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LA SABIDURÍA DE LOS IDIOTAS parte 4EL SANTUARIO DE JUAN EL BAUTISTA Saadi, el autor sufí de la obra clásica persa El jardín de rosas, escribe acerca de un visita al lugar donde está enterrado en Siria Juan el Bautista. Un día llegó allí, exhausto y con los pies destrozados. Pero entonces, cuando se estaba compadeciendo de sí mismo, vio a un hombre que no sólo estaba cansado, sino que además no tenía pies. Saadi dio gracias a Dios porque él al menos tenía pies. Esta historia, en el nivel más evidente, significa "sé agradecido por lo pequeños dones". En ese nivel, su enseñanza se halla en todas las culturas. Es útil ayudar a alguien a encontrar una perspectiva más amplia de su situación si está compadeciéndose de una incapacitación física. El empleo de este tipo de historias a efectos emocionales para cambiar de actitud mental, e incluso para hacer que una persona esté contenta de su suerte y, quizá, momentáneamente agradecida por ella -es característico de esta clase de instrucción convencional. Las personas sofisticadas de ahora dicen: "Saadi no hizo sino inculcar las virtudes que llamamos morales; ¡su labor está pasada de moda! Las personas tradicionales y muy sentimentales tal vez digan: "Qué bello es ver la miseria de los demás y la propia comparativamente buena suerte." Pero Saadi, por ser sufí, incluyó en sus escritos material que tenía más de una sola posible función. Este relato constituye uno de ellos. En las escuelas sufíes cada historia es tratada en sí misma, como un ejercicio. El estudiante puede beneficiarse de cualquier "elevación" moral que pueda contener la interpretación convencional. Pero, sin introspección, mas con autoobservación, debería decir: "Me doy cuenta de que mis cambios de humor dependen de estímulos emocionales. ¿He de ser siempre dependiente de mis estímulos emocionales? ¿Debo siempre depender de "ver a un hombre sin pies", o de leer sobre ello, antes de darme cuenta de que "tengo pies"? Cuánta parte de mi vida se desperdicia mientras espero que alguien me diga qué hacer, o que suceda algo que cambie mi estado y maraco mental?" Según los sufíes, el ser humano tiene mejores capacidades y sentido interno y de más confianza- para educarlo que estímulos emocionales constantes. El objeto de la interpretación sufí de esta lección anulado si fuera motivo de que la gente empezase una orgía de autocuestionamiento emocional de cualquier tipo. El propósito de señalar esta utilización sufí de las narraciones es para que éstas se graben en la mente, de manera que el estudiante pueda darse cuenta en el futuro de una forma más elevada de comprender su situación, cuando aquéllas comienzan a "trabajar" en él.
EL SIGNIFICADO Un hombre que había pasado muchos años intentando descifrar significados de enigmas, acudió a ver a un sufí para comunicarle su búsqueda. El sufí le dijo: "Vete y cavila sobre éste: IHMN." El hombre partió. Cuando volvió, el sufí se había muerto. "¡Ahora nunca conoceré la Verdad!", se dolía el buscador de significados. En ese momento apareció el discípulo principal del sufí y le dijo: "Si te estás preocupando por el significado secreto de IHMN, yo te lo diré. Son las iniciales de la frase persa "In huruf maani nadarand": "Estas letras no tienen significado"." "Entonces, ¿por qué se me dio esta tarea?", gritó el hombre intrigado. "Porque, cuando un burro acude a ti, le das coles. Ése es su alimento, con independencia de cómo lo llame. Los burros probablemente piensan que están haciendo algo mucho más significativo que comer coles."
EL MÉTODO Cierto maestro sufí estaba explicando cómo había sido desenmascarado un falso sufí. "Un verdadero sufí envió a uno de sus discípulos a servirle. El discípulo se puso a su entera disposición, día y noche. Entonces todo el mundo vio cómo el embaucador adoraba esas atenciones, y la gente le abandonó hasta que se quedó completamente solo." Uno de los que escuchaban esta historia se dijo a sí mismo "¡Qué idea más maravillosa! Me iré de aquí y haré exactamente lo mismo." Se fue hasta donde se encontraba un falso hombre santo y deseó apasionadamente apuntarse como discípulo. Transcurridos tres años, era tal su devoción que se habían congregado cientos de devotos. "Este sabio debe ser un gran hombre", se decían unos a otros, "para inspirar tal lealtad y autosacrificio en su discípulo". Así pues, el hombre regresó de nuevo al sufí del que había oído la historia y le explicó lo que había sucedido. "Tus relatos no merecen ninguna confianza", le dijo, "porque cuando he intentado poner uno de ellos en práctica, ha sucedido todo lo contrario." "No es así", replicó el sufí, "pues hubo sólo un detalle equivocado en tu intento de aplicar los métodos sufíes. Y es que tú no eres un sufí."
ABU TAHIR Mir Abu Tahir atrajo a muchos estudiantes con sus discursos iluminadores y haciendo circular epístolas que eran comentadas favorablemente por todos los mejores pensadores de su tiempo. Sin embargo, cuando la gente empezaba a escucharlo hablar en persona, sólo podían oírle repetir una única frase: "El deseo del mérito no es para el ser humano." Esta recomendación fue dada varias veces al día durante cinco años. Alguien fue al sabio Ibriqui rogándole que le ayudase a obtener alguna explicación sobre la extraña conducta de Abu Tahir. Ibriqui dijo: "Te quejas porque el mir dice algo de manera repetitiva. Pero no te quejas de que el sol salga y se ponga en el mismo día. Sin embargo, las dos cosas son lo mismo. Al igual que el sol, el mir está haciendo algo de valor. Si no haces uso de ello, continuará "brillando" en beneficio de quienes pueden aprovecharse, o de ti mismo, para el momento en el que tú puedas servirte de ello."
CONTENCIÓN Un viajero derviche cuenta: "Visité a un cierto sheik que era como un imán para personas de una gran variedad de caracteres. Yo dije: "¿Cómo puedes soportar la compañía de personas tan horribles? Nunca han progresado por estar cerca de ti, ni fueron atraídas en un primer momento por tus virtudes, puesto que, según confiesan, sólo buscan poderes que no tengan los demás." Él respondió, y nunca lo olvidaré: "Amigo, si todas las serpientes del mundo se dedicarán a su instinto de matar, y ninguna fuera distraída con vanas esperanzas que impiden que su maldad sea ejercitada, no quedaría un solo ser humano vivo."
CRIBAR ¡Oh, pedante! Criba, durante toda tu vida, los escritos y los dichos de los Sabios. Pero antes aprende una cosa: estás utilizando una criba que deja pasar la paja y desperdicia lo nutritivo, el trigo.
(SHAB-PARAK)
EL MAESTRO PERFECTO Cierto hombre decidió que tenía que buscar al Maestro Perfecto. Leyó muchos libros, visitó sabio tras sabio, escuchó, conversó y observó sus prácticas espirituales, pero siempre acababa dudando o sin estar seguro. Transcurrieron veinte años hasta que encontró a un hombre del que cada palabra y cada acción correspondía a su idea del hombre totalmente realizado. El viajero no perdió el tiempo: "Tú", dijo, "me pareces el Maestro Perfecto. Si lo eres, mi búsqueda ha terminado". "Ciertamente, se me describe con este nombre", replicó el Maestro. "Entonces, te ruego que me aceptes como discípulo." "No puedo hacer eso", contestó el Maestro, "porque mientras que desees el Maestro Perfecto, él, a su vez, requiere sólo al Discípulo Perfecto".
DAR Y TOMAR El cacique toma menos cuando se le da, y da más de lo que ha tomado.
(KITAB-I-AMU DARIA)
LA PRUEBA DEL ZORRO Érase una vez un zorro que se encontró a un joven conejo en el bosque. El conejo preguntó: "¿Qué eres tú?". El zorro respondió: "Soy un zorro y podría comerte si quisiera?" "¿Cómo puedes probar que eres un zorro?", preguntó el conejo. El zorro no sabía qué contestar, porque en el pasado los conejos siempre habían huido de él sin plantearle cuestiones de este tipo. El conejo dijo: "Si me puedes mostrar una prueba escrita de que eres un zorro, te creeré." Así pues, el zorro acudió corriendo al león, que le dio un certificado de que era realmente un zorro. Cuando volvió, el conejo estaba esperando y el zorro empezó a leer el documento. Estaba tan encantado que iba saboreando los párrafos con un lento placer. Mientras tanto, habiendo captado lo esencial del mensaje, el conejo se metió rápidamente en su madriguera y nunca volvió a ser visto. El zorro regresó a la guarida del león, en donde vio a un ciervo conversando con él. El ciervo estaba diciendo. "Quiero ver una prueba escrita de que eres un león..." El león le dijo: "Cuando no tengo hambre, no necesito molestarme. Cuando tengo hambre, no necesitas nada por escrito." El zorro dijo al león. "¿Por qué no me dijiste esto, cuando te pedí un certificado para el conejo?" "Mi querido amigo", replicó el león, "debías haberme dicho que éste te lo pedía un conejo. Pensé que era para un estúpido ser humano, del que algunos de estos estúpidos animales han aprendido ese pasatiempo".
OPORTUNIDAD Las palabras "tienes una oportunidad", de los labios de una Autoridad (espiritual o moral), valen más que cien veces "eres el hombre más grande del mundo", de los labios del ignorante.
(NURI FALAKI)
EL PRÉSTAMO Un hombre estaba diciendo a sus amigos en una casa de té: "He prestado a alguien una moneda de plata, y no tengo testigos. Me preocupa ahora que niegue haber recibido alguna vez algo de mí." Los amigos le compadecían, pero un sufí que estaba sentado en una esquina levantó la cabeza de entre sus rodillas y dijo: "Invítale y menciónale en una conversación delante de estas personas que le prestaste veinte monedas de oro." "¡Pero yo sólo le presté una moneda!" "Eso es exactamente lo que gritará", replicó el sufí, "y todo el mundo lo oirá. Tú querías testigos, ¿no es verdad?"
TEJER LA LUZ Preguntaron a Firmani: "¿Cómo sabías que fulano era un vicioso? Te negaste a conversar profundamente con él cuando estuvo aquí, aunque todo el mundo decía que era un santo." Firmani respondió: Si un forastero acude a hombres ordinarios y dice: "La luz se hace tejiendo. Yo tejí toda la luz que existe y que existirá." Ellos replicaron: "Se dan cuenta de que lo que dice es falso." Firmani dijo: "De la misma manera, cuando un individuo vicioso se pone en contacto con un hombre de conocimiento, no es difícil juzgar su condición, con independencia de lo que la gente imagine o diga."
EXPLICACIÓN La presunción de que cualquier persona de valía puede explicarse con plenitud y lucidez en el tiempo que le conceden quienes quieren aprender, o bien es una broma, o bien es una estupidez.
(SHAB-PARAK)
DÍA Y NOCHE Un erudito dijo a un sufí: "Vosotros los sufíes soléis decir que nuestras cuestiones lógicas son incomprensibles para vosotros. ¿Puedes darme un ejemplo de por qué os lo parecen?" "He aquí tal ejemplo: "Estaba yo viajando una vez en tren y atravesamos varios túneles. Frente a mí estaba sentado un campesino que obviamente no había estado antes en un tren. "Después del séptimo túnel, el campesino me dio en la rodilla diciéndome: "Este tren es muy complicado. En mi burro puedo alcanzar mi pueblo en un solo día. Pero por tren, que parece viajar más rápido que un burro, todavía no hemos llegado a mi casa, a pesar de que el sol ha salido y se ha puesto ya completamente siete veces"."
LA FUENTE DEL SER Permite que la Fuente del Ser mantenga el contacto contigo: ignora las impresiones y las opiniones de tu yo ordinario. Si este yo te fuera de valor en tu búsqueda, habría encontrado la realización para ti. Pero todo lo que puede hacer es depender de otros.
(AMIN SUHRAWARDI)
MANCHADA Se cuenta que un hombre fue a la asamblea del maestro Baqi-Billah de Delhi y dijo: "He estado leyendo el famoso versículo del Maestro Hafiz. "Si tu maestro te ordena manchar tu esterilla de oración con vino, obedécelo", pero yo tengo dificultades." Baqi-Billah dijo: "Practica sin contacto conmigo por algún tiempo y te aclararé esta cuestión." Tras un considerable período de tiempo, el discípulo recibió una carta del sabio, que decía: "Toma todo tu dinero y dáselo al vigilante de algún burdel." El discípulo quedó sorprendido y, por algún tiempo, pensó que el maestro debía de ser un impostor. Sin embargo, tras luchar consigo mismo durante varios días, fue a la primera casa de mala fama y le ofreció al hombre que estaba en la puerta todo el dinero que tenía. "Por esta cantidad de dinero", dijo el guardián, te concederé la más escogida gema de nuestra colección, una mujer intacta." En cuento entró a la habitación, la mujer dijo: "He sido engañada para entrar en esta casa, y soy mantenida por la fuerza y mediante amenazas. Si tu sentido de la justicia es más fuerte que tu razón para venir aquí, ayúdame a escapar." Entonces el discípulo comprendió el significado del poema de Hafiz: "Si tu maestro te ordena manchar tu esterilla de oración con vino, obedéceló."
WAHAB IMRI Un hombre fue a Wahab Imri y le dijo: "Enséñame humildad." No puedo hacerlo, porque la humildad es una maestra en sí misma. Se aprende por medio de su misma práctica. Si no la puedes practicar, no la puedes aprender. Si no la puedes aprender, no quieres realmente aprenderla en absoluto dentro de ti."
EL PÍCARO Y EL DERVICHE Cierto derviche planeó una lección con una intención. Pagó a un actor para que fuese a la ciudad y se estableciese como un maestro religioso. "Reúne a todos los discípulos que puedas", le dijo, "haciéndote pasar por un hombre de una gran santidad. Cuando yo llegue, te desenmascararé. La gente se dará cuenta de que ha sido engañada, y escuchará mis enseñanzas, una vez que le haya enseñado qué superficiales son sus creencias". Algunos meses después el derviche entró en la ciudad y se encaminó hacia la casa del místico. Allí estaba el actor, rodeado de discípulos adoradores que le colmaban de presentes y le alababan cada palabra que decía. El derviche empezó a hablar: "Escuchad, buena gente. Sabed que he venido a explicároslo todo. Yo envié a este hombre a probar cómo la gente cree en cualquier cosa si está dispuesta a ello. Ahora, por el contrario, os daré una verdadera enseñanza." El actor no dijo nada en absoluto. La gente agarró al derviche y lo llevó a un asilo de locos. Una noche, el actor llegó hasta la ventana con barrotes y le dijo: "Aunque yo tenía la apariencia de un vagabundo, fui suficientemente sensato para seguir tu consejo. Aunque te consideras un hombre sabio, fuiste lo bastante loco para creer en tus propios planes. Un plan retorcido sólo beneficia a la gente retorcida, y un plan sensato sólo a la gente sensata."
ESPERANZA Había una vez un rey que descendía de una antigua y poderosa estirpe, cuya adversidad le había depuesto de su posición, y que se encontraba huyendo de sus enemigos. El rey estaba empapado de lluvia, en medio de un desolado páramo, cuando llegó a una cabaña utilizada por pastores. Pensó que podría descansar un poco allí, y cuando entró dentro encontró que ya había dos pastores, arropados en mantas protegiéndose del frío. Le dieron la bienvenida amablemente, y compartieron con él sus únicos alimentos: cebollas y un poco de queso. El rey dijo: "Un día, cuando se restablecido en el trono, ¡os pagaré a cambio en moneda de rey!" No obstante, aunque ambos pastores habían ofrecido al rey comida y eran, por lo tanto, igualmente generosos, no poseían ambos las mismas cualidades en todos los aspectos. En consecuencia, el primer pastor fue pavoneándose, contando a todo el mundo que él era mejor que un noble porque había dado alimento a un rey cuando no había nadie más para hacerlo. Pero el segundo pastor, reflexionando, se dijo a sí mismo: "El haber estado en la cabaña y el haber tenido algo de comida conmigo fueron simples accidentes. El haber ofrecido al rey comida fue una acción normal. Pero el rey, con verdadera generosidad real, eligió interpretar estos hechos como resultado del mérito. Ahora me corresponde ser inspirado por este ejemplo y hacerme verdaderamente merecedor de bondad de espíritu." Dos o tres años después el rey recuperó su legítimo poder, y ordenó que trajesen a los pastores a su presencia. A cada uno de ellos les dio ricos presentes y ambos obtuvieron posiciones de poder en la corte. Pero el primer pastor, no habiendo hecho ningún esfuerzo para mejorar y prepararse, cayó pronto víctima de una intriga y fue ajusticiado y fue ajusticiado por complot. El segundo pastor, por otra parte, trabajó tan bien que cuando el rey era ya muy anciano, fue nombrado sucesor y aceptado como tal.
QUERER Si quieres estar con el Maestro cuando él quiere que te mantengas apartado de él, debes obedecerlo o evitarlo. Si discutes sobre ello, eres peor que un desobediente.
(HALQAVI)
EL ARQUERO El campeón de arqueros de la ciudad de Salimia se quejaba de no tener un rival de su categoría. "Esta gente, los ciudadanos de Salimia, no es arquera, y, por lo tanto, ¡no pueden juzgar mi perfección!" Él lo repetía una y otra vez a todo el que quisiera escucharlo. Convencía a todo el mundo de su infelicidad. Un día, cierto maestro sufí pasaba por la ciudad, y se detuvo a tomar una taza de té. En la casa de t é, la gente hablaba del desgraciado arquero. "Tal vez crea que sufre", dijo el sabio, "pero el Altísimo ha sido más que benévolo con este hombre. Si hubiera sido instalado entre arqueros, hubiera sufrido constantemente el miedo a ser superado. "Si hubiera necesitado realmente adversarios de su propia cualidad, nada le hubiera impedido haberlos encontrado. "Hasta que este hombre y los le escuchan- puedan oír el mensaje tácito, y olviden el expresado, permanecerán encadenados."
MAHMUD Y EL DERVICHE Se cuenta que Mahmud de Ghazna se hallaba un día paseando en su jardín cuando tropezó con un derviche ciego que dormía detrás de un seto. En cuanto se despertó, el derviche gritó: "Eh tú, ¡torpe patán! ¿Acaso no tienes ojos, que tienes que pisotear a los hijos de los hombres?" El compañero de Mahmud, que era uno de sus cortesanos, gritó: "¡Tú ceguera sólo tiene parangón con tu estupidez! Puesto que no puedes ver, tendrías que ver doblemente cuidadoso sobre la persona a la que estás acusando de actitud descuidada." "Si por esto estás queriendo decir", dijo el derviche, "que no debería criticar a un sultán, eres tú quien deberías caer en la cuenta de tu superficialidad". Mahmud quedó impresionado de que un hombre ciego supiera que estaba en presencia del rey, y dijo apaciblemente: "¿Por qué, oh derviche, debería un rey tener que escuchar tus improperios?" "Precisamente", dijo el derviche, "porque es la coraza de la gente de cualquier categoría frente a las críticas apropiadas para ellos la causante de su desgracia. Es el metal pulido el que reluce con mayor brillo, el cuchillo afilado con la piedra de afilar el que corta mejor, y el brazo ejercitado el que es capaz levantar peso".
FASES Al principio creía que un Maestro debe tener razón en todo. Después, imaginé que mi maestro se equivocaba en muchas cosas. A continuación, me di cuenta de lo que era correcto y de lo que era equivocado. Lo equivocado era permanecer en cualquiera de las dos primeras fases. Lo correcto era hacer comprender esto a todo el mundo.
(ARDABILI)
LO QUE HAY EN ÉL Cierto derviche Bektashi era respetado por su piedad y su aparente virtud. Siempre que alguien le preguntaba cómo había llegado a ser tan santo, invariablemente respondía: "Sé lo que hay en el Corán." Un día acababa de dar esta respuesta a alguien que le preguntaba en una cafetería, cuando un imbécil preguntó: "Bueno, ¿y qué es lo que hay en el Corán?" "En el Corán", respondió el Bektashi, "existen dos flores prensadas y una carta de mi amigo Abdullah."
SANOS Y ENFERMOS Un Buscador errante vio a un derviche en una casa de reposo y le dijo: "He estado en cientos de ambientes y oído las enseñanzas de multitud de guías. He aprendido cómo distinguir cuando un maestro no es un guía espiritual. No puedo decir cuándo alguien es un Guía, ni encontrar a uno, pero completar la mitad del trabajo es mejor que nada." El derviche rasgó sus vestiduras y dijo: "¡Desgraciado! Volverse un experto de lo inútil es como ser capaz de detectar las manzanas podridas sin aprender las características de las sanas. "Pero todavía existe una posibilidad peor ante ti. Presta atención a no llegar a ser como el doctor de esta historia. Para probar el conocimiento de un médico, cierto rey envió a varias personas sanas a que fuesen examinadas por aquél. El doctor le dio una medicina a cada una de ellas. Cuando el rey le amonestó y le acusó de fraude, la sanguijuela respondió: "¡Gran Rey! Hacía tanto tiempo que no veía a nadie, excepto enfermos, que había llegado a imaginar que todo el mundo estaba enfermo y ¡tomé el brillo de los ojos de la buena salud por un síntoma de fiebre!"
ESTOFADO DE CORDERO Bahaudin Shah dio unas instrucciones sobre los principios y prácticas de los sufíes. Cierto hombre que pensaba que era listo y podía beneficiarse de criticarle, dijo: "¡Si tan sólo este hombre dijera lago nuevo! Ésa es mi única crítica." Bahaudin oyó esto e invitó a comer al crítico. "Espero que apruebes mi estofado de cordero", le dijo. Cuando había tomado el primer bocado, el invitado saltó gritando: "Estas intentando envenenarme; ¡esto no es estofado de cordero!" "Pero sí que lo es", dijo Bahaudin,; "aunque como no te gustan las viejas recetas, he ensayado algo nuevo. Este estofado contiene perfectamente cordero, pero también le he puesto una buena cantidad de mostaza, miel y vomitivo."
ENCONTRAR LOS DEFECTOS Isa Ibn Abdulwahab al-Hindi mantenía largas y frecuentes conversaciones en las que, durante años, divagó sobre todos los temas imaginables. Un día, cierto respetado sheik le llamó y le dijo: "Mi corazón está apesadumbrado, porque se dice que has hablado sobre mí de manera crítica en numerosas ocasiones." Isa dijo: "He dicho veinte veces que existen disparidades entre tus palabras y tus acciones. ¿Acaso puedes dudar de que esto sea cierto?" El sheik respondió: "Me complacería escuchar los motivos de los defectos que encuentras en mí." Isa replicó: "Los sabrás en el momento en que oigas las doscientas ocasiones en las que te he elogiado ante las mismas personas que, en nombre de la exactitud, internamente intentan ahora separarnos. Informar de la mitad de algo es peor que no informar de nada. Informar de una décima parte equivale a una falsificación."
OÍR Un visitante que había llegado de muy lejos dijo a Bahaudin Shah: "Permíteme sentarme en tu durbar (corte) y oír tus palabras, porque con verdad se ha dicho que leer no puede sustituir al oír." Bahaudin respondió: "Por desgracia, a no ser que seas sordo, es triste que haya tenido que esperar tanto tiempo para darte la bienvenida. Pero, mira, actualmente nunca doy charlas." El visitante preguntó por qué: Bahaudin contestó: "Yo nunca he dado ninguna charla desde que vino un día un grupo de personas parcialmente sordas. Yo dije: "No seáis como un perro o un cerdo...", y cuando me dejaron se pelearon discutiendo si yo había dicho: "Sed como un perro...", o incluso: "comed carne de cerdo...". Con las palabras escritas esto no es posible. Si eres ciego, siempre podrá leerte alguien."
LA CRÍA DE ELEFANTE Érase una vez una cría de elefante que oyó a alguien decir: "Mirad, hay un ratón." La persona que lo dijo estaba mirando a un ratón, pero el elefante pensó que se estaba refiriendo a él. Resultaba que había muy pocos ratones en ese país y, en cualquier caso, solían mantenerse en sus madrigueras, y sus voces no se escuchaban demasiado alto. Pero la cría de elefante iba como un trueno de un lado a otro, en un estado de éxtasis por su descubrimiento, diciendo: "¡Soy un ratón!" Lo dijo tan alto, tan frecuentemente y a tanta gente que lo creáis o no- existe ahora un país entero en el que casi todo el mundo cree que los elefantes, y especialmente las crías de elefantes, son ratones. Es verdad que, de vez en cuando, los ratones han intentado poner reparos a los que mantienen la creencia mayoritaria, pero siempre se les ha hecho huir. Y si alguien quiere alguna vez volver a abrir de nuevo esta cuestión de ratones y elefantes en aquellos lugares, es mejor que tenga una buena razón, nervios de acero y medios efectivos de defender su causa.
FIN
Este libro fue digitalizado para distribución libre y gratuita a través de la red Digitalización, Revisión y Edición Electrónica de Hernán. Rosario - Argentina 28 de Febrero 2003 13:20
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