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El descanso
Mis muy amados: comienza hoy una etapa de cambios en el portal espiritual. Este
sitio que fue creado hace unos pocos años con el fin de compartir todo lo que se aloja en
mi interior, lo que sucedía en mi vida, y lo que ha sido de utilidad para mi crecimiento,
tiene ya en sí mismo bastante como para que al menos halles un poco de alimento en alguna
frase que aquí anide.
Creo que ya he escrito demasiado por el momento, ya he compilado muchos textos
sagrados, y es tiempo de darle un descanso a esta mente y a mi ser. Esto en manera alguna
significa una despedida. Yo seguiré estando en el mismo sitio. Creo que he dado lo que
tenía, y confío en que lo has podido tomar o lo tomarás. Lo cierto es que luego de este
tiempo, ha llegado otro tiempo donde el fluir debe llegar más naturalmente aún. No
habrá por el momento más reflexiones semanales. Iré incorporando cosas a medida que las
sienta. No participaré activamente del foro ni de los chats.
Lo que te estoy pidiendo como ser, es que te adueñes de esta casa en la que he
sido siervo, porque no hay otra finalidad. La misión del portal ha sido cumplida, creo,
con creces. De la nada, nos hemos encontrado entre hermanos, distantes en el planeta la
mayoría de las veces, y cercanísimos en el amor.
Este anuncio es para que no piensen que a Vivekamukti le pasa algo malo que ya
no escribe todas las semanas. Sólo entro en otra etapa donde la vida me ha llevado.
Por eso te encomiendo ahora esta tarea, y espero que siempre este sitio traiga
alimento. El foro es tuyo, y allí todos los hermanitos de este portal se dan de comer
amor, sabiduría y a veces hacen travesuras, como bien debe ser.
Trataré también de descansar un poco de los email, y tenme paciencia y amor
si no contesto por este tiempo. Necesito un poco de silencio, un poco de cese de
actividades. Todo lo que mi alma pidió respecto a este portal, ha sido consumado.
Sólo me resta agradecerte TODO, absolutamente TODO lo que has hecho viniendo
aquí cada vez en busca de lo que tenía que decirte. Agradezco el respeto con que me
escuchaste a pesar de mi ignorancia y mis torpezas, rescatando el amor con que te lo
decía por sobre las formas de mis palabras.
No te digo adiós, sino hasta pronto. Dejemos que Dios decida cuándo, y allí
estaremos de nuevo juntos. Por favor, hazme el honor de disfrutar de esta, tu casa, el
portal Espiritual. Te dejo una reflexión de Osho, que espero te guste:
| NO SE PUEDE BUSCAR LA VERDAD
23 de Octubre de 1974
LA REALIDAD está justo ahí siempre esperando cerca de tu corazón, cerca de tus ojos,
cerca de tus manos. Puedes tocarla, puedes sentirla, puedes vivirla; pero no puedes
pensarla. Se puede ver, se puede sentir, se puede tocar; pero no se puede pensar.
Intenta entender la naturaleza del pensamiento. El pensamiento siempre es acerca de, nunca
es directo. Puedes ver la realidad, pero si piensas en ella tendrá que ser acerca de y
ese «acerca de» es la trampa, porque cuando piensas acerca de algo ya te has alejado de
ello. «Acerca de» quiere decir indirectamente. «Acerca de» quiere decir que no verás
la flor aquí y ahora, que pensarás acerca de ella, y ese «acerca de» se convertirá en
una barrera. A través de este «acerca de» nunca llegarás a esta flor.
Ver es algo directo, tocar es algo directo; pero pensar es algo indirecto. Es por eso que
el pensar no toca la realidad. Un amante puede conocer la realidad, hasta un bailarín
puede conocerla, un cantante puede sentirla, pero un pensador, sigue sin tocarla.
He oído acerca de un filósofo judío. Él era un campesino ordinario pero muy
filosófico. Se llamaba Yossel. Pensaba acerca de todo, como suelen hacer los filósofos.
Le era muy difícil hacer nada porque el pensar llenaba todo su tiempo, y cuando por fin
estaba listo ya había pasado la oportunidad.
Una vez fue al mercado de una aldea cercana, para vender su trigo. Le dijo a su esposa:
«En cuanto haya vendido el trigo, te mandaré un telegrama».
Vendió el trigo obteniendo una gran ganancia, y luego fue a mandar el telegrama; fue a la
oficina de correos, relleno el impreso de envío, y empezó a pensar en que poner.
Escribió: «Trigo vendido provechosamente. Llego mañana. Amor y besos, Yossel».
Entonces empezó a pensar, y pensó: «Mi esposa se va a creer que me he vuelto loco.
¿Por qué provechosamente? ¿Acaso vendería el trigo con pérdidas?». Así
que tachó la palabra provechosamente. Entonces se preocupó más aún, porque
si había cometido un error con una palabra, puede que hubiera cometido otros errores.
Así que volvió a leerlo parándose a pensar en cada palabra. Y pensó: «¿Por qué
poner: llego mañana?. ¿Acaso voy a regresar el mes que viene? ¿El año que
viene? Ella ya sabe que voy a regresar tan pronto como haya vendido el trigo». Así que
tachó las palabras llego mañana.
Más tarde pensó: «Mi esposa también sabe que he venido a vender el trigo, ¿entonces
para que escribir: Trigo vendido? Y también tachó eso.
Entonces se echó a reír y dijo: «Le estoy escribiendo a mi propia esposa, ¿para qué
le voy a poner amor y besos? ¿Acaso le estoy escribiendo a la esposa de otro?
¿Acaso es su cumpleaños o algo por estilo?». Y también tachó eso.
Ya sólo quedaba su nombre: Yossel. Y se dijo a sí mismo: «¿Yossel, te has vuelto loco?
Tu mujer ya sabe tu nombre». Así que rompió el telegrama, contento de haberse ahorrado
un dinerillo y algunas palabras sin sentido.
Pero así es como son las cosas: si vas pensando «acerca de», te pierdes la vida
entera; poco a poco vas tachándolo todo. Y al final hasta tú acabas tachado; no
solamente quedan tachadas las palabras, si no que al final hasta tú quedas tachado. El
pensar se convierte en humo; todo se vuelve humo y se acaba.
Hacer algo se vuelve imposible; ni siquiera puedes mandar un telegrama. La acción se
vuelve imposible porque es algo directo y el pensar es algo indirecto. Nunca se
encuentran.
Este es el problema en el mundo. La gente que piensa, nunca actúa; y los que no piensan,
actúan. El mundo es un caos. Los estúpidos continúan actuando porque nunca piensan, se
meten de cabeza en todo. Los Hitlers, los Napoleones, los Maos, siempre están haciendo
cosas, y la gente sabia, los llamados pensadores; Aristóteles, o Kant, o Hegel; siempre
están pensando, y nunca hacen nada.
El problema para un hombre que busca la realidad es como parar el circulo vicioso del
pensar, y aún así ser consciente. Porque los estúpidos tampoco piensan, pero no son
conscientes. Sé consciente; la energía que va al pensar tiene que volverse consciencia.
La consciencia que se mueve en un círculo vicioso al pensar tiene que conservarse, tiene
que purificarse. El pensar tiene que parar, el girar de la consciencia tiene que parar,
pero la consciencia no. La consciencia tiene que cristalizarse y la acción tiene que
permanecer, la acción no debe parar.
Al unir la consciencia y la acción inmediatamente alcanzas la realidad. Y no sólo tú;
sino que crearás una situación en la que otros también podrán encontrar la realidad.
Te convertirás en el ambiente, en el clima alrededor del cual las cosas empezarán a
ocurrir. Esto es lo que ocurrió con Budha, con Sosan, con Chuang Tzu.
Recuerda: la acción es buena; el pensar es un círculo vicioso, nunca te lleva a ninguna
parte. Así que hay que dejar de pensar pero no de actuar. Hay gente que continuará
pensando; dejará de hacer. Eso es lo que ocurre cuando una persona renuncia a la vida, se
va al bosque, a los Himalayas. Renuncia a la acción, no al pensar. Renuncia al mundo en
el que se necesita la acción. Renuncia a la propia realidad, porque es a través de la
acción que te pones en contacto con la realidad. Ver es una acción, moverse es una
acción, danzar es una acción, pintar es una acción. Cuando haces cualquier cosa, sea lo
que sea, te pones en contacto con la realidad.
Tienes que volverte cada vez más sensible en tu hacer. No hay que renunciar a la acción;
la acción tiene que estar totalmente presente, porque ese es el puente a través del cual
tú te mueves en la realidad y la realidad se mueve en ti. Intenta comprenderlo, porque
esto es algo muy básico; básico para mí: renuncia al pensar, no renuncies a la acción.
Hay gente que piensa y piensa, hay gente que renuncia a actuar. ¿Pero qué van a hacer en
los Himalayas? Allí toda la energía, al no ser usada en la acción, se irá al
pensamiento. Se harán grandes filósofos. Pero la filosofía es una tierra de tontos; se
vive en palabras, no en realidades. El amor desaparece, sólo queda la palabra «amor».
Dios desaparece, él estaba en los campos, en el mercado, en el mundo, y ahora tan sólo
queda la palabra «Dios». Las acciones desaparecen y sólo quedan los conceptos. Tu
cabeza se convierte en todo tu ser.
Evítalo. Nunca renuncies a la acción, renuncia solamente al pensar. Pero si renuncias al
pensar cabe la posibilidad de que te vuelvas inconsciente o de que te conviertas en un
estúpido. Puede que empieces a hacer cualquier cosa, puesto que ahora no sabes que hacer,
y tampoco piensas. Puedes volverte loco. Uno tiene que renunciar a pensar, pero no tiene
que hacerse menos consciente, más inconsciente. Al contrario, tienes que hacerte más
consciente.
En esto consiste todo el arte de la meditación: en cómo estar totalmente en la acción,
cómo renunciar al pensar, cómo convertir la energía que se iba en pensar en
consciencia.
Va a ser algo muy delicado y sutil, porque si das un sólo paso en falso caerás en la
ignorancia infinita.
ES FÁCIL dejar de pensar, pero entonces te dormirás. Esto es lo que ocurre cada día
en los momentos de sueño profundo: renuncias, dejas de pensar; pero entonces dejas de
estar presente, abandonas la consciencia. Tu consciencia se ha identificado enormemente
con el pensar, así que, siempre que dejas de pensar, caes en coma.
Y ese es el problema. Uno tiene que dejar de pensar y al mismo tiempo no caer en coma,
porque el coma no te llevará a la realidad. Al volverte inconsciente no vas a la
realidad, simplemente te duermes: el consciente se ha disuelto en el inconsciente. Y tiene
que ocurrir justo lo contrario: el inconsciente tiene que disolverse en el consciente. Si
el consciente cae en el inconsciente, tú caes en un coma, y si el inconsciente penetra en
el consciente y se convierte en el propio consciente, te iluminas, te conviertes en un
Budha, en un Sosan.
Y es muy fácil ayudar a la consciencia a que caiga en la inconsciencia, porque la
consciencia es una parte muy pequeña. Una décima parte de tu ser es consciente, y las
nueve partes restantes son inconscientes. Sólo una pequeña parte se ha vuelto
consciente, y hasta esa parte está siempre oscilando. Puede caer en cualquier momento, es
muy fácil.
Así es como ocurre cuando te intoxicas: tomas alcohol, y la consciencia cae en la
inconsciencia. De ahí la atracción hacia el alcohol a través de todos los tiempos y en
toda clase de climas y países. Esto es lo que ocurre cuando tomas cualquier droga: la
consciencia cae en la inconsciencia.
Es hermoso porque se deja de pensar. Dormir es hermoso, tienes muchos sueños. Y si eres
un buen soñador entonces la droga te dará hermosos sueños; fantásticos, más coloridos
que cualquier otro sueño, más luminosos. Te vas al paraíso, al mundo de los sueños,
pero no vas a la realidad.
El LSD, la marihuana, la mezcalina o cualquier otra droga, solamente te producen un buen
dormir, y al dormir bien, sueñas. Esos sueños están llenos de color, y tu vida es tan
pobre y está tan llena de sufrimiento que prefieres vivir esos sueños a vivir en esta
miserable vida. Preferirías (si esta fuera la única elección) vivir en un hermoso
sueño antes que vivir en esta vida miserable. Esta vida es como una pesadilla. Aunque lo
único que te de la droga sea un sueño luminoso, lleno de color, tridimensional, ¿por
qué no tomarla? Porque ¿qué hay en esta vida? Y como la vida es tal caos prefieres los
sueños.
Las drogas, el alcohol, o cualquier otra clase de intoxicantes, han sido usados siempre
por la gente religiosa. Pero a través de ellos nunca se alcanza la realidad. A través de
ellos caes en un estupor, en un coma. Y en este coma puedes soñar.
Y si has estado pensando mucho en Dios, puedes ver a Dios, porque puedes proyectar tus
propios sueños. Los sueños se pueden guiar, dirigir. Si has estado pensando mucho en
Cristo, entonces bajo la influencia de la droga se te aparecerá Cristo. Es tu propia
mente jugando contigo. Si has estado muy apegado a Krishna entonces ahí estará él, de
pie, con la flauta en sus labios, bailando y cantando. Si un hindú, un devoto de Krishna,
toma LSD, verá a Krishna, y un cristiano verá a Jesús, y un budista a Budha; pero eso
tan sólo son proyecciones de la mente.
La realidad es miserable pero no persigas sueños, porque si eso es lo que quieres sólo
hay una manera de hacerlo: ayudar a la consciencia a volverse inconsciente de nuevo.
Una pequeña parte ha salido de la inconsciencia, y esa es la belleza del ser humano. La
agonía y el éxtasis de haberse convertido en una isla en medio de la inmensidad de la
inconsciencia, pero esta es su belleza. Esta isla tiene que crecer más y más hasta
convertirse en un continente. A través de las drogas se sumergirá de nuevo bajo el agua,
vivirás de nuevo como los animales, o como los árboles; hermosos en sí mismos, pero no
digno de ti, porque de esta forma pierdes mucho. Y podrías haber alcanzado la realidad;
esta isla podría haberse convertido en un continente.
Pero esto no ocurre solamente con las drogas; existen también otros medios sutiles para
hacer que el consciente se vuelva inconsciente. Por ejemplo a través de la música, a
través de cánticos. Si repites un mantra continuamente te dormirás, porque cualquier
cosa monótona te llevará al coma.
Existen medios sutiles, aparentemente diferentes a las drogas. Se usan en todos los
templos, en todas las iglesias; y en los templos y en las iglesias están en contra de las
drogas, sin darse cuentas de lo que están haciendo. También allí se está usando una
droga muy sutil, no tan burda como el LSD o la marihuana, pero aún así es una droga;
porque al repetir una cierta palabra continuamente, te produce sueño, no puede darte otra
cosa.
Te relajas. El mismo canturreo te produce un profundo aburrimiento. Al repetir la misma
palabra (ram, ram, ram) una y otra vez... ¿Que otra cosa podría ocurrir? Porque la mente
solamente permanece atenta si ocurre algo nuevo, si no la mente se va a dormir. Si está
ocurriendo algo nuevo, la mente está alerta. Si no ocurre nada nuevo, sólo ram, ram,
ram, un canturreo, y tú sabes que va a seguir así, infinitamente, la mente empieza a
dormirse.
Todas las madres lo saben. Cuando el niño no se duerme le repiten algún estribillo, muy
simple, de dos o tres palabras, y lo repiten una y otra vez; una canción de cuna. Se
convierte en un mantra y el niño se duerme. A la mente le ocurre lo mismo (no importa que
seas un niño o un anciano) a la mente se la pone a dormir con canciones de cuna, pero el
proceso es el mismo.
Hay que parar el pensar, pero no volviéndose inconsciente. Hay que parar el pensar
haciéndose más consciente, más alerta, más atento, dándose uno más cuenta, para que
la energía que se pone en el pensar se mueva hacia ser consciente, y surja en ti un
testigo. Así que recuerda, no hay que parar el pensar a través de cánticos, sino
convirtiéndose en un testigo del proceso del pensar; mirándolo, observándolo, siendo un
observador en la distancia, siendo alguien que observa desde lo alto, desde la colina,
mirando, viendo...
Si miras y penetras profundamente en las palabras, empezarán a desaparecer. Se formará
un lapso, un intervalo. Las nubes desaparecerán y se verá el cielo azul. Entonces
estarás alerta, sensible; no en coma. Se disolverá más inconsciencia en la consciencia;
tu llama crecerá, más alta, más viva, y podrás ver más, tocar más, oler más. Y tus
acciones desarrollarán una nueva cualidad, la cualidad de la divinidad.
Cuando un Budha te toca, su forma de tocar es diferente. Tú también tocas, también tú
sientes algunas veces la diferencia. Tocas a un hombre de una forma casual, le das la mano
pero él no está presente. Sientes que su mano está muerta, cerrada; te saluda con una
mano muerta. Puedes sentir que te han dado la mano pero que no te la han dado. Que ha sido
algo diplomático. La mano no estaba viva, no tenía calor, no se encontraba y se fundía
con la tuya. En cambio otras veces te dan la mano con amor, y entonces hay una fusión, la
energía fluye a través de esa mano, es una apertura. A través de la mano el ser viene a
encontrarse contigo. Es cálida, está viva, confía en ti.
Cuando un Budha te toca, es absolutamente distinto, la cualidad ha cambiado. Porque
siempre que la consciencia es total, absoluta, todas las acciones se vuelven totales.
Cuando él toca, todo su ser se convierte en tacto. No es ninguna otra cosa. Todo su ser
está en el tacto, todo su ser fluye en él. No está en ningún otro lugar más que en el
tacto.
En ese momento él no es ni ojos ni oídos; en ese momento todo su ser se transforma en
tacto. Se vuelve todo tacto, y tú te sentirás iluminado a través de su tacto; una
energía se ha movido en ti. Si no estás preparado para ello puede que hasta te disturbe.
Si estás preparado, entonces lo disfrutarás, te maravillará.
Cuando un Budha te mira todo su ser se convierte en ojos. No puede ser de otra manera,
porque él no está dividido en su interior. Cuando tú miras, tu miras y a la vez haces
muchas otras cosas. El pensar prosigue, y por eso tú estás dividido. Tus ojos no son
totales.
Cuando un Budha te mira sus ojos son totales. Son como un sol brillante. Te penetran,
hacen un agujero en tu ser, van directamente a tu corazón. Si le dejas, nunca serás el
mismo otra vez. O por el contrario, puedes permanecer cerrado y él no podrá penetrarte.
Aunque te toque, tocará un cadáver; puedes quedarte cerrado.
Cuando la consciencia está presente, y hay acción, la consciencia y la acción se
vuelven una totalidad.
Ahora intenta comprender estas palabras, son muy hermosas.
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