece más ser enseñado de otro mejor, que seguir tu
parecer. La buena vida hace al hombre sabio, según Dios, y experimentado en muchas cosas.
Cuanto alguno fuere más humilde en sí y más sujeto a Dios, tanto será más sabio y
sosegado en todo.
CAPITULO 5
DE LA LECCION DE LAS SANTAS ESCRITURAS
.....1. En las Santas Escrituras se debe buscar la verdad, no la elocuencia. Toda la
Escritura. santa se debe leer con el espíritu que se hizo. Más debemos buscar el
provecho en la Escritura que no la sutileza de palabras. De tan buena gana debemos leer
los libros sencillos y devotos como los sublimes y profundos. No te mueva la autoridad del
que escribe si es de pequeña o grande ciencia; mas convídete a leer el amor de la pura
verdad. No mires quién lo ha dicho, mas atiende qué tal es lo que se dijo. Los hombres
pasan; mas la verdad del Señor permanece para siempre (Salmo ll6, 2).
.....2. De diversas maneras nos habla Dios sin acepción de personas. Nuestra curiosidad
nos impide muchas veces el provecho que se saca en leer las escrituras, cuando queremos
entender y escudriñar lo que llanamente se debía pasar. Si quieres aprovechar, lee con
humildad fiel y sencillamente, y nunca desees nombre de letrado. Pregunta de buena
voluntad y oye callado las palabras de los Santos; y no te desagraden las sentencias de
los viejos, porque no las dice) sin causa.
CAPITULO 6
DE LOS DESEOS DESORDENADOS
.....1. Cuantas veces desea el hombre desordenadamente alguna cosa, luego pierde el
sosiego.
El soberbio y el avariento nunca están quietos; el pobre y el humilde de espíritu viven
en mucha paz.
El hombre que no es perfectamente mortificado en sí, presto es tentado y vencido de cosas
pequeñas y viles.
El flaco de espíritu y que aún está inclinado a lo animal y sensible, con dificultad se
puede abstraer totalmente de los deseos terrenos.
Y cuando se abstiene recibe muchas veces tristeza, y se enoja presto si alguno le
contradice.
Pero si alcanza lo que desea, siente luego pesadumbre por el remordimiento de la
conciencia; porque siguió a su apetito, el cual nada aprovecha, para alcanzar la paz que
busca.
En resistir, pues, a las pasiones se halla la, verdadera paz del corazón, y no en
seguirlas.
No hay, pues, paz en el corazón del hombre carnal, ni del que se entrega a lo exterior,
sino en el que es fervoroso y espiritual.
CAPITULO 7
QUE SE HA DE HUIR LA VANA ESPERANZA Y LA SOBERBIA
.....1.Vano es el que pone su esperanza en los hombres o en las criaturas. No te
avergüences de servir a otros por amor a Jesucristo y parecer pobre en este siglo.
No confíes de ti mismo, sino pon tu esperanza en Dios. Haz lo que puedas, y Dios
favorecerá tu buena voluntad. No confíes en tu ciencia ni en la astucia d ningún
viviente, sino en la gracia de Dios que ayuda a los humildes y abate a los presumidos.
.....2. Si tienes riquezas, no te gloríes en ellas ni en los amigos, aunque sean
poderosos, síno en Dios, que todo lo da, y, sobre todo, desea darse a Sí mismo. No te
ensalces por la gallardía y hermosura del cuerpo, que con pequeña enfermedad destruye y
afea. No te engrías de tu habilidad o ingenio, no sea que desagrades a Dios, de quien es
todo bien natural que tuvieres.
.....3. No te estimes por mejor que otros, porque no seas quizá tenido por peor delante
de Díos, que sabe lo que hay en el hombre. No te ensoberbezcas de tus buenas obras,
porque de otra manera son los juicios de Dios que los de los hombres, y a El muchas veces
desagrada lo que a ellos contenta. Si tuvieres algo bueno, piensa que son mejores los
otros, porque así conservas la humildad. No te daña si te pusieres debajo de todos; mas
es muy dañoso si te antepones a sólo uno. Continua paz tiene el humilde; mas en el
corazón del soberbio hay emulación y saña frecuente.