|
LO nuevo!!! // Pensemos juntos // Biblioteca gratuita // Consejos espirituales // Cuentos // Enlaces utiles // Conoceme // El foro // Imagenes Sagradas // Mis historias // El portal // Lakshahara // Oraciones // Chat // Preguntando // Juan y Jesus me dijeron... // Las historias con el maestro Lakshahara |
|
La humildad Mi instructor me dio dos cosas a leer durante el comienzo de mi aprendizaje espiritual consciente: el primer capítulo de la Epístola de Santiago, y el primer capítulo de La Imitación de Cristo de Tomás de Kempis. También me dijo: lee sólo esos capítulos que te he indicado. Mientras tanto salíamos a caminar y charlábamos, tomábamos algún té en un bar, o sólo recorríamos las calles en silencio. También solíamos sentarnos en alguna iglesia donde el silencio era más contundente, y allí nos quedábamos en contemplación. Los meses pasaban, y yo ya me sabía de memoria esos capítulos. Cada tanto hojeaba un poquito del resto de los capítulos, y me gustaban mucho. Un día, me sentó frente a él y me habló en tono severo: ¿quien te ha dicho a ti que leas del capítulo 2 en adelante?. Yo tímidamente, como un niño, le dije: nadie, sólo quise ver de qué trataban... El replicó: pasa al dos cuando hayas practicado en su totalidad el 1. Luego me trajo un té, le puso azúcar, y yo estaba con la cabeza gacha como un cachorro que había hecho lío. Revolvió con una cucharilla antigua el té, trajo un pan, y me dijo: ahora bebe, y lee el capítulo 1 conmigo. (Te ruego que te acompañes, leyendo esto por favor conmigo, para que luego entiendas de que te hablaré, ¿sí?)
Y fue así mis amadísimos hermanos, que por primera vez retumbaron de manera espectacular las palabras señaladas en color azul, dentro de mi alma:¿Qué te aprovecha disputar altas cosas de la Trinidad, si careces de humildad, por donde desagradas a la Trinidad? Por cierto, las palabras subidas no hacen santo ni justo; mas la virtuosa vida hace al hombre amable a Dios. Más deseo sentir la contrición que saber definirla. Si supieses toda. 1a Biblia. a la letra y los dichos de todos los filósofos, ¿qué te aprovecharía todo sin caridad y gracia de Dios Vanidad de vanidades y todo vanidad (Eccl., l, 2), sino amar y servir solamente a Dios Meditemos hondamente en esta verdad ¿donde yace nuestra humildad? Estamos ansiosos de definiciones, de respuestas perfectas a preguntas eternas, de querer saberlo y entenderlo todo. ¿de qué sirve todo esto sin la caridad y la Gracia de nuestro Padre?. Cuán vanidoso se infiltra nuestro ego a veces, haciéndonos creer lo que no somos. Siempre es mejor tenerse por pequeño que por grande, por ignorante que por sabio, por torpe que por hábil. Muchos estarán casi ofendidos con lo que digo, dañados o heridos tal vez. ¿Dónde queda la autoestima Vivekamukti? tal vez me pregunten ¿Y el amor por uno mismo?. Pues viene de aquí mi amado, precisamente. De creerse poco y no mucho, de sentir que uno es una gota y no el océano, aunque en esencia, sus átomos son los mismos. Qué dichoso aquel que se sabe pequeño e ignorante! Cuánto se acerca a Dios tal ser! Que tesoro tan inmenso es dejar la vanagloria para le necio, y decir humildemente : "no sé, no tengo una respuesta a esto". Tantas veces me he o me han sorprendido respondiendo con vanas palabras de sabiduría! Dejadme ser libre y puro como un pájaro, que no sabe más que volar y alimentarse de lo que Dios le da, sin ninguna pretensión ni crédito de sí mismo. Ayúdame hermano: si estas ofendido, quita tu ofensa, porque no le hablo a tu alma sino a tu ego. Y si tu alma me ha escuchado, bendito soy y bendito eres: no sueltes mi mano y acompáñame en el sendero de la humildad. Leamos ahora el "otro primer capítulo" que se me indicó al comienzo de mi vida espiritual. ¿ Lo leemos juntos?:
Nuevamente te he marcado con color azul lo que impactó en mi alma, como una flecha certera apuntando hacia mi ego. Cuánta vanidad descubrí en mí! Y por si fuera poco, quería yo seguir leyendo otros capítulos... Si tan sólo pudiésemos poner en práctica lo que en estos escritos, estos seres han hablado a través del Padre, cuanto nos habríamos librado de vanidad, y cuán mansos y humildes seríamos. ¿Entiendes lo que trato de mostrarte? Vamos! Anímate! Trasciende el dolor y sé libre como el inocente pájaro. Deja las vanas palabras de sabiduría. Sé un hacedor de la Palabra. Yo sé que lo que te pido no es fácil, pero lo que tu ego pide es peor, y no nos damos cuenta hasta que es tarde: tu ego te dice que puedes hablar porque tienes raciocinio, porque tu mente está dotada para responder a todo. Pero la verdadera sabiduría proviene del vacío de la mente, y del alma repleta de la Verdad. Allí cesan las palabras, se produce un magnífico silencio, y SÓLO SI DIOS LO QUIERE, allí nuestra lengua hablará lo que deba. Así que esta vez, no te pido respuestas para el foro, sino que escribas desde lo que has sentido: no importa si es una palabra, una oración, o unas páginas. Sólo quiero tu corazón desnudo, sin atavíos. Arranca los ropajes del ego, con decisión, como San Francisco se quedó desnudo cuando su padre le decía frente a todo el pueblo ¿para qué me esmeré yo en vestirte con finos ropajes? ¿para que me lo pagues así, comportándote como un loco que habla con los animales del bosque? Y Francisco, con total dulzura, enfermo del Amor de Dios, sonriendo se desvistió. dejó sus ropajes en manos de un pobre leproso, y desnudo, se marchó al bosque, a comulgar en silencio con su Padre, hablándole con pocas palabras, pero puras y sinceras, olvidando las formas, más allá del conflicto y los apegos, libre como el pajarillo inocente que vino a llamarlo a su ventana el día anterior... Hermano mío ¿no he hablado bastante ya? Mejor callo, para dar paso a lo que tu alma desee manifestar, sea silencio o palabras simples, lo que tú sientas...
|
|
Lo nuevo!!! Reflexiones Biblioteca Consejo espiritual Cuentos Links |