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Me inclino ante tu alma, seas quien seas, porque si hasta aquí llegaste no puedo más que alegrarme porque se te haya guiado hasta esta lectura. Tú bien sabes que has nacido en este mundo, por lo tanto, al "nacer", vienes con un atributo: el de HIJO. La pregunta es : ¿de qué o quien eres HIJO tú? ¿quien o qué te ha creado?. Más adelante intentaremos echar luz a este interrogante, pues lo que desde la partida conoces es que un hombre y una mujer humanos se unieron, y merced a las mezclas de sus substancias (física y friamente hablando) se produjo una semilla que dio por fruto a tu ser. Pero tu ser, como también has comprobado, no es sólo un conjunto de tendones, órganos, arterias, fluidos y piel. También posees una psiquis, algo que te permite estar entendiendo estas palabras que te digo. Y esa psiquis: ¿en qué momento fue creada por tus padres? ¿venía ya contigo desde antes de nacer o la adquiriste luego de un tiempo? ¿en qué parte reside, o reside en varias partes?. Y si quieres vamos aún más allá: hay algo que te permite sentir que eres parte de algo más inmenso que ese cuerpo y esa psiquis, algo más allá de tu pensar. Ese algo será llamado (si así me lo consientes por ahora) alma o espíritu, como a ti más te plazca. Bueno, de eso se trata un poco lo que hablaremos esta vez, de la eterna pregunta ¿quiénes somos? o ¿qué somos?. Desde ya puedo asegurarte que somos algo maravilloso, sólo que la mayor parte del tiempo no somos conscientes de esa maravilla. ¿Y qué te parece si te doy este escrito que está en el Evangelio de los Esenios, donde Jesús les cuenta a estos hombres, qué son y cómo son, y Quién es su Madre?. Bien, eso haré. Se dice que estas palabras fueron traducidas directas del arameo y anotadas por Juan, uno de los discípulos. Recuerda antes de meterte de lleno en el escrito que está dicho a los esenios, un grupo de hombres que vivían en la tierra del Cristo, y que eran un grupo muy hermético,que trataban de vivir apartados del resto. Esta comunidad intentaba mantenerse incontaminada y de cumplir la Ley de Dios a la perfección. De allí la advertencia que te hago, pues el lenguaje de Jesús hacia ellos no era igual que el que daba a otras gentes. Pero bueno, leamos juntos este fragmento que transcribí para ti: EL EVANGELIO DE LA PAZ Y entonces muchos enfermos y tullidos fueron a Jesús, preguntándole: "Si todo lo sabes, dinos ¿por qué sufrimos estas penosas plagas? ¿Por qué no estamos enteros como los demás hombres? Maestro, cúranos, para que nos hagamos fuertes y no tengamos que vivir por más tiempo en nuestro sufrimiento. Sabemos que en tu poder está curar todo tipo de enfermedad. Líbranos de Satán y de todos sus grandes males. Maestro, ten compasión de nosotros". Y Jesús respondió: "Felices vosotros que tenéis hambre de la verdad, pues os satisfaré con el pan de la sabiduría. Felices vosotros que llamáis, pues os abriré la puerta de la vida. Felices vosotros que rechazáis el poder de Satán, pues os conduciré al reino de los ángeles de nuestra Madre, donde el poder de Satán no puede penetrar". Y ellos le preguntaron con desconcierto: "¿Quién es nuestra Madre y cuáles son sus ángeles? ¿Y dónde se halla su reino?" Él díjoles: "Vuestra Madre está en vosotros y vosotros en ella. Ella os alumbró y ella os da vida. Fue ella quien dio vuestro cuerpo, y a ella se lo devolveréis de nuevo algún día. Felices vosotros cuando lleguéis a conocerla, así como a su reino; si recibís a los ángeles de vuestra Madre y cumplís sus leyes. En verdad os digo que quien haga esto nunca conocerá la enfermedad. Pues el poder de nuestra Madre está por encima de todo. Y destruye a Satán y su reino, y tiene gobierno sobre todos vuestros cuerpos y sobre todas las cosas vivas. La sangre que en nosotros corre ha nacido de la sangre de nuestra Madre Terrenal. Su sangre cae de las nubes, brota del seno de la tierra, murmura en los arroyos de las montañas, fluye espaciosamente en los ríos de las llanuras, duerme en los lagos y se enfurece poderosa en los mares tempestuosos. EI aire que respiramos ha nacido del aliento de nuestra Madre Terrenal. Su respiración es azul celeste en las alturas de los cielos, silba en las cumbres de las montañas, susurra entre las hojas del bosque, ondea sobre los trigales, dormita en los valles profundos y abrasa en el desierto. La dureza de nuestros huesos ha nacido de los huesos de nuestra Madre Terrenal, de las rocas y de las piedras. Se yerguen desnudas a los cielos en lo alto de las montañas, son como gigantes que yacen dormidos en las faldas de las montañas, como ídolos levantados en el desierto, y están ocultos en las profundidades de la tierra. La delicadeza de nuestra carne ha nacido de la carne de nuestra Madre Terrenal; carne que madura amarilla y roja en los frutos de los árboles, y nos alimenta en los surcos de los campos. Nuestros intestinos han nacido de los intestinos de nuestra Madre Terrenal, y están ocultos a nuestros ojos como las profundidades invisibles de la tierra. La luz de nuestros ojos y el oír de nuestros oídos nacen ambos de los colores y de los sonidos de nuestra Madre Terrenal, que nos envuelve como las olas del mar al pez, o como el aire arremolinado al ave . En verdad os digo que el Hombre es Hijo de la Madre Terrenal, y de ella recibió el Hijo del Hombre todo su cuerpo, del mismo modo que el cuerpo recién nacido nace del seno de su madre. En verdad os digo que sois uno con la Madre Terrenal; ella está en vosotros y vosotros en ella. De ella nacisteis, en ella vivís y a ella de nuevo retornaréis. Guardad por tanto Sus leyes, pues nadie puede vivir mucho ni ser feliz sino aquel que honra a su Madre Terrenal y cumple Sus leyes. Pues vuestra respiración es Su respiración; vuestra sangre Su sangre; vuestros huesos Sus huesos; vuestra carne Su carne; vuestros intestinos Sus intestinos; vuestros ojos y vuestros oídos son Sus ojos y Sus oídos. En verdad os digo que si dejaseis de cumplir una sola de todas estas leyes, si dañaseis uno sólo de los miembros de todo vuestro cuerpo, os perderíais irremisiblemente en vuestra dolorosa enfermedad y sería el llorar y rechinar de dientes. Yo os digo que, a menos que sigáis las leyes de vuestra Madre, no podréis de ningún modo escapar a la muerte. Y quien abraza a las leyes de su Madre, a él abrazará su madre también. Ella curará todas sus plagas y él nunca enfermará. Ella le dará larga vida y le protegerá de todo mal; del fuego, del agua, de la mordedura de las serpientes venenosas. Pues ya que vuestra madre os alumbró, conserva la vida en vosotros. Ella os ha dado Su cuerpo, y nadie sino Ella os cura. Feliz es quien ama a su Madre y yace sosegadamente en Su regazo. Porque vuestra Madre os ama, incluso cuando le dais la espalda. Y ¿cuánto más os amará si regresáis de nuevo a Ella? En verdad os digo que muy grande es Su amor, más grande que la mayor de las montañas y más profundo que el más hondo de los mates. Y aquellos quienes aman a su Madre, Ella nunca les abandona. Así como la gallina protege a sus polluelos, como la leona a sus cachorros, como la madre a su recién nacido, así protege la Madre Terrenal al Hijo del Hombre de todo peligro y de todo mal. Pues en verdad os digo que males y peligros innumerables esperan a los Hijos de los Hombres. Belcebú, el príncipe de todos los demonios, la fuente de todo mal, acecha en el cuerpo de todos los Hijos de los Hombres. Él es la muerte, el señor de toda plaga y, poniéndose una vestimenta agradable tienta y seduce a los Hijos de los Hombres. Promete riqueza y poder, y espléndidos palacios, y adornos de oro y plata, y numerosos sirvientes. Promete gloria y renombre, sensualidad y fornicación, borrachera y atracón, vida desenfrenada, holgazanería y ocio. Y tienta a cada cual según aquello por lo que más se inclina su corazón. Y el día en que los Hijos de los Hombres ya se han vuelto esclavos de todas estas vanidades y abominaciones, entonces él, en pago de ello, les arrebata todas aquellas cosas que la Madre Terrenal tan abundantemente les dio. Les arrebata su respiración, su sangre, sus huesos, su carne, sus intestinos, sus ojos y su oídos. Y la respiración del Hijo del Hombre se vuelve corta y sofocada, trabajosa y maloliente como la de las bestias inmundas. Y su sangre se vuelve espesa y fétida, como el agua de las ciénagas; se coagula y ennegrece como la noche de la muerte. Y sus huesos se vuelven duros y nudosos; se deshacen por dentro y por fuera se resquebrajan, como una piedra cayendo sobre una roca. Y su carne se vuelve grasienta y acuosa; se corrompe y se pudre con costras y forúnculos que son una abominación. Y sus intestinos se llenan de inmundicia detestable rezumando corrientes en putrefacción; y en ellos habitan numerosos gusanos abominables. Y sus ojos se enturbian, hasta que la noche oscura los envuelve; y sus oídos se tapan, como el silencio de la tumba. Y por último, el Hijo del Hombre perderá la vida. Pues no guardó las leyes de su Madre, sino que sumó un pecado a otro. Por ello le son arrebatados todos los dones de la Madre Terrenal: la respiración, la sangre, los huesos, la carne, los intestinos, los ojos y los oídos y, por último, la vida con la que coronó su cuerpo la Madre Terrenal. Pero si el pecador Hijo del Hombre se arrepiente de sus culpas y las repara, y regresa de nuevo a su Madre Terrenal; y si cumple las leyes de su Madre Terrenal y se libera de las garras de Satán resistiendo sus tentaciones, entonces la Madre Terrenal recibe de nuevo a su Hijo pecador y le envía sus ángeles para que le sirvan.".................................................... Fin del extracto (pertenece al Libro EL EVANGELIO DE LOS ESENIOS, traducido por el Dr. Edmond Bordeaux Székely, Ed. Sirio) Recuerdo que al preguntarle a mi maestro Quién me había creado, él me dijo que Dios pero no en forma directa. Me invadió gran tristeza, porque como un niño preguntéle: ¿Acaso no es Dios mi Padre?. Él siempre sonreía cada vez que yo me comportaba como un niño, y me dijo: tú como ser humano eres hijo de tu Madre Terrena, de donde se fusionaron todos los sagrados elementos que hoy componen algunos de tus cuerpos, y el espíritu es emanación de uno de los grados del Espíritu Supremo. Como te imaginarás, me sentí muy pequeñito e imperfecto. Me vi a mi mismo como una hoja de una ramita de una rama de un tronco de un árbol de un bosque, ¿me comprendes? El maestro, adivinando mi pensamiento, me dijo: ¿A qué te preocupas? ¿no tiene acaso esa hojita las mismas células del majestuoso árbol más maravilloso de todo el bosque? Hermana alma que lees siempre lo que te digo con tanto amor: mi intención no es darte respuestas mágicas a las preguntas que yo mismo te lanzo, sino poner en marcha tu discernimiento, tu fe, tu divinidad toda. Esa es la misión de este portal: que te pongas en camino. A propósito, de entre los decenas diarias de e-mail que me envían, siempre hago mención de aquellos a quienes este mensaje los ofende, los lastima o aborrece, pues los demás siempre son de amorosas palabras y amistosos diálogos espirituales, y demás sabes tú que siempre estás allí dandome tu amor, que es retribuido y reverenciado. Pero quiero pedirles a esas personas que detestan lo que hago en esta web que por amor a nuestro camino, tengan a bien dejarme en paz. No quiero pasar el tiempo justificando este portal, pues está hecho para quien quiera entrar por él, y aquí nadie obliga a nadie que lo traspase. Mira, no es ninguna novedad que yo no elevo el estandarte de ninguna religión, sino que he tratado de mostrar lo bueno de cada una. Pero como soy muy pequeño e ignorante aún, me doy el lujo de EXIGIR que a quien no le guste este sitio, se vaya y busque uno que le agrade. Pero no toleraré de ningún modo agresiones o insultos, porque no me pertenecen. A una señora le molestó sobre todo que yo ponga a Buda muy alto. Y bueno querida señora, para mí Buda es un muy alto ejemplo del conocerse a sí mismo, la encarnación de la suprema inteligencia que derriba toda engaño. Que Buda o sus discípulos no nombren a Dios, no los hace menos servidores que los cristianos. Un monje budista respeta hasta la vida de una mosca, y muchos de quienes amamos a Cristo nos comemos nuestras buenas raciones de vaca, a la cual previamente han asesinado para nuestra ingesta. No es que quien sea budista está errado y que el cristiano está en lo cierto. Justamente, el fin del portal espiritual es unir, no separar. Para eso ya están las religiones establecidas por el hombre, que funcionan tal como lo hacen los límites fronterizos entre países: separando. Me enoja mucho saber que para ir a cualquier lugar del hogar que Dios me dio llamado Tierra, debo hacer trámites, pedir permisos, y que no se me permita ir y venir libremente en mi casa que es este globo. En fin, no se trata de que condenemos a aquel que no piensa igual que nosotros o lo censuremos. En el foro de opinión, sin ir más lejos, yo mismo aliento a mostrar nuestros pareceres, nuestras opiniones espirituales, porque eso ayuda a construir nuestro crecimiento evolutivo. Hay decenas de opiniones diversas, algunas intelectuales, otras devotas, preguntas, respuestas, parábolas, cuentos y cientos de aportes utilísimos. También hay cr´ticas, y me parece excelente cuando se hacen sin fanatismo, con respeto y amor. El maestro siempre me ha dicho que si todos los hombres uniesen sus verdades relativas, arribarían a la Gran Verdad. Pero el hombre está muy ocupado juzgando y condenando como esta señora y otros hacen. Muchas personas, conciente o inconcientemente, quieren imponer su verdad sea como sea, no importa si lastiman, no importa nada más que hacer que el otro deje de creer lo que cree, y pase a pensar como yo pienso. Qué terrible es esto, qué autoritarismo que nos sume en la involución. Por favor, respeten a quien no piensa como ustedes, pues ese puede estar más cerca de la verdad de lo que nosotros hayamos aprendido hoy. No somos quienes para juzgar ni para condenar. Es extraño, me hablan de Jesús como único Salvador, y olvidan su Palabra fundamental: "Ama a tu enemigo...No juzques, porque así como juzgas serás juzgado...trata como quieres que te traten...antes de ver la paja en el ojo ajeno remueve la viga del tuyo...", etc. Y bueno, ignorante soy, y por eso muestro todo: mi alegría cuando participan activamente y mi tristeza cuando se insulta gratuitamente sin conocer. Quien me insulta a mí, no le está haciendo daño en particular a mi ser, sino que ataca su propia libertad. Pero por Dios, que nadie trate jamás de impedirme el derecho a la palabra que mi Padre me ha dado, pues no soy un pecador por dar esto que doy. A lo sumo puedo ser un hombre errado, pero jamás un engañador o un endemoniado como alguien por ahí ha escrito. A quienes piensen esto, por favor y con todo amor, retírense de estas páginas con respeto, porque mínimamente eso merecemos quienes construimos este sitio. Esta web no es sólo hecha por este ser a quien el maestro llama Vivekamukti: este portal espiritual es el fruto de decenas de personas de todo el mundo que con amor y buena fe ponen su ladrillo cada día, porque han creído que esta es su casa y su refugio interior. A ellos, los que trabajan para que esto sea posible, mi reverencia y mi pedido de que nunca dejen de acompañar mis pasos con el amor que siempre me prodigan. Y a quienes me insultan o censuran, mi reverencia también porque son tan hijos del Señor como yo, pero reitero mi pedido de que se vayan y exploren otro camino en la web si esto no les sirve, pues el Padre es tan hermoso que nos hace llegar a Su Seno por muchas sendas. Tal cual digo en la presentación, a mí no me importa por qué camino amas a Dios, sino que lo ames. Esa es la esencia de este sitio, por favor, ténganla en cuenta para no sentirse ofendidos quienes provienen de religiones establecidas. Esta señora también se despedía pidiendo que Dios no me perdone por el mal que yo hacía. A quienes compartan este sentir, les ruego que ya no me escriban, porque cuando un hermano mío me injuria, yo aún no soy tan alto como para sonreírme. Sólo atino a entristecerme porque soy suceptible a la voluntad de un hermano que no ama a otro, y créanme que toda enfermedad que ha bajado hasta hoy a mi cuerpo no tiene otra raíz que la angustia y la tristeza. Sean piadosos, y antes que insultar, si no saben prodigar amor, tengan la grandeza de callar, porque la palabra es dadora de vida, pero es el músculo más letal del hombre, como decía mi buen Santiago en su carta. Gracias de nuevo por estar aquí visitante del portal, por tu incondicional amor y por seguir en el camino a la Verdad Única. Sea la Luz tu Guía, El Amor tu Fuerza, La Fe tu brújula y el Conocimiento tu camino. A tus pies, y hasta la semana próxima.!!! |
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