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Las Formas Mis muy amados amigos del portal: los saludo ante los pies de vuestras almas que yacen unidas a la mía, y los abrazo en fraterno saludo, pues más allá de las formas, Lo Sin Forma nos une. ¿Habéis pensado alguna vez en el reino de las formas? Quizá hayáis leído mi mensaje en el foro, pero por si acaso reitero lo que me movió al tema de esta semana. Estando estos días de descanso en una playa, contemplaba yo las nubes y la arena, es decir ARRIBA Y ABAJO. Las nubes estaban dentro del cielo, y la arena dentro de la tierra. Es decir que las nubes no eran el cielo, pero formaban parte de él, y lo mismo sucedía con las arenas respecto de la tierra. Y fue así que mirando estos elementos observé como mutaban, como en un primer momento guardaban una forma, y al instante comenzaban a mudar en otra, quedando la anterior diluida. "Todo pasa en el reino de las formas, nada es permanente"- me dije. Luego me vi a mi mismo: mi cuerpo ya no estaba blanco como el primer día, sino que estaba oscurecido por el efecto del sol en mi piel. Mi rostro no parecía el mismo al mirarme al espejo: estaba distendido, sin la presión del trabajo diario de oficina, sin el reloj en mi mano para indicarme que tiempo me queda para hacer lo que el mundo obliga. Se volvió a repetir ese pensamiento: "Todo pasa en el reino de las formas, nada es permanente". Y comencé a preguntarme qué era lo que hacía que las nubes muden su forma, así como las arenas, y me respondí: el viento. Entonces, casi satisfecho me dije: es el viento el que modifica las formas, el que las diluye y las reagrupa, afectando arriba y abajo, a nubes y arenas. Mas luego me di cuenta de que aún el viento cambiaba de forma: a veces era suave, a veces violento, soplaba del este o del sur. Y si el viento cambiaba sus formas, ¿qué lo hacía cambiar?. Entonces vi todo alrededor: nada era igual al segundo siguiente. Iba oscureciendo, las personas no conservaban sus lugares en la playa, las olas cambiaban, la marea bajaba: todo era cambio a la vista de mis ojos. Luego pensé en este portal, en las páginas que lo componen, en el foro, y vi lo mismo que en la playa, a no ser por una cosa: mi sentir. Mi sentir era el mismo desde que fue creado este sitio, no había mutado. Sólo los pensamientos mutaban, mis opiniones, mi mente abriéndose a nuevos conceptos o cerrándose a los inadmisibles según mi percepción. Mis pensamientos no eran mas que nubes, inseparables del cielo, esencialmente iguales, mas totalmente transitorias en formas según el tiempo transcurrido. Y vi vuestros pensamientos, vuestras opiniones. Aún las más fijas cambiaban aunque mas no sea un poco. ¿Qué puede hacer entonces un hombre fuera del mundo de las formas?. Cada ego tiene su forma: los hay suaves, los hay terribles, grandes, pequeños, útiles, inútiles, etc. Pero el hombre no es el ego, y aunque parte de su ser esté atrapado en las formas, no pertenece a ellas. Así como el cielo contiene nubes, el cielo no pertenece a las nubes, sino que las nubes pertenecen al cielo. Quiero que meditemos juntos en esto, pues las formas tienen enseñanzas. Recordad ese pensamiento humano: "Todo pasa en el reino de las formas, nada es permanente". Quiero que en el foro entonces expongáis qué es transitorio, qué es permanente: mas no lo hagáis desde el saber libresco, sino confiad en vuestro propio discernimiento, en la experiencia vivida. Cualquier ejemplo por más pequeño que sea os dará una enseñanza. Querría contribuir con unas pequeñas historias que hablan sobre cómo nos dejamos guiar por las formas, juzgamos, nos asimos a ese estado transitorio como si fuese definitivo. Sé que algunos de quienes visitan el foro ni siquiera leen las reflexiones semanales, pero confío que entre los que sí lo hacen, puedan echar luz sobre este tema que mantiene al hombre atado a lo que ve, y no a LO QUE ES: E1 abuelo y el nieto India. Un atardecer cálido. Las golondrinas juegan teniendo el firmamento como fondo. El sabio abuelo camina satisfecho junto a su nieto. Es un niño vivaz y despierto, lleno de inquietudes espirituales, ávido de respuestas.Abuelo - dice quebrando el silencio perfecto de la tarde -, cuando el cuerpo muere, ¿qué sucede? - El cuerpo muere, pero el Ser nunca muere. Él es el Ser de todo el Universo. Es la esencia sutil de todo el mundo. -¡Oh, abuelo! - se lamenta el muchachito -, no termino de comprender. ¿Puedes explicármelo mejor? - Coge un fruto de aquel árbol. El niño, presuroso, lo coge y lo trae entre sus manos. - Quítale la cáscara - dice el abuelo: ¿Qué ves? - El fruto. - Abre el fruto. ¿Qué ves? - Granos. - Abre un grano. ¿Qué ves? - Minúsculos granitos. - Abre uno. ¿Qué ves? - Nada, querido abuelo, nada. Y el abuelo declara: Ésa esencia sutil que tú no ves es el Ser. Mantiene en pie el gran árbol. Nos mantiene vivos a ti y a mí. Hace que el río fluya y el fuego arda. Anima todos vastos espacios. Tú, querido mío, mi muy amado nieto, no ves esa esencia sutil, pero está ahí... El niño, satisfecho, agarró la mano temblorosa y envejecida de su querido abuelo. Apaciblemente, se fundieron con el horizonte como el azúcar se funde con el agua. EL PROBLEMA DE LAS PALABRASSwami Chatyananda me contó esta historia. Cuatro hombres se reunieron para peregrinar por la India y tomar contacto con la sabiduría de este país. Eran un persa, un turco, un griego y un árabe; se encontraban un amanecer junto a un río sagrado, pasó por allí un devoto y pensó: «Estos hombres no tienen muy buen aspecto. Voy a darles una limosna. Amigos, aceptarme estas cinco rupias y tomad algo como desayuno. - Gracias, buen hombre - respondieron los peregrinos. Cuando el hombre hubo partido, el persa dijo: "Con este dinero compraré angur y todos lo comeremos", pero el turco replicó: "Ni hablar, compraremos uzum", en tanto que el griego protestó: "Nada de eso, compraremos stafyllia", y el árabe aseveró: "Vamos a comprar inab", y entonces todos comenzaron a regañar y llegaron a las manos. Pasó por allí en tales momentos un yogui y trató de calmarlos y reconciliarlos. - ¿Qué os ocurre? - les preguntó, y los peregrinos se lo explicaron. Entonces el yogui les rogó que le dieran las cinco rupias y con ellas adquiriría lo que todos deseaban. Partió hacia el mercado y regresó poco después con una buena cantidad de uvas. A1 verlas, el persa exclamó: " ¡Mi angur!", y el turco: " ¡Mi uzum! ", y el griego: "Mi stafyllia! ", y el árabe: " ¡Mi inab!". ------------------------ He querido contarte estas dos historias porque ambas tienen que ver con las formas. En la primera, ves como los ojos solos no son capaces de hacerte ver La Verdad. Es más mi querida alma amiga: NI SIQUIERA LA INTELIGENCIA ALCANZA A PERCIBIR LA EXISTENCIA SUTIL. Ya lo ves, el abuelo hizo desmenuzar el fruto al pequeño, tal cual a veces nuestra mente quiere desmenuzar los profundos misterios de Dios. Somos tan arrogantes, tan soberbios!!!! Creemos que somos capaces de entenderlo todo! Cuán necios y primitivos somos, amarrados al mundo de las formas. La única manera de estar en la verdad única, es trascender la forma. Yo sé que no es fácil! Sé que es más simple refugiarse en los preceptos que habéis aprendido anteriormente en cada religión, culto, filosofía, doctrina. Mas yo os digo con amor y humildad que me ayudéis en esto: LIBERÁOS DE LA FORMA, trascendedla, pues toda forma pasa, y sólo no pasa DIOS. En el segundo cuento veis algo similar a lo que ocurre en el foro. Hombres de diversas creencias, hablando con palabras distintas, como en el cuento que os conté de la montaña y el maestro de la cima, hombres a punto de llegar a las manos por no entenderse. Cada uno en SU FORMA. A veces miro desconsolado este mundo, sabiendo de antemano que tendré que esperar por su salto evolutivo. muchos os habéis reunido con el maestro en México, y entre vosotros. os doy gracias por ese paso inmenso de fe. No me importa realmente si habéis encontrado lo que buscabais, pues sólo quien no buscaba encontró. Quien buscaba halló formas, y las formas pasan. Quien no buscaba, y se entregó de par en par, ese halló. Pero ambos, con toda su fuerza, dieron el paso, y eso es lo que vale para mí. Lo demás se obtiene por añadidura. Os he dicho anteriormente que probablemente no esté en el foro. Ese sitio es vuestro. Yo sólo entro allí de vez en vez. Dejaré que vosotros elijáis si trascendéis o no la forma, dejaré que elijáis la forma de justicia y entendimiento mutuo que acordéis, dejaré que la mayoría forme el viento que disperse las nubes y las reagrupe más allá de las formas. Yo no soy nadie, recuérdalo: yo pasaré, como mi forma. Tal vez, lo único que no pase, sea la semilla de la verdad sembrada en alguna de mis palabras. Yo te la ofrezco, con humildad. no la desdeñes, ni la rompas. Si no te gusta, sólo déjala en manos de alguien que pueda aprovecharla. Pero recuerda que este ser que trabaja para ti pasará, mas su amor por ti no pasará. Puedes creerlo o no, pero deberás esperar al día siguiente de tu muerte para comprobarlo. Nunca dejes de repetirte "Todo pasa en el reino de las formas, nada es permanente". Y tú, ¿en qué reino morarás? |
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