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Vida
espiritual
Me complace saludarte y darte la bienvenida
nuevamente a tu casa. La pregunta esta semana es ¿qué es la vida espiritual? ¿qué
significa?. Nos hemos topado con un mito que a través de los años nos han inculcado, y
yo humildemente, y si me lo permites, me atrevo a poner en duda...
Cuando hablamos de vida espiritual, lo
hacemos pensando en los monjes de los monasterios, o en los yoguis de los Himalayas, o en
las monjas cono la Madre Teresa de Calcuta, o en los ascetas y ermitaños que están
recluidos en montañas y bosques en contacto con los estados divinos más anhelados. Por
otra parte, se presenta en nuestra mente la imagen contrapuesta, la de la vida mundana.
Creemos que la vida del mundo es la vida ligera, la de los placeres y goces más bajos, la
de la lujuria, la avaricia y todo cuanto consideramos pecaminoso y sucio.
Lo que más nos cuesta como seres humanos en
todo sentido, es hallar el punto medio, el equilibrio que nos aleja de la dualidad, de los
pares de opuestos de que tanto nos hablan las obras como el Baghavad Guita.
¿Quieres que te diga que es para mí la
vida espiritual? Esto es lo que yo creo a mis 34 años, luego de haber recorrido (vaya
casualidad!) la mitad de ellos de la mano de mi instructor: "la
vida espiritual del hombre consiste en su constante intento de alcanzar a Dios por todos
los medios posibles, sin alejarse ni aislarse del mundo, sino en medio de éste. Es una
forma de vida que tiene a la suma sencillez, a poca erudición libresca y sí más bien al
despertar de un conocimiento que es la suma de su evolución encarnacional pero por sobre
todo de la Divina Gracia otorgada por su Padre Creador. En la verdadera vida espiritual,
todo tienes a volverse sagrado, y la esposa por ejemplo deja de ocupar el rol social de
compañera para convertiste ante nuestra alma en la directa representante de Dios. Por lo
tanto, todo se hace Divino, y todo con naturalidad se vuelve ofrenda. Uno va dejando de
ser el actor, el ego se va debilitando, y lo única anhelado es la paz, la armonía, la
sencillez y el amor que van brotando naturalmente del corazón que ahora tiene más libre
el camino. En la vida espiritual, el ego debe volverse de a poco siervo de la mente, las
relaciones sexuales dejan de ser un acto físico y pasan a ser un vehículo más de
comunión con lo Divino, preparar una comida, trabajar en la oficina, acariciar un
animalito, contemplar al semejante, todo, todo empieza tomar un tinte más sencillo, puro
y relajado. La vida espiritual no es opuesta a la mundana, sino que la supera y hace que
esta última adquiere la propia y justa dimensión sin que perturbe. La vida espiritual
ideal es el más perfecto punto medio donde reposamos en equilibrio una vez dejado atrás
el conflicto de la lucha entre el alma y el ego..."
Esto claro está es sólo mi sentir. Sería
muy bueno que vuelques en el foro tus apreciaciones sobre tu propio aprendizaje. A ver
qué has entendido tú a lo largo del tiempo sobre vida espiritual, vida mundana, punto
medio, dualidades, si una es opuesta o no a la otra, etc. Es muy bueno que reflexionemos
en voz alta, pero esto también es sólo una propuesta.
También te propongo que leamos juntos este
extracto final del libro Vivekachudamani, (La Joya Suprema del Discernimiento), para
que entendamos un poco más sobre cuál es la meta a alcanzar, y que así busquemos el
mejor camino para realizarla:
| CONOCEDOR DE LO ETERNO Aquél que permanece fijo en el Yo supremo, sin buscar lo
visible ni lo invisible, ése es el excelso conocedor de lo Eterno, auto-revelado como la
divinidad.
El excelso conocedor de lo Eterno vive enteramente libre y, cuando se
haya despojado de sus envoltorios, penetrará en él lo Eterno, uno y único.
Como un hombre que usa la indumentaria honrosa o deshonrosa de un
actor, así también, en verdad, ese excelso conocedor de lo Eterno es, para siempre, lo
Eterno y no otra cosa.
Aun antes del advenimiento de la muerte, el cuerpo del sabio, que se
convirtió en uno con lo Eterno, es consumido por el fuego del conocimiento de lo Eterno,
cual si fuera una hoja marchita.
Para el sabio silencioso, que permanece en el Yo real, que es lo
Eterno, a través del Yo que está hecho de eterna e indivisa beatitud, no tiene
importancia el lugar, el momento o la circunstancia, para despojarse del vehículo hecho
de piel, de carne y de corrupción.
Desprenderse del cuerpo, de la vasija y del bastón de asceta, no
constituye la verdadera liberación; liberarse de la ignorancia que aprisiona el corazón,
eso es liberación.
¿Qué alegría o qué tristeza puede proporcionar al árbol el hecho
de que sus hojas caigan en un río o en un arroyo, en un campo fértil o en el recinto de
los sacrificios?
La destrucción del cuerpo, de los poderes de los sentidos, del aliento
vital y de la mente, es semejante a la destrucción de una hoja, una flor o una fruta.
Pero el Yo permanece firme como el árbol, el Yo de la verdadera esencia, formada de
beatitud.
Dicen los sabios que la destrucción de la vestidura de ignorancia es
la revelación de lo Real. El Yo verdadero, como dice la Escritura: "es un reino de
pura iluminación".
"Imperecedero, en verdad, es el Yo", declara la Escritura, revelando, así,
al Yo como indestructible, entre las cosas perecederas.
Así como la piedra, la madera, el grano y la pasa, son quemados y reducidos a polvo,
así también, el cuerpo, los poderes de los sentidos, el soplo vital y la mente, todo lo
que es manifestado, se quema por el fuego de la sabiduría y retorna a la naturaleza del
Yo superior.
Así como las tinieblas, siendo la naturaleza opuesta al brillo del sol son disueltas
por él, así también, en verdad, se disuelve en lo Eterno todo lo que es manifestado.
Así como el espacio ocupado por un recipiente de barro continúa existiendo después
de la destrucción de éste, así también, cuando la vestidura es disuelta, lo Eterno
continúa siendo lo Eterno.
Así como se funden en una completa identidad, la leche derramada en la leche, el
aceite volcado en el aceite y el agua vertida en el agua, así también, en verdad, el
sabio silencioso que conoce al Yo, se vuelve uno con el Yo.
Liberado así del cuerpo, el sabio se torna el Ser puro e indiviso, el Ser de lo Eterno
y jamás regresa.
¿Cómo podría el sabio, salir jamás de lo Eterno, si su cuerpo de ignorancia fue
quemado por la iluminación de la unión con el Yo real y él es uno con lo Eterno?
LA ETERNA REALIDAD
Tanto la esclavitud como la liberación de ella son ilusiones producto del
encantamiento a que estamos sometidos y no tienen existencia real en el Yo; así como no
tiene existencia real la serpiente que imaginamos en lugar de la cuerda que permanece
inalterada.
Lo Eterno no puede ser velado ni envuelto, pues nada existe más allá de él y, si
algo existiera, entonces lo Eterno no sería uno en su ser. Pero la Escritura no admite
dualidad, Atrapados por la ilusión, atribuimos a lo Real la esclavitud y la liberación,
que son, apenas, frutos de la mente; de la misma forma no percibimos el sol cuando él se
esconde tras un manto de nubes. 1l~las lo Eterno permanece único, como Conciencia
desprendida, uno e imperecedero.
La creencia de que lo Real viene a la existencia o deja de ser, es, apenas, una
creación de la mente y no la eterna Realidad.
En consecuencia, tanto la esclavitud como la liberación son frutos del encantamiento y
no se encuentran en el Yo real, que es indivisible, inactivo, inmaculado y sin fallas;
pues bien ¿qué división podrá haber en el supremo Ser, único y uno con el espacio?
No existe fin ni comienzo; ni esclavitud ni perfeccionamiento; ni lo que busca
liberación, ni lo liberado: ésta es la verdad trascendental.
De entre las joyas supremas de todas las Escrituras, ese es el misterio último. Este
misterio último, yo te lo revelo, hoy, a ti; purificándote del pecado de la Edad de las
Tinieblas y liberando tu mente del deseo. Yo te conduje a la meta, cual si fueses mi
propio hijo en busca de tu liberación.
LA BENDICION DEL MAESTRO
Habiendo, así, oído la palabra del Maestro, el discípulo, liberado de la esclavitud,
se alejó con el corazón obediente y humilde, llevando consigo las bendiciones del
Maestro.
También el maestro se apartó sin demora, su mente inmersa en el océano del Ser y la
beatitud, transmitiendo pureza al mundo entero.
ACCION DE GRACIAS
Así, a través del diálogo entre el Maestro y el Discípulo, fue consumada la
revelación del supremo Yo para despertar la alegría en el corazón de aquéllos que
buscan la liberación.
Aquéllos que, reverentemente aceptaran las santas enseñanzas tendrán sus corazones
limpios de pecados; habrán abandonado los placeres mundanos y establecido la paz en sus
corazones. Autocontrolados y buscando la liberación, se regocijarán en el néctar de las
Escrituras.
Que puedan estas enseñanzas revelar lo Eterno y único a aquéllos que caminan
errantes por los desiertos del mundo, sedientos, cansados, oprimidos y agotados por los
rayos ardientes del sol; a aquéllos que recorren el camino doloroso de los renacimientos
y las muertes, llevándoles alegría. Porque estas enseñanzas de Shankara llevan a la
Victoria y conducen al Nirvana. |
Nada fácil ¿verdad?. Pues bien, esta es la
meta. Te aseguro, y sinó bien puedes tratar de discernir esto conmigo, que la vida
inercial tampoco es nada fácil, porque nos trae tantas frustraciones vivir engañados,
que será aún más costoso al final del camino que haber hecho lo correcto. En verdad,
¡Cuántos esfuerzos realizamos por satisfacer a nuestro ego, cuánta energía malgastada!
Si tratásemos de la misma manera a nuestra alma, la mayoría de la humanidad estaría
iluminada en mi opinión.
Bueno, esta vida te han dado para que hagas
con ella lo mejor posible. Con sinceridad ¿crees que lo estás haciendo?. Si no crees en
la reencarnación, debes apurarte aún más, pues tienes menos tiempo. Y si crees en ella,
trabaja para que en tu próxima vida no te sea tan costoso liberarte de las cargas que te
angustian y no te permiten ver la Luz de Dios. A tus pies con amor...
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