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EL EVANGELIO DE VALENTINO
(Pistis Sophia)
Jesús asciende a los cielos y desciende de
ellos para adoctrinar a sus discípulos
I 1.
Cuando resucitó de entre los muertos, Jesús pasó once años hablando con sus
discípulos.
2. Y les enseñaba hasta los lugares, no
solamente de los primeros preceptos, y hasta los lugares del primer misterio, del que
está en el interior de los velos, en el interior del primer precepto, que es él mismo el
veinticuatro misterio, sino que también las cosas que se hallan más allá, en el segundo
lugar del segundo misterio, que está antes que todos los misterios.
3. Y Jesús dijo a sus discípulos: He
venido de ese primer misterio, que es el mismo que el último misterio, que es el
veinticuatro.
4. Mas los discípulos no comprendían estas
cosas, porque ninguno de ellos había penetrado aquel misterio, que, sin embargo,
consideraban como la cumbre del universo y como la cabeza de todo lo que existe. Y
pensaban que era el fin de todos los fines, porque Jesús les había dicho, con relación
a ese misterio, que rodea el primer precepto, y los cinco moldes, y la gran luz, y los
cinco asistentes, e igualmente todo el tesoro de la luz.
5. Y Jesús no había anunciado todavía a
sus discípulos toda la emanación de todas las regiones del gran invisible, y de los tres
triples poderes, y de los veinticuatro invisibles, y de sus regiones, y de sus eones, y de
sus rangos, todo según la manera como emanan aquellos que son los mismos que los
próbolos del gran invisible, y no les había explicado sus nacimientos, y sus creaciones,
y su vivificación, y sus archones, y sus ángeles, y sus arcángeles, y sus decanos, y
sus satélites, y todas las moradas de sus esferas.
6. Jesús no había hablado a sus
discípulos de toda la emanación de los próbolos del tesoro de la luz, ni tampoco de sus
salvadores, según el orden de cada uno de ellos y el modo de su existencia. Ne les había
hablado del lugar de los tres amén que están esparcidos en el espacio.
7. Y nos les había dicho de qué lugar
brotan los cinco árboles, ni los siete amén, que son los mismos que las siete
voces, ni cuál es su región según el modo de la emanación.
8. Y Jesús no había dicho a sus
discípulos cuáles son las regiones de los cinco asistentes, ni dónde están, ni les
había hablado de los cinco círculos, ni del primer precepto, ni en qué sitio están.
9. Y solamente, hablando con sus
discípulos, había revelado la existencia de esos seres, pero no les había explicado su
emanación y el rango de su región, y ellos ignoraban que había otras regiones dentro de
ese misterio.
l0. Y no había dicho en qué lugar había
salido hasta que había entrado en ese misterio en el momento en que fue emanado, sino que
sólo les había dicho: Yo he salido de este misterio.
11. Y por eso pensaban ellos respecto a ese
misterio que era el fin de todos los fines y la cima del universo. Y Jesús dijo a sus
discípulos: Ese misterio envuelve todas las cosas que os he dicho desde el día que he
venido hasta el de hoy.
12. Y por eso los discípulos no pensaban
que cupiese alguna otra cosa en el interior de ese misterio.
13. Y ocurrió que estando los discípulos
en el Monte Olivete dijeron estas palabras, con gran alegría: Nosotros somos más felices
que ningún hombre, puesto que el Salvador nos lo ha revelado todo, y habemos toda
elevación y toda perfección.
14. Y, mientras hablaban así, Jesús estaba
sentado un poco aparte. Y ocurrió que el día quince de la luna del mes de têbêth,día
en que había plenilunio, el sol, alzándose en su carrera ordinaria, emitió una luz
incomparable.
15. Porque procedía de la luz de las luces,
y vino sobre Jesús, y lo rodeó completamente. Y estaba algo alejado de sus discípulos y
brillaba de un modo sin igual.
16. Y los discípulos no veían a Jesús,
porque los cegaba la luz que lo envolvía.
17. Y sólo veían los haces de luz. Y
éstos no eran iguales entre sí, y la luz no era igual, y se dirigía en varios sentidos,
de abajo arriba, y el resplandor de esta luz alcanzaba de la tierra a los cielos. Y los
discípulos, viendo aquella luz, sintieron gran turbación y gran espanto.
18. Y ocurrió que un gran resplandor
luminoso llegó sobre Jesús y lo envolvió lentamente. Y Jesús se elevó en el espacio,
y los discípulos lo miraron hasta que subió al cielo, y todos quedaron silenciosos.
19. Y esto pasó al decimoquinto día del
mes de têbêth.
20. Y cuando Jesús hubo ascendido al cielo,
después de la hora de tercia, todas las fuerzas de los cielos se turbaron y se agitaron
entre sí, y todos los eones y todas las regiones, y sus órdenes, y la tierra entera, y
sus habitantes fueron estremecidos.
21. Y los discípulos y todos los hombres se
amohinaron, y pensaron que era posible que el mundo fuese a ser destruido.
22. Y todas las fuerzas del cielo no cejaban
en su agitación y se agitaron entre sí desde la hora de tercia de aquel día hasta la de
nona del siguiente. Y los ángeles y arcángeles, y todas las potencias de las regiones
superiores entonaban himnos, y todos oían sus cánticos, que duraron hasta la hora nona
del otro día.
23. Mas los discípulos estaban reunidos y
llenos de terror. Y se espantaban de lo que sucedía, y lloraban, diciendo: ¿Qué
ocurrirá? ¿Destruirá el Salvador todas las regiones?
24. Y hablando así vertían lágrimas, y a
la hora de nona del día siguiente, los cielos se abrieron y vieron descender a Jesús en
medio de un inmenso esplendor.
25. Y este esplendor no era igual, sino que
se dividía de muchos modos, y unos brillaban más que otros. Y había tres especies que
brillaban de diferente forma, y la segunda estaba sobre la primera, y la tercera era
superior a las demás. Y la primera era análoga a la que envolvió a Jesús cuando
ascendió al cielo.
26. Y cuando los discípulos vieron tal,
quedaron llenos de espanto. Y Jesús, misericordioso y dulce, les habló y dijo:
Tranquilizaos y no temáis nada.
27. Y oyendo los discípulos estas palabras,
dijeron: Señor, si tú quitas de ti esa luz deslumbrante, podremos seguir aquí. De otro
modo, nuestros ojos cegarán y por esa luz nosotros y el mundo entero estamos turbados.
28. Y Jesús hizo desaparecer aquella luz, y
los discípulos, tranquilizados, fueron hacia él, y prosternándose unánimemente, lo
adoraron, diciendo: Maestro, ¿adónde has ido? ¿A qué te han llamado? ¿Y de dónde
proceden todas estas perturbaciones?
29. Y Jesús, todo misericordia, les dijo:
Regocijaos, porque, a partir de este momento, yo os hablaré con toda claridad, desde el
principio de la verdad hasta su fin, y sin parábola.
30. No os ocultaré nada respecto a las
cosas que pertenecen a las regiones superiores, y a las regiones de la verdad. Porque me
lo ha autorizado el Inefable, por el primer misterio de los misterios, para que yo os
hable desde el principio hasta la consumación, y desde las cosas interiores a las
exteriores, y viceversa. Escuchad y os diré todas estas cosas.
31. Ocurrió que, estando yo sentado algo
lejos de vosotros en el Monte Olivete, meditaba sobre la misión para la que he sido
enviado, que está cumplida, y sobre el último misterio, que es el mismo que el
veinticuatro misterio, desde las cosas interiores hasta las exteriores, y en que todavía
no me había sido enviado un vestimento. Y estas cosas son en el segundo puesto del primer
misterio.
32. Y sucedió que, cuando yo comprendía
que el fin del misterio para el que he venido estaba cumplido ya, y que el misterio no me
había aún enviado mi veste, reflexionando sobre esto, en el Huerto de los Olivos, cerca
de vosotros, el sol se levantó a los lugares en que lo ha colocado el primer misterio que
lo ha creado, y, según la orden del primer misterio, mi veste de luz me fue enviada, la
cual me había sido dada desde el principio, y yo me puse en el último misterio, que es
el veinticuatro misterio, a contar desde los que están en el segundo lugar del primer
misterio.
33. Y esta veste yo la he puesto en el
último misterio, hasta cumplir el tiempo en que debía empezar a predicar a la humanidad
y a revelar todas las cosas desde el principio de la verdad hasta su fin, hablando desde
lo interior de lo interior hasta lo exterior de lo exterior.
34. Regocijaos, pues, y sentid gozo, puesto
que os ha sido otorgado que os hable desde el principio hasta el fin de la verdad. Y os he
elegido desde el principio por el primer misterio.
35. Regocijaos, porque, al descender en el
mundo, conduzco desde el comienzo doce fuerzas, que he tomado de los doce salvadores del
tesoro de la luz, según el mandato del primer misterio. Y las he arrojado en el seno de
vuestras madres y con las que hoy están en nuestro cuerpo.
36. Y estas fuerzas me han sido otorgadas
por encima de todo el mundo, porque vosotros debéis salvar al mundo entero, y para ello
es preciso que podáis sufrir las amenazas de los señores del mundo, y los peligros del
mundo, y sus penas, y sus persecuciones.
37. Os he dicho que la fuerza que está
depositada en vosotros la he extraído de los doce salvadores que están en el tesoro de
la luz. Y por eso os he dicho desde el principio que vosotros no sois de este mundo, ni yo
tampoco lo soy.
38. Y los hombres que son del mundo han
tomado las almas de los archones de los eones. Pero la fuerza que está en vosotros viene
de mí y pertenece a las regiones superiores. Yo he conducido a los doce salvadores del
tesoro de la luz, de los que he tomado una parte de mi fuerza.
39. Y cuando he venido al mundo, he venido
entre los angeles de las esferas, semejante a Gabriel, el ángel de los eones, y los
archones de los eones no me han conocido, sino que creían que era el ángel Gabriel.
40. Y ocurrió que cuando estuve entre los
jefes de los eones, miré desde arriba el mundo de los hombres, según el mandato del
primer misterio, y hallé a Isabel, madre de Juan el Bautista, antes que lo hubiese
concebido.
41. Y puse en ella la fuerza que había
recibido del pequeño Iâo, el bueno, que está en el centro, para que pudiese predicar,
antes que yo, y preparar mis caminos, y para que bautizase con el agua de remisión de los
pecados.
42. Y en el sitio de un archon destinado a
recibirlos, encontré el alma del profeta Elías en la esfera de los eones, y recibí su
alma, y la llevé a la Virgen, hija de la luz, y ella la dio a sus herederos, que la
llevaron al seno de Isabel.
43. La fuerza de Iâo, aquel que está en el
medio, y el alma de Elías, el profeta, han sido unidas en el cuerpo de Juan el Bautista.
44. Y porque dudasteis cuando yo os dije que
Juan había declarado ser el Cristo él, vosotros contestasteis que estaba en la Escritura
que, si el Cristo venía, Elías vendría con él, y le prepararía los caminos.
45. Mas, al hablarme así, yo os contesté:
Elías ha venido, y lo ha preparado todo, como está escrito.
46. Y como vi que no comprendíais que el
alma de Elías estaba en Juan el Bautista, os hablé en parábola.
Jesús promete a sus discípulos instruirlos
en todos los misterios
II 1.
Y Jesús siguió hablando, y dijo: Y según el mandato del primer misterio, miré desde
arriba el mundo de los hombres y hallé a María, que es llamada mi madre carnal, y le
hablé en figura de Gabriel.
2. Y cuando ella se elevó hacia mí, yo
puse en ella la primera fuerza, que he recibido de Barbelón, es decir, el cuerpo que
viene de las regiones superiores.
3. Y en el sitio del alma puse en ella la
fuerza que he recibido del gran Sabach, el bueno, que está en el hemisferio de la
derecha. Y las doce fuerzas de los doce salvadores del tesoro de la luz que yo he recibido
de los doce diáconos que están en el centro, y la llevé a la esfera de los archones.
4. Y los decanos de los archones y sus
satélites creyeron que eran las almas de los archones, y las llevaron a los satélites, y
yo las puse en el cuerpo de vuestras madres.
5. Y cuando se cumplió el tiempo, os
parieron, y en vosotros no había nada del alma de los archones.
6. Y cuando Jesús hubo dicho todas estas
cosas a sus discípulos en el Monte Olivete, continuó instruyéndolos.
7. Y dijo: Regocijaos y que la alegría
descienda sobre vuestra alegría.
8. Porque los tiempos se han cumplido, y yo
me vestiré con el ropaje que me ha sido preparado desde el principio, y que he puesto en
el último misterio hasta el tiempo de su perfección.
9. Mas su tiempo no se había cumplido, y ya
no podía hablaros de la verdad desde su principio hasta su fin, como ha de ser para que
el mundo sea salvado por vosotros.
10. Regocijaos, pues, oh dichosos entre
todos los hombres, porque habéis de salvar al mundo.
11. Y cuando Jesús hubo concluido de hablar
así, dijo: He aquí que recibo mi vestidura, y que toda ciencia me es dada por el primer
misterio.
12. Esperad un poco, y yo os revelaré todo
misterio y toda pleroma, y nada os ocultaré a partir de hoy.
13. Mas en la perfección, yo os instruiré
de toda perfección y de todos los misterios que son en sí mismos el fin de todos los
fines y la gnosis de todas las gnosis, que hay en mi vestidura.
14. Y os explicaré todos los misterios,
desde el interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores.
15. Escuchad, pues, y oíd todas las cosas
que me han sucedido.
16. Y ocurrió que cuando el sol se levantó
en Oriente, descendió una gran potencia de la luz, y en la que venía mi investidura, que
yo he puesto en el veinticuatro misterio, según os he explicado.
17. Y encontré el misterio de mi
investidura, escrito en las cinco palabras que pertenecen a las regiones superiores, y que
son: Zama, zama, òza ráchama òzai.
18. Y su explicación es ésta: El misterio
que está fuera del mundo y que es causa de que el mundo haya sido hecho es toda la
agresión y toda la elevación, proyecta todas las emanaciones y está en todas ellas.
19. Y he venido a nos, para que nos nos
asociemos contigo, nos enteros estamos contigo. Y nos somos uno e idéntico, y tú eres
uno e idéntico.
20. Y éste es el primer misterio hecho
desde el principio, y que es inefable ante la emanación. Y todos nosotros somos su
nombre.
21. Y nosotros, pues, vivimos enteramente
para ti, en el último límite, que es lo mismo que el último misterio desde lo interior.
22. Y te hemos enviado tu investidura, que
es tuya desde que en el principio la situaste hasta el último límite, y hasta que su
tiempo se cumplió, según disposición del primer misterio.
23. Y habiéndose cumplido el tiempo, te la
daré.
24. Ven a nos, para que seamos en ti, para
que te revistamos del primer misterio y de toda su gloria, según mandato del que nos ha
dado el primer misterio.
25. Porque tú eres nuestro predecesor y has
sido hecho antes que nosotros.
26. Reviste tu investidura y ven a nos, que
necesitamos de ti.
27. Para que revistamos con ella hasta que
el tiempo marcado por el Inefable se haya cumplido.
28. Y el tiempo se ha cumplido ya. Ven,
pues, a nos para que te revistamos hasta que cumplas todo el ministerio de la perfección
del primer misterio determinado por el Inefable.
29. Ven a nos y deja el mundo. Y recibirás
toda tu gloria, que es la gloria del primer misterio.
30. Y, cuando reconocí el misterio de esas
palabras en la investidura que Él me había enviado, me revestí de ella, y me convertí
en una luz inmensa, y volé a las regiones superiores, y llegué a las puertas del
firmamento transformado en claridad incomparable.
Cristo explica a sus discípulos su viaje a
través de las distintas esferas
III 1.
Y todas las puertas del firmamento se abrieron ante mí.
2. Y subí a la primera esfera, y brillé
con una luz inmensísima, cincuenta y nueve veces mayor que aquella con que destellé en
el firmamento.
3. Y cuando llegué a las puertas de la
primera esfera, todas se abrieron a la vez por sí solas.
4. Y cuando entré en el círculo de las
esferas emanando una luz infinita, todos los archones fueron en turbación viendo el
esplendor que me pertenecía.
5. Y mirando mi ropaje, vieron el misterio
de su nombre, y su turbación aumentó.
6. Y tuvieron gran espanto y dijeron: ¿Qué
cambio nos ha producido el señor del firmamento?
7. Y todas sus filas y sus lazos se
rompieron.
8. Y cada uno se detuvo en su fila, y me
adoraron a mí y a mi investidura, y cantaron himnos del interior de los interiores, con
gran temor y desconcierto.
9. Y fui a las puertas de la segunda esfera,
que es el Heimarméné y sus puertas se abrieron por sí mismas.
10. Y entré en el ámbito de Heimarméné,
rodeado de una luz formidable, y no había ningún género de luz que no fuese en mí.
11. Y la luz era cuarenta y nueve veces más
grande allí que en la primera esfera.
12. Y todos los archones de la segunda
esfera cayeron, en su turbación, unos sobre otros, llenos de espanto ante la luz que me
pertenecía.
13. Y viendo en mi vestidura el misterio de
su nombre, quedaron desconcertados, y se preguntaban: ¿Cómo es que el Señor nos ha
cambiado, sin saberlo nosotros?
14. Y los lazos de sus lazos, y de sus
filas, y de sus cimientos, fueron rotos.
15. Y cada uno se detuvo en su puesto y,
prosternándose ante mí y ante mi veste, me adoraron.
16. Y cantaron un himno desde el interior de
los interiores, y estaban llenos de temor y de turbación.
17. Y, dejando aquel lugar, subiendo hacia
los grandes archones de los eones, llegué a sus velos y a sus puertas, entre una claridad
inmensa, y no había especie de luz que no fuese en mí.
18. Y cuando llegué a los doce eones, sus
puertas se conmovieron, y sus velos se plegaron por sí mismos, y sus puertas se abrieron
a la vez.
19. Y entré entre los eones destellando un
resplandor inmenso, en que ningún género de luz faltaba, y este resplandor era cuarenta
y nueve veces más grande que en el Heimarméné.
20. Y sus ángeles, y sus eones, y sus
arcángeles, y sus archones, y sus dioses, y sus señores, y sus fuerzas, y sus
luminarias, y sus antepasados, y sus triples poderes, vieron que yo era luz infinita, al
que ninguna especie de luz es ajena.
21. Y se desconcertaron, y un gran pavor los
dominó cuando vieron la luz deslumbrante que había en mi.
22. Y su pavor y turbación llegaron hasta
las regiones del Gran Maestro de los cielos, y de los tres grandes triples poderes.
23. Y por su gran espanto, el Gran Maestro y
los tres grandes triples poderes, corrían de un lado para otro, y no pudieron cerrar sus
regiones, a causa del gran temor que experimentaban.
24. Y reunieron todos sus eones, y todas sus
esferas, y todos sus súbditos, espantados por el gran resplandor que veían en mí.
25. Porque el mundo no hubiera podido
soportar la luz que había en mí entre los eones, y se hubiera disuelto.
26. Y yo brillaba allí con una luz ocho mil
setecientas veces mayor que la que fue conmigo cuando yo estaba en el mundo con vosotros.
27. Y cuantos había en el círculo de los
doce eones se aturdieron, viendo la luz que me envolvía, y corrían de un lado para otro.
Y todas sus regiones, y sus cielos, y sus mundos, se conmovieron, porque no conocían el
misterio que se había cumplido.
28. Y Adamas, el gran tirano, y todos los
tiranos que están en los eones comenzaron a combatir contra la luz.
29. Y no pudieron ver lo que combatían,
porque no veían nada más que una luz muy brillante.
30. Y cuando combatían contra la luz,
sucumbieron todos y, cayendo sin fuerza, quedaron sin aliento, como los habitantes de la
tierra al morir.
31. Y yo les arrebaté la tercera parte de
su fuerza, para que no pudieran persistir en sus malos actos, ni los hombres de la tierra
los invocasen en sus misterios revelados por los ángeles pecadores, y que constituyen la
magia.
32. Y así, si los hombres los invocasen con
fines perversos, no podran ejecutar malas acciones.
33. Y troqué los Heimarménés y las
esferas que son sus soberanas. Y las volví durante seis meses a la izquierda y seis meses
a la derecha, ejerciendo sus influencias, según el mandato del primer precepto y según
el mandato del primer misterio.
34. Y Iâo, el guardián de la luz, las
había colocado mirando siempre a la izquierda, y ejerciendo así sus influjos y sus
funciones.
35. Y he aquí que cuando yo llegaba a sus
regiones, fueron rebeldes y se mostraron hostiles a la luz.
36. Y por eso les quité la tercera parte de
su fuerza, para que no pudiesen ejercer sus prácticas malévolas.
37. Y cambié los Heimarménés y las
esferas, poniéndolas a la derecha seis meses para ejercer sus influjos, y seis meses a la
izquierda.
Diálogo de Jesús con la Virgen María
IV 1.
Y cuando el Salvador hubo hablado así, dijo: Aquel que tenga oídos para oír oiga.
2. Y cuando María oyó las frases del
Salvador, miró al espacio durante una hora.
3. Y dijo: Señor, permíteme hablar con
sinceridad.
4. Y Jesús misericordioso contestó a
María: Eres dichosa, María, y yo te instruiré de todos los misterios concernientes a
las regiones superiores.
5. Habla con sinceridad, tú, cuyo corazón
está más enderezado que el de todos tus hermanos hacia el reino de los cielos.
6. Y María dijo al Salvador: Señor, tú
has dicho: Oiga quien tenga oídos para oír, para que entendamos las palabras que nos has
dicho.
7. Escúchame, Señor: Tú has dicho:
Arrebaté la tercera parte de todos los archones de los eones, y cambié los
Heimarniénés, y las esferas que son sus soberanas, para que, si la raza de los hombres
que están en el mundo las Invocase en los misterios que los ángeles pecadores les han
enseñado para ejercer malos actos en los misterios de su magia, no pudiesen desde
entonces ejercerlos.
8. Puesto que tú les has arrebatado su
fuerza, aquellos que muestran a los hombres las cosas que están en el porvenir no
tendrán, desde ahora, la facultad de adivinar lo venidero, porque tú has cambiado sus
esferas y las has hecho ejercer su influjo seis meses a la derecha y seis a la izquierda.
9. De tus palabras, Señor, ha hablado la
fuerza que residía en Isaías el profeta, y que dijo en parábolas, al hablar de Egipto:
¿Dónde están, oh Egipto, tus adivinos y tus intérpretes y tus evocadores? La fuerza
que había en Isaías, el profeta, ha profetizado, antes que tú vinieses, que tú
quitarías su fuerza a los archones de los eones, y que cambiarías sus Heimarménés y
todas sus esferas.
10. Y cuando el profeta dijo: No sabéis lo
que hará el Señor, significaba que ninguno de los archones sabía lo que tú
efectuarías ahora, y lo que dijo Isaías de Egipto debe entenderse también de la materia
sin eficacia.
11. E Isaías hablaba de la fuerza que hay
hoy en tu cuerpo material, y que tú has tomado de Sabaoth, el bueno, que está en el
hemisferio de la derecha.
12. Y por eso, Señor Jesús, nos has dicho:
Quien tenga oídos oiga, porque tú sabes si el corazón de cada uno aspira ardientemente
hacia el reino de los cielos.
13. Y cuando María dejó de hablar, dijo el
Salvador: María, dichosa tú eres entre todas las mujeres de la tierra, porque tú serás
el pleroma de todos los pleromas y el fin de todos los fines.
14. Y oyendo hablar así María a Jesús,
sintió júbilo extremo, y se arrodilló y adoró sus pies.
15. Y dijo: Señor, óyeme, y permite que te
interrogue respecto a las palabras que has dicho acerca de las regiones en que has estado.
16. Y Jesús contestó a María, y dijo:
Habla con franqueza y no temas, que yo te revelaré cuanto me preguntes.
17. Y ella dijo: Señor, los hombres que
saben los misterios de la magia de los archones de los eones y la magia de los archones de
la Heimarméné y la de los de la esfera, según los ángeles malos les han enseñado, y
los invocan en sus misterios, que son su magia, para impedir las buenas acciones,
¿podrán ahora cumplir sus designios o no?
18. Y Jesús, contestando a María, dijo: No
los cumplirán como los cumplían desde el principio, cuando yo les quité la tercera
parte de su fuerza. Pero lo harán quienes conocen los misterios de la magia del tercer
eon.
19. Y cuando Jesús dijo estas palabras,
Maria se levantó y dijo: Señor, los adivinos, y los astrólogos, ¿mostrarán desde
ahora a los hombres las cosas futuras?
20. Y Jesús contestó a María: Silos
astrólogos observan las Heimarménés y las esferas cuando estén vueltas a la izquierda,
según su primera emanación, sus palabras se cumplirán y dirán lo que ha de ocurrir.
21. Pero si se observan las Heimarménés y
las esferas cuando estén vueltas a la derecha, no dirán nada verdadero.
22. Porque sus influencias estarán
trocadas, así como sus cuatro ángulos, y sus tres ángulos, y sus ocho figuras.
23. Porque desde el principio sus cuatro
ángulos, y sus tres ángulos y sus ocho figuras estaban vueltos hacia la izquierda Pero
yo los cambiaré, haciendo que se vuelvan seis meses a la izquierda y seis a la derecha.
24. Y el que haya encontrado su orden desde
que yo los cambié, disponiendo que seis meses miren a la izquierda y seis a la derecha;
quien los haya observado de esta manera, sabrá exactamente sus influjos y anunciará
cuantas cosas harán.
25. E igual será para los adivinos, si
invocan el nombre de los archones cuando sus influencias, vueltas hacia la izquierda, se
les manifiesten.
26. Y asimismo con todas las cosas sobre las
que interroguen a los decanos.
27. Mas si los adivinos invocan sus nombres
cuando tienen la faz hacia la derecha, no comprenderán nada, pues no estarán en la
prístina posición en que Iâo los ha colocado, y tendrán un gran desconcierto al no
conocer sus tres ángulos, ni sus cuatro ángulos, ni sus ocho figuras.
Diálogo de Jesús con Felipe
V 1.
Y mientras Jesús pronunciaba estas palabras, Felipe estaba sentado, escribiendo todo lo
que Jesús decía.
2. Y al concluir, se adelantó y,
prosternándose, adoró los pies de Jesús, diciendo: Señor y Salvador mío, permíteme
hablar, para que te interrogue sobre lo que nos has dicho acerca de las regiones en que
has estado en virtud de tu misión.
3. Y el Salvador, misericordioso, contestó
a Felipe, y dijo: Tienes permiso. Di lo que quieras.
4. Y Felipe replicó a Jesús: Señor, tú
has cambiado el modo de ser de los archones, y los eones, y de sus Heimarménés, y
esferas, y de todas sus regiones, y los has desconcertado en su camino y extraviado en su
ruta. ¿Has hecho esto para la salvación del mundo, o no?
5. Y Jesús contestó a Felipe y a sus
discípulos: Yo he cambiado su ruta por salvar todas las almas.
6. Porque en verdad os lo digo: De no
haberlos desviado, ellos hubieran perdido muchas almas.
7. Y hubiera pasado mucho tiempo antes de
que los archones de los eones, y los archones de Heimarméné, y de la esfera, y todas sus
regiones, y sus cielos, y sus eones, hubieren sido destruidos.
8. Y las almas hubieran pasado mucho tiempo
fuera de ese lugar, y el número de las almas de justos que fueran puestas por el misterio
en posesión de las regiones superiores y en tesoro de la luz hubieran dejado de llenarse.
9. Y por eso he desviado su camino, para que
fuesen perturbados, y perdiesen la fuerza que forma la materia de su mundo, para que los
que han de salvarse sean prontamente purificados y llevados a las regiones superiores, y
para que los que no deban salvarse sean destruidos.
10. Y cuando Jesús hubo dicho estas
palabras a sus discípulos, María, la dichosa y de buen lenguaje, se adelantó, y se
prosternó a los pies de Jesús, diciendo: Señor, perdóname si te hablo, y no te enojes
contra mí por lo mucho que te interrogo.
11. Y el Salvador, en su misericordia, dijo
a María: Di lo que quieras y te contestaré con claridad.
12. Y María respondió a Jesús: Señor,
¿cómo se detendrán las almas fuera de ese lugar y cómo serán rápidamente
purificadas?
13. Y el Salvador contestó a María:
María, tú buscas la verdad en todas tus preguntas, que son razonadas, y llevas la luz a
todo con tu celo.
14. Desde ahora no os ocultaré nada, mas os
revelaré todo con esmero y con claridad. Escúchame, María, y vosotros, discípulos,
recoged mi palabra.
Jesús explica a sus discípulos su combate
con los seres de las esferas superiores
VI 1.
Antes que yo divulgase mi misión a los archones de los eones, y a los archones de la
Heimarméné, y de las esferas, estaban todos ellos ligados a sus cadenas, y a sus
esferas, y a sus sellos, según el orden en que Iáo, el guardián de la luz, los situó
desde el comienzo.
2. Y cada uno estaba en su puesto y hacía
su camino según la forma que le trató Iâo, el guardián de la luz.
3. Y cuando llegó el tiempo de Melquisedec,
el gran heredero de la luz, llegó al medio de todos los archones y todos los eones, y les
quitó la luz pura a todos los eones y archones de la Heimarméné y de las esferas.
4. Porque les quitó lo que los había
turbado. Y excitó la vigilancia que hay sobre ellos, y les quitó la fuerza que había en
ellos, y las lágrimas de sus ojos, y el sudor de sus cuerpos.
5. Y Melquirededo, el heredero de la luz,
purificó estas fuerzas, para llevar su luz al tesoro de la luz.
6. Y los satélites de los archones
recogieron toda su materia, y los satélites de los archones de las Heimarménés, y los
satélites de todas las esferas que están debajo de los archones la recibieron para hacer
las almas de los hombres, y de los rebaños, y de los reptiles, y de las bestias, y de los
pájaros, y enviarla al mundo de los hombres.
7. Y las potencias del sol y las potencias
de la luna, cuando miraron al cielo y vieron los sitios de los caminos de los eones y de
las Heimarménés y de las esferas, vieron que la luz les había sido quitada.
8. Y tomando la luz pura y los residuos de
la materia, la acarrearon a la esfera que hay debajo de los eones, para hacer las almas de
los hombres, y para hacer los reptiles, y las bestias de carga, y los animales, y los
pájaros, siguiendo el círculo de los archones de esta esfera, y siguiendo las figuras de
su conversión, para echarlas en el mundo de los hombres, y convertirlas en almas de este
lugar, según el modo que os he dicho.
9. Y esto hacían con perseverancia, antes
que su fuerza no fuese disminuida ni debilitada, y quedaran débiles e impotentes.
10. Y cuando quedaron impotentes y su fuerza
hubo cesado, y quedaron debilitados en su fuerza, y la luz que había en su región cesó,
y su reino fue disuelto, he aquí que una vez que hubieron conocido por un tiempo estas
cosas, Melquisedec, el heredero de la luz, vino de nuevo para entrar en medio de todos los
archones de los eones y de todos los archones de la Heimarméné y de las esferas, y los
conturbó, y los oprimió para arrancarles su fuerza, y el aliento de su boca y el sudor
de sus cuerpos.
11. Y Melquisedec, el heredero de la luz,
los purificó de un modo que efectuó con perseverancia, y llevó su luz al tesoro de la
luz.
12. Y cuando yo vine para ascender al
ministerio a que he sido llamado por· orden del primer misterio, subía en medio de los
doce archones de los eones, revestido de mi investidura.
13. Y yo resplandecía con una luz inmensa,
y no había especie de luz que no estuviera en mí.
14. Y cuando todos los tiranos, el gran
Adamas y los tiranos de los doce eones, se esforzaron en combatir con la luz de mi
investidura, querían tener su posesión para permanecer en sus reinos.
15. Y lo hacían ignorando a quién
combatían. Y cuando combatían con la luz, yo, siguiendo la orden del primer misterio,
troqué sus caminos y las armas de sus eones, y las sendas de sus Heimarménés, y las
vías de su esfera.
16. Y las puse seis meses mirando los tres
ángulos de la izquierda, y los cuatro ángulos y las cosas que están en su región, y
sus ocho figuras, según la forma en que estaban desde el comienzo. Y cambié su
conversión y su dirección.
17. Mas cuando les quité la tercera parte
de sus fuerzas cambié las esferas, a fin de que mirasen un tiempo a la derecha y otro a
la izquierda.
18. Y cambié su curso, y toda su vía, y
aceleré la vía de su curso, para que fuesen purificados rápidamente, y abrevié su
círculo e hice ligera su vía.
19. Y se apresuraron mucho, y fueron
excitados en su vía, y no pudieron, desde entonces, devorar la materia de su pura luz.
20. Y abrevié su tiempo y su duración,
para que el número de las almas justas que recibiesen los misterios y entrasen en el
tesoro de la luz se cumpliese pronto.
21. Si yo no hubiese abreviado su tiempo, ni
cambiado su curso, ellos no habrían dejado a ningún alma venir al mundo, por la materia
de su residuo, que hubiesen devorado.
22. Y una multitud de almas se habrían
perdido. Y por eso yo he dicho: He abreviado el tiempo pensando en mis elegidos.
23. De otro modo, ningún alma
hubiera podido salvarse. Y he abreviado los tiempos por las almas justas que han de
recibir los misterios, y que son las almas de los elegidos.
24. Y si no hubiese abreviado su tiempo,
ningún alma material habría podido salvarse.
25. Sino que habrían sido consumidas en el
fuego que está en la causa de los archones.
26. Y estas son las cosas sobre las cuales
me has preguntado.
Jesús relata su encuentro con la Sabiduría
fiel
VII 1.
Y cuando Jesús hubo hablado así a sus discípulos, todos se prosternaron a la vez, y lo
adoraron, diciendo: Nosotros, tus discípulos, hemos sido elevados sobre todos los
hombres, por la grandeza de las cosas que nos estás diciendo.
2. Y Jesús siguió hablando, y dijo a sus
discípulos: Oíd lo que me ocurrió con los archones de los doce eones, y con todos sus
archones, y sus maestros, y sus dignidades, y sus ángeles, y sus arcángeles.
3. Cuando vieron la brillante vestidura que
había sobre mí, y cada uno vio el misterio de su nombre en la vestidura brillante de que
yo iba cubierto, todos se prosternaron unánimemente, adorando mi brillante investidura, y
diciendo: El Señor del universo nos ha cambiado.
4. Y cantaron a coro un cántico desde el
interior de los interiores, y todas sus triples potencias, y sus antepasados, y sus
ángeles, y sus fuerzas engendradas de sí mismos, y sus virtudes, y sus dioses, y todos
sus magnates.
5. Y vieron a los guardianes de sus
regiones, al perder parte de su fuerza, caer en una gran debilidad, y tuvieron gran miedo
ellos mismos.
6. Y descubriendo el misterio de su nombre
en mi envoltura, se apresuraron a venir a adorarlo, y no pudieron por la suma luz que
había conmigo.
7. Y alejándose un poco, lo adoraron. Y
adoraron la luz de mí investidura, y todos cantaban un himno del interior de los
interiores.
8. Y sucedió que cuando los guardianes que
hay al lado de los archones vieron todas estas cosas, cayeron en el abatimiento y se
desplomaron fuera de sus regiones.
9. Y quedaron como los habitantes del mundo
cuando son heridos de muerte, y no alentaban, y estaban del mismo modo que cuando yo les
arrebaté su fuerza.
10. Y he aquí que cuando yo me alejaba de
estos eones, cada uno de los que están en los doce eones fueron restituidos a sus sitios,
y cometieron acciones malas, según el modo en que yo los había dispuesto.
11. Porque pasan seis meses vueltos hacia la
izquierda, cometiendo hechos generosos en sus tres ángulos, y en sus cuatro ángulos, y
en los que están en su región.
12. Y otros seis meses mirando a la derecha,
y hacia sus tres ángulos, y hacia sus cuatro ángulos, y hacia los que pertenecen a su
región.
13. Y éste es el modo como irán aquellos
que están en el Heimarméné y en las esferas.
14. Y ocurrió que subí muy luego a las
regiones superiores, hacia los velos de la trecena región de los eones.
15. Y cuando llegué ante sus velos, éstos
se abrieron delante de mí.
16. Y entré a la trecena región de los
eones, y encontré sola a la Sabiduría fiel, sin que ninguno de los eones estuviese cerca
de ella.
17. Y estaba bajo la decimotercera región
de los eones, y sentados, y lloraba porque no la habían conducido a la decimotercera
región, que es su lugar en las regiones superiores.
18. Y se afligía por los sufrimientos que
le había causado el orgullo de uno de los tres triples poderes. Y cuando yo os hable de
la emanación, os diré el misterio de su creación.
19. Y cuando me vio la Sabiduría fiel, y
contemplé la luz que me rodeaba, y en la que no faltaba ninguna especie de luz, sufrió
una gran turbación.
20. Y mirando la luz de mi vestidura, vio el
misterio de mi nombre trazado sobre mi vestidura, y todo el esplendor de su misterio como
lo había sido desde el principio en las regiones superiores y en la trece región de los
eones.
21. Y dirigió un himno a la luz que había
en las regiones superiores, que ella vio en los velos del tesoro de la luz.
22. Y cuando Jesús hubo dicho estas cosas a
sus discípulos, María se adelanté, y dijo: Señor, yo te he oído decir que la divina
Sabiduría estaba también en los veinticuatro próbolos, pero no estaba en su región,
porque tú has dicho: Yo la encontré debajo de la decimotercera región de los eones.
23. Y Jesús, contestando, dijo a sus
discípulos: La fiel Sabiduría estaba en la trecena región de los eones, donde están
todas sus hermanas invisibles, que son, ellas mismas, los veinticuatro próbolos del gran
invisible.
24. Y ocurrió que por orden del primer
misterio, la Sabiduría divina miró a lo alto y vio las alas del tesoro de la luz.
25. Y deseé ir a aquella región, pero no
pudo llegar. Y dejó de efectuar el misterio de la trecena región de los eones, y
dirigió un himno a la luz de las regiones inferiores, que está en la luz de las alas del
tesoro de la luz.
26. Y cuando ella elevaba su himno a las
regiones superiores, todos los archones que están en las doce regiones de los eones
sintieron odio hacia ella, porque ellos estaban en las regiones inferiores, y ella se
detuvo en sus misterios y quiso elevarse por encima de ellos.
27. Y por esto se irritaron contra ellas y
la odiaron.
28. Y el gran triple poder orgulloso, que es
la tercera de las triples potencias y que reside en la trecena región de los eones, aquel
que fue insumiso, no dando toda la pureza de la fuerza que había en él, y no mostrando
la luz pura en el tiempo en que los archones dieron su pureza, quiso ser soberano en toda
la trecena región de los eones y en las que están debajo.
29. Y aconteció que todos los archones de
las doce regiones de los eones se enfurecieron contra la Sabiduría fiel, que estaba sobre
ellos.
30. Y sintieron hacia ella odio sumo, y el
gran triple poder orgulloso de que os he hablado siguió a los archones de las doce
regiones de los eones, y se irritó contra la Sabiduría fiel.
31. Y la odió extremadamente, porque
quería ir a la luz que está sobre él, y proyectó fuera de sí una gran fuerza con
rostro de león, hecha de la materia de que es él.
32. Y proyectó muchas otras emanaciones
materiales, y las proyectó a las regiones inferiores, en medio del caos, para que
tendiesen lazos a la Sabiduría fiel y le quitasen la fuerza que hay en ella.
33. Porque quería ir a la región superior
que hay sobre ellos, y porque dejó de cumplir sus misterios.
34. Y ella continuó llorando, buscando la
luz que había visto.
35. Y los archones que permanecían en el
misterio de que ellos se ocupan, tuvieron odio contra ella, y todos los guardianes que
vigilan las puertas de los eones tuvieron también odio contra ella.
Asechanzas que tiende el gran triple poder a
la Sabiduría fiel
VIII 1.
Y ocurrió, según disposición del primer orden, que el gran triple poder orgulloso, que
es uno de los tres poderes, condujo a la Sabiduría a la decimotercera región de los
eones.
2. Y era para que contemplase los lugares
del infierno y viese en aquellos lugares su potencia de luz con rostro de león.
3. Y quería que fuese allí, para que le
quitasen la luz que había en ella.
4. Y la Sabiduría miró desde arriba, y vio
la fuerza de aquella luz en la región de los infiernos, y no supo que pertenecía al
triple poder orgulloso.
5. Sino que pensó que provenía de la luz
que ella había visto desde el principio en la región superior, y que venía de las alas
del tesoro de la luz.
6. Y pensó dentro de sí: Iré a tomar la
luz que los eones de la luz han creado para mí, a fin de que yo pueda llegar a la luz de
las luces, que está en la altura de las alturas.
7. Y con estos pensamientos salió de su
lugar hacia la trecena región de los eones, y subió hacia los doce eones.
8. Y los archones de los eones la vieron y
se irritaron contra ella, porque quería elevarse a las regiones superiores.
9. Y al salir de las doce regiones de los
eones, vino a los parajes del caos, y avanzó hacia la fuerza de la luz con cara de león
para devorarla.
10. Y todos los defensores de la materia la
rodearon. Y la gran fuerza de la luz con faz de león devoró la potencia de la luz en la
Sabiduría y purgó su luz, que ella había devorado, y su materia.
11. Y la arrojaron en el caos, que es en su
mitad de llamas y en su otra mitad de tinieblas.
12. Y había un archon con rostro de león,
y era Ialdabañrt, de quien yo os he hablado muchas veces.
13. Y cuando todo esto sucedió, la
Sabiduría se encontro en una extremada debilidad.
14. Y la fuerza de la luz con rostro de
león comenzó a arrebatar todas las fuerzas de la luz en la Sabiduría, y todas las
fuerzas de la materia del poder orgulloso rodearon a la vez a la Sabiduría y la
atormentaron.
15. Y la Sabiduría fiel, lanzando grandes
gritos, se dirigió a la luz de las luces que vio desde el principio, implorando su ayuda.
16. Y le suplicó, con estas palabras: Luz
de las luces, a quien he implorado desde el comienzo, escucha ahora, ¡oh luz!, mis
súplicas.
17. Protégeme, luz, porque malos
pensamientos han entrado en mí.
18. Y he mirado, ¡oh luz!, las regiones del
infierno, y he visto la luz en ese lugar, y he venido aquí pensando alcanzar esa luz.
19. Y he caído en las tinieblas que son el
caos del infierno.
20. Y no he podido volver a mí lugar,
porque he sido atormentada por todos mis enemigos, y la fuerza del rostro de león me ha
arrebatado la luz que había en mí, y yo he implorado tu auxilio, y mi voz no se ha
elevado en las tinieblas.
21. Y he mirado a lo alto, para que la luz
en la que creo me asista.
22. Y cuando he mirado a lo alto, he visto
todos los archones de una multitud de eones.
23. Y mirándome en este estado, se
alegraban de mis gritos. Y yo no les he hecho ningún mal.
24. Mas me odian sin motivos. Y cuando los
próbolos del triple poder han visto que los archones de los eones se regocijaban de mi
mal, han comprendido que los archones de los eones no me prestarían su socorro.
25. Y los que me afligían injustamente han
tenido confianza y me han arrebatado la luz que yo había recibido de ellos.
26. Mas tú, luz verdadera, sabes que yo he
hecho esas cosas cándidamente, creyendo que la luz de faz de león era tuya.
27. Y el pecado que he cometido es patente
ante ti.
28. No permitas, Señor, que yo permanezca
más tiempo así. Porque yo he creído desde el principio en tu luz.
29. Señor, luz de las fuerzas, no me dejes
más tiempo privada de tu luz, porque por ansia de tu luz he caído en la aflicción y la
vergüenza me ha cubierto.
30. Y por ansia de tu luz he quedado
extraña a mis hermanas invisibles, y a las emanaciones del gran Barbelón.
31. Y esto me ha ocurrido, ¡oh luz!, porque
he deseado penetrar en tu círculo.
32. Y ha venido contra mí la cólera del
orgulloso, aquel que no escuchó tu orden para que expandiese su luz.
33. Porque yo he estado en la región
de los eones y no he practicado su misterio, y todos los guardianes de las puertas de las
regiones de los eones me buscaban, y cuantos comprenden sus misterios me perseguían.
34. Mas yo he mirado hacia ti, luz, y
he creído en ti.
35. No me dejes en la aflicción de la
oscuridad del caos, mas líbrame de estas tinieblas.
36. Si tú quieres venir a salvarme, grande
es tu misericordia; escúchame en la verdad, y sálvame.
37. Estas son las palabras que dijo la
Sabiduría fiel, y el que tenga oídos para oír que oiga.
Jesús responde a las consultas de María,
Marta y Pedro
IX 1.
Y María dijo: Señor, mis oídos reciben la luz y yo oigo en mí fuerza de luz.
2. Oye, pues, lo que tengo que decir sobre
las palabras de la fiel Sabiduría al confesar su pecado.
3. Tu fuerza de luz ha sido profetizada por
boca de David, cuando dijo en su salmo sesenta y ocho: Dios mío, protégeme, porque las
aguas han llegado hasta mi alma.
4. Y dijo luego María: Tal es, Señor, la
explicación de la súplica de la Sabiduría fiel.
(No hay versículo 5)
6. Y siguió hablando, y dijo: La fiel
Sabiduría elevó un himno de este modo:
7. Luz de las luces, yo creo en ti; no me
dejes para siempre en las tinieblas.
8. Ayúdame y protégeme en tus
misterios. Acerca tu oído a mí y sálvame.
9. Que la fuerza de tu luz me preserve y me
lleve hasta los eones elevados.
10. Y líbrame de la fuerza de faz de león
y de todos mis enemigos.
11. Porque yo he creído en ti desde el
comienzo, y tú eres mi salvador y mi tesoro de luz.
12. Mi boca está llena de gloria, para que
cante siempre tus alabanzas y el misterio de tu grandeza.
13. No me dejes en el caos y no me
abandones. Porque mis enemigos me han querido arrebatar toda mi luz.
14. Vuélvete a mí, ¡oh luz!, y líbrame
de estos malvados.
15. Que quienes han querido quitarme mi
fuerza caigan, ¡oh luz!, en las tinieblas.
16. Y cuando dijo estas palabras, Jesús
preguntó a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os digo?
17. Y Pedro se adelantó, y dijo: Señor, no
permitas hablar siempre a esta mujer, porque ocupa nuestro puesto y no nos deja hablar
nunca.
18. Y Jesús dijo a sus discípulos:
Adelántese y hable aquel en quien obre la fuerza de la inteligencia.
19. Porque yo veo, Pedro, tu fuerza en el
conocimiento de las palabras que dijo la fiel Sabiduría.
20. Ven, pues, y da tu explicación entre
tus hermanos.
21. Y Pedro fue, y dijo: Señor, tu fuerza
ha sido profetizada por David en el salmo sesenta y nueve, cuando dijo: Señor Dios mío,
piensa en socorrerme.
22. Y el Salvador dijo: Ésa es la
explicación del himno de la Sabiduría fiel.
23. Dichosos vosotros entre todos los
hombres de la tierra, porque os he revelado estos misterios.
24. Y en verdad os lo digo: Yo os explicaré
los misterios de todas las regiones de mi Padre y de todas las regiones del primer
misterio.
25. Para que lo que aprobéis en la tierra
sea aprobado en el reino de las regiones superiores, y para que lo que rechacéis en la
tierra sea rechazado en el reino de mi Padre, que está en los cielos.
26. Escuchad, pues, y entended las palabras
que la Sabiduría fiel pronunció.
27. Luz de las fuerzas, protégeme.
28. Que los que quieren quitarme mi luz sean
hundidos en el caos.
29. Y que sean sumidos en las tinieblas los
que me persiguen diciendo: Seremos más fuertes que ella.
30. Que se regocijen cuantos buscan la luz y
que digan siempre: Yo celebraré el misterio de los que quieren tu misterio.
31. Protégeme, pues, ¡oh luz!, porque yo
necesito mi luz, que mis enemigos me quieren arrebatar.
32. Tú eres mi salvador, luz; sácame y
libértame de este caos.
33. Y cuando Jesús hubo expuesto así a sus
discípulos el cántico tercero de la Sabiduría fiel, agregó:
34. Que quien comprenda el sentido del
tercer cántico de la fiel Sabiduría se adelante a darnos su explicación.
35. Y Marta se abrazó a sus pies, dando
gritos y llorando, y entregándose al dolor y a la humillación.
36. Y dijo: Señor, ten piedad de mí y
extiende sobre mí tu misericordia, y permite que dé yo la explicación del tercer himno
de la Sabiduría fiel.
37. Y Jesús, dando la mano a Marta, dijo:
Bienaventurado el que se humille, porque él disfrutará misericordia.
38. Dichosa tú eres, Marta: Danos la
explicación del canto de la fiel Sabiduría.
39. Y Marta dijo: Tu fuerza, Señor, ha sido
profetizada en el salmo setenta de David, cuando dijo: Señor, creo en ti. No permitas que
yo sea humillado para siempre.
40. Y éste es, Señor, el sentido del
tercer himno de la fiel Sabiduría.
41. Y cuando Jesús oyó estas frases de
Marta, dijo: Marta, tú has hablado bien.
Interpretación que da Juan a la cuarta
plegaria de la Sabiduría fiel
X 1.
Y Jesús, continuando su discurso, dijo a sus discípulos: La Sabiduría.fiel hizo su
cuarta plegaria.
2. Y la dijo antes que la fuerza de rostro
de león y las emanaciones materiales que había con ella y que había enviado el poder
orgulloso volviesen a atormentarla.
3. Y dijo así: Luz en la que yo he creído,
oye mi ruego, y que mi voz ascienda hasta tu morada.
4. No vuelva lejos de mí la imagen de tu
luz.
5. Mas dirígela a mí, que estoy en la
aflicción.
6. Arráncame, sálvame de esta
destrucción, porque mi tiempo desaparece y yo me estoy convirtiendo en materia.
7. Mi luz me ha sido quitada y mi fuerza ha
sido destruida.
8. Y he perdido la memoria de mi misterio,
al que he sido consagrada desde elprincipio.
9. Y mi fuerza ha sucumbido en virtud de mi
espanto.
10. Y me he convertido como en un
demonio que habita en la materia, o como en un decano que está sólo en el aire.
11. Y mis enemigos han dicho: En lugar de la
luz que hay en ella, la llenaremos del caos.
12. Y he devorado el sudor de mi sustancia y
la amargura de las lágrimas de la materia de mis ojos.
13. Para que los que me atormentan no me
arrebaten estas otras cosas.
14. Y todas estas cosas, luz, me han
sucedido por tu disposición, y ha sido tu decisión y tu voluntad que me sucedieran.
15. Y tu voluntad me ha traído al infierno
y he venido al infierno como la fuerza del caos.
16. Y mi fuerza se ha helado en mí.
17. Señor: Tú eres la luz en la eternidad
y visitas en toda Ocasión a los afligidos.
18. Álzate, luz, busca mi camino y el alma
que hay en mí.
19. Porque se ha cumplido la orden
que tú habías dado para mi aflicción.
20. Y ha llegado el tiempo de que yo busque
mi camino y mi alma; el tiempo que tú has marcado para buscarme.
21. Y en este tiempo, todos los archones de
los eones de la materia temerán tu luz.
22. Y todas las emanaciones de la
decimotercera región de los eones de la materia temerán los misterios de tu luz.
23. Para que los demás se revistan de la
pureza de su luz cuando el Señor busque la fuerza de nuestra alma.
24. Y este misterio es el modelo ofrecido a
la raza que está por crear, y esta raza eleva un himno a las regiones superiores.
25. Yla luz mira desde lo alto de su
luz y mirará toda la materia, para oír los gemidos de los que están encadenados.
26. Para romper la fuerza de las almas, cuya
fuerza ha sido sujeta, y para poner su nombre en el alma y su misterio en la fuerza.
27. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus
discípulos, dijo: He aquí la cuarta plegaria de la Sabiduría fiel. Y el que sepa
comprender que comprenda.
28. Y cuando Jesús dijo esto, Juan se
adelantó, y adoró el pecho de Jesús, y dijo: Señor, perdóname y déjame que yo dé la
explicación de la cuarta plegaria que elevó la fiel Sabiduría.
29. Y Jesús dijo a Juan: Yo te autorizo y
te animo a dar la explicación de la cuarta plegaria que elevó la Sabiduría fiel.
30. Y Juan repuso y dijo: Señor, tu fuerza
ha profetizado lo que dijo la fiel Sabiduría en el salmo ciento uno de David.
31. Señor: Oye mi plegaria y que mis
clamores lleguen a ti.
32. Y al concluir Juan estas palabras, dijo
Jesús: Es acertado, Juan, y en el reino de la luz te está reservado un puesto.
Felipe interpreta el sentido de la quinta
plegaria que elevó a la Sabiduría fiel
XI 1.
Y Jesús, persistiendo en su discurso, dijo a sus discípulos:
2. Las emanaciones del triple poder
orgulloso atormentaron a la Sabiduría fiel en el caos, porque querían quitarle su luz.
3. Y el tiempo de sacarla del caos no había
llegado aún.
4. Y la orden del primer misterio no había
llegado todavía, y yo no debía aún salvarla del caos.
5. Y cuando las emanaciones materiales la
torturaban, ella clamó.
6. Y dijo su quinta súplica: Luz de mi
salvación, yo te elevo un himno en el lugar de las regiones superiores y, a la vez, del
caos.
7. Porque yo te elevo el himno que te
dirigía en las regiones Superiores.
8. Ven a mí, ¡oh luz! Vuelve el espíritu,
¡oh luz!, hacia mi súplica.
9. Porque mi fuerza está llena de tinieblas
y mi luz se ha perdido en el caos.
10. Y me he convertido, como en los archones
del caos, que están en las regiones inferiores.
11. Y soy como un cuerpo material, para el
que no hay salvador en las regiones superiores
12. Y me he convertido como en las materias
cuya fuerza ha sido quitada, y que han caído en el caos, y tú no las has salvado, y han
perecido.
13. Y me han sumido en las tinieblas
infernales, en la oscuridad.
14. Allí donde están las materias inertes
y privadas de toda fuerza.
15. Y tú has dado mandato sobre mí y sobre
cuantas cosas has organizado.
16. Y me has alejado tu aliento, y me has
hundido en el abismo.
17. Y por tu mismo mandato sobre las cosas
que has ordenado, mis enemigos están atormentándome.
18. Y me odian, y no me auxilian, y estoy
casi del todo perdida, y mi luz ha disminuido en mí.
19. Y he clamado a la luz, con toda la luz
que hay en mí, y he alzado las manos elevándola, hacia ti.
20. Y ahora, luz, ¿se ha cumplido tu
voluntad en el caso?
21. ¿Se elevarán entre las tinieblas los
liberadores que han de Venir según tu voluntad?
22. ¿Y darán el misterio de tu nombre en
el caos?
23. ¿Dirán tu nombre en el caos que tú no
iluminas?
24. Yo te glorifico, luz, y mi voz te
llegará en las regiones Superiores.
25. Que tu luz venga sobre mí, porque me
han quitado mi luz.
26. Y yo estoy en el sufrimiento por causa
de la luz, desde que mis enemigos me atacan.
27. Y cuando he mirado a lo alto, hacia la
luz, y he mirado el infierno, he caído en el infierno, según la disposición de la luz,
elevándome en el caos.
28. Y tu mandato ha venido sobre mí, y los
temores y turbaciones que tú has fijado me han rodeado, abundantes como las aguas.
29. Y se han apoderado totalmente de mí.
30. Y, según tu voluntad, no has dejado que
mi compañera me ayudase y socorriese en esta aflicción.
31. Tal es la quinta plegaria que formuló
la fiel Sabiduría en el caos, cuando estaba atormentada por las emanaciones materiales
del triple poder.
32. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus
discípulos, les dijo: Que oiga quien tenga oídos para oír.
33. Y quien tenga en sí el hálito
brillante, que se adelante y dé la explicación del quinto ruego de la Sabiduría fiel.
34. Y se levantó Felipe cuando hubo hablado
Jesús.
35. Y dejó en el suelo un libro que tenía
entre las manos, y en ese libro escribía las palabras de Jesús, y todas las cosas que
había hecho.
36. Y Felipe, adelantándose dijo a Jesús:
Señor: yo soy aquel a quien has confiado el cuidado del mundo.
37. Para que escriba cuantas cosas nosotros
decimos y hacemos.
38. Y no me has permitido exponer la
explicación del misterio de las súplicas de la Sabiduría fiel.
39. Y mi espíritu se ha agitado fuertemente
en mí, para que yo diese la explicación de ese misterio.
40. Y me he adelantado, porque soy el que
escribo todas las cosas.
41. Y Jesús, oyendo a Felipe, fe dijo:
Escucha, Felipe, que yo te hablo, porque es a ti, y a Tomás, y a Mateo, a quienes el
primer misterio ha ordenado escribir todas las cosas que yo diga y haga y cuantas cosas
veáis.
42. Aún no ha terminado el número de
palabras que tú debes transcribir por escrito.
43. Y cuando termines, tú tendrás holgura
para decir lo que quieras.
44. Mas ahora, vosotros tres, escribid las
cosas que yo diga y que yo haga, y que yo vea, para que dé testimonio de todo en el reino
de los cielos.
45. Y cuando Jesús concluyó estas
palabras, dijo a sus discípulos: Quien tenga oídos para oír que oiga.
46. Y Marta se levantó de entre los
discípulos y se puso junto a Felipe.
47. Y dijo: Señor, mi oído ha entendido la
voz de la luz, y estoy presta a oír, según la fuerza de mi entendimiento, la palabra que
tú has dicho.
48. Mas, Señor, déjame que te hable con
claridad.
49. Porque tú has dicho: Que oiga quien
tenga oídos para oír.
50. Y has dicho también a Felipe: A ti, y a
Tomás, y a Mateo, se os ha encargado por el primer misterio de escribir todas las cosas
del reino de la luz, para que deis testimonio de ellas.
51. Oye, pues, la explicación de la palabra
que tu fuerza de luz hizo profetizar a Moisés cuando dijo: De toda cosa se hará
constancia por medio de dos o tres testigos.
52. Y estos tres testigos son Felipe, Tomás
y Mateo.
53. Y cuando Jesús oyó esto, dijo: Ésa
es, María, la explicación
54. Adelántate, pues, Felipe, y danos la
explicación de la quinta súplica de la Sabiduría fiel.
55. Y luego siéntate hasta el fin de la
misión que se te ha encomendado, que es la de escribir todas las cosas del reino de la
luz.
56. Y tú continuarás diciendo lo que tu
espíritu comprenda.
57. Mas ahora, explica el misterio de
la quinta plegaria de la fiel Sabiduría.
58. Y Felipe respondió a Jesús, y dijo:
Escucha, Señor, la explicación que yo doy de la quinta plegaria de la fiel Sabiduría.
59. Tu fuerza ha profetizado sobre
ella, diciendo en el salmo ochenta y siete de David: Señor, Dios de mi salvación, yo
clamo hacia ti de noche y día.
60. Que mí palabra llegue hasta ti y presta
oído a mi súplica.
61. Y Jesús, oyendo estas palabras, dijo:
Ven y siéntate, querido Felipe, y escribe cuantas cosas yo haga, y cuantas palabras yo
diga, y cuantas cosas veas.
62. Y Felipe se sentó y escribió.
Andrés y María interpretan palabras de la
Sabiduría fiel y de Jesús
XII 1.
Y Jesús continuó hablando a sus discípulos.
2. Y les dijo: La fiel Sabiduría volvió a
elevar clamores hacia la luz.
3. Y ésta le remitió el pecado que
había cometido.
4. Y dejando su sitio, entró en las
tinieblas.
5. Y la Sabiduría fiel elevó su
sexta impetración de esta manera:
6. Yo te alabo, luz, en las tinieblas de los
infiernos.
7. Escucha mi súplica y que tu luz atienda
el clamor de mis plegarias.
8. Porque yo no iría ante ti, y tú
me abandonarías, si tú no existieras, oh luz, mi liberadora, a causa de la luz de tu
nombre.
9. Yo he creído en ti, luz, y tú eres mi
fuerza.
10.. Y he sido fiel a tu misterio, y mi
fuerza ha creído en la luz que está en lo alto, y ha creído en ella hasta cuando estaba
sumida en el caos del infierno.
11. Y toda la fuerza que hay en mí ha
creído en la luz, aun cuando estaba sumida en las tinieblas del infierno.
12. Y ellas ceerán también cuando lleguen
a las regiones superiores, porque Él nos verá y nos rescatará. Y el misterio de su
salvación es grande.
13. Y Él preservará todas las fuerzas
contra el caos, en virtud de mi falta, cuando, dejando mi sitio, yo he venido al caos.
14. Y quien pueda entender que entienda.
15. Y cuando Jesús acabó estas
palabras, dijo a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os he dicho?
16. Y Andrés se adelantó, diciendo:
Señor, la fuerza de tu luz profetizó por boca de David, en su ciento veintinueve salmo,
al decir: Y he clamado, Señor, desde el fondo del abismo... Escucha mi voz. Que Sirad
ponga su confianza en el Señor.
17. Y dijo Jesús: Está bien, Andrés;
bienaventurado seas. Que ésa es la explicación de la plegaria de la Sabiduría.
18. En verdad, en verdad, os digo, que yo os
haré conocer todos los misterios de la luz.
19. Y toda gnosis, desde el interior
de los interiores hasta el exterior de los exteriores.
20. Y desde el Inefable hasta las
tinieblas de las tinieblas.
21. Y desde la luz de las luces. Y
desde los dioses hasta los demonios.
22. Y desde todos los señores hasta todos
los decanos. Y desde todas las revoluciones hasta todas las emanaciones.
23. Y desde la creación de los hombres
hasta la de las bestias, y los animales, y los reptiles.
24. Y así se os llamará perfectos y
completos en todas las cosas.
25. En verdad, en verdad, os digo: cuando yo
sea en el reino de mi Padre, vosotros estaréis conmigo.
26. Y cuando el número del perfecto se
cumpla, para que la mezcla sea destruida, yo ordenaré que os conduzca a todos los
dioses que no han dado aún la fuerza de su luz.
27. Y ordenaré al fuego de la Sabiduría
que respete a los perfectos y consuma a los tiranos hasta que hayan dado la última pureza
de su luz.
28. Ycuando Jesús habló así, dijo
a sus discípulos: ¿Comprendéis lo que os digo?
29. Y María dijo: He aquí, Señor, el
sentido de las palabras que tú has dicho. Tú has dicho que en la destrucción de la nada
tú estarás sentado sobre la fuerza de la luz.
30. Y que nosotros, tus discípulos,
estaremos sentados a tu diestra.
31. Y que juzgaremos a los tiranos que no
hayan dado aún la pureza de su luz.
32. Y del fuego que has dicho que debe
consumirlos hasta que hayan dado la última luz que hay en ellos, tu fuerza de luz ha
profetizado en el salmo veinticuatro, en que dice David:
33. Dios se sentará en la asamblea de los
dioses para juzgar a los dioses.
34. Y Jesús dijo: Está bien, María.
Interpretación de Tomás
XIII 1.
Y continuó hablando y dijo a sus discípulos: Y sucedió que cuando la fiel Sabiduría
hubo dicho la sexta súplica de la remisión, se volvió a las regiones inferiores.
2. Para ver si sus pecados se le habían
remitido, y para ver si iba a ser conducida al caos, ya que la orden del primer misterio
para remitirle su pecado no se había dado aún para sacarla del caos.
3. Y se volvió a las regiones superiores, a
fin de ver si su súplica se había entendido.
4. Y vio a los doce archones de los doce
eones burlándose y regocijándose, porque no se la habia escuchado.
5. Y cuando vio cómo se burlaban, se
afligió extremadamente y elevó su séptima súplica.
6. Luz, yo he elevado de nuevo mi fuerza
hacia ti.
7. Y te suplico que no me dejes caer en la
ignominia, ni que los doce archones de los eones que me odian se congratulen de mi
desgracia.
8. Porque quienquiera que te sea fiel no
será entregado a la ignominia.
9. Y los que me han quitado mi fuerza no
seguirán siendo sus poseedores.
10. Mas les será arrebatada y ellos
permanecerán en las tinieblas.
11. Luz, muéstrame tus caminos, y yo
me salvaré siguiéndolos.
12. Y muéstrame aquellos sitios a que debo
dirigirme para libertarme del caos.
13. Y muéstrame la senda en tu luz y haz
que yo sepa, ¡oh luz!, que tú eres mi salvador.
14. Y lo creerá en ti en todo tiempo.
15. Vuelve a mí tu atención para salvarme,
¡oh luz!, porque tu misericordia se extiende hasta la eternidad.
16. No me imputes, ¡oh luz santa y recta!,
el pecado que me ha hecho cometer mi ignorancia.
17. Sino sálvame por tu gran misterio y que
mis pecados me sean remitidos por tu gran bondad.
18. Porque ella me devolverá a la senda,
para que yo sea perdonada de mi falta.
19. Y quitará a mis enemigos mi fuerza, que
ha sido rota por las emanaciones materiales del triple poder.
20. Porque todas las ciencias de la luz son
para la salvación, y los misterios son para los que buscan las regiones de sus
posesiones, en virtud del misterio de tu nombre, ¡oh luz!
21. Y mi falta es grande, mas
perdónamela.
22. Y dará a cuantos creen en la luz el
misterio que quiera.
23. Y su alma estará en las regiones de la
luz y su fuerza será la adquisición del tesoro de la luz.
24. Porque la luz es quien da la fuerza a
quienes le son fieles.
25. Y el nombre de su misterio está en
quienes creen en Él.
26. Y Él les mostrará el lugar de las
posesiones que están en el tesoro de la luz.
27. Y yo he sido siempre fiel a la luz que
librará mis pies de las cadenas de las tinieblas.
28. Vuelve tu atención a nos, ¡oh luz!, y
sálvame.
29. Porque mis enemigos han arrebatado mi
nombre en el caos y me han causado grandes aflicciones.
30. Líbrame de estas tinieblas y pon tu
mirada en el dolor de mis aflicciones.
31. Perdóname mis errores. Piensa en los
doce archones que me acusan y están celosos de mí.
32. Vela sobre mi fuerza y protégeme y no
me hagas quedar en estas tinieblas en que te he sido fiel.
33. Porque mis enemigos me han como privado
de razón, viendo la fidelidad que tengo por ti.
34. Y ahora, ¡oh luz!, conserva mi fuerza
en las penas que me afligen y protégeme contra mis enemigos.
35. Y habiendo así hablado Jesús a sus
discípulos, Tomás se adelantó.
36. Y dijo: Señor, mi espíritu se anima y
yo me regocijo grandemente, porque nos has revelado estas palabras.
37. Y yo no me he adelantado hasta ahora a
mis hermanos para no incomodarlos.
38. Porque los veía reunidos para dar la
explicación de los misterios de la Sabiduría fiel.
39. Y he aquí, Señor, que respecto a la
séptima plegaria de la Sabiduría fiel, tu fuerza de luz ha profetizado, con la voz de
David, en su salmo Veinticuatro.
40. Diciendo: Señor: yo he alzado mi voz
hacia ti. Señor: yo tengo puesto mi corazón en ti.
41. Y cuando Jesús oyó las palabras de
Tomás, le dijo: Bien has hablado, Tomás, y ésa es la explicación del séptimo himno de
la fiel Sabiduría.
42. En verdad, en verdad, os digo que todas
las criaturas os mirarán en la tierra como bienaventurados.
43. Porque os he revelado estas cosas y os
he infundido mi soplo y os he dado la inteligencia espiritual de lo que os digo.
44. Y os he de llenar de toda luz y de toda
la fuerza de mi soplo,
45. Para que comprendáis desde ahora todo
lo que se os diga y todo cuanto veáis.
46. Esperad un poco, y os hablaré de lo
concerniente a las regiones superiores desde el exterior hasta el interior, y desde el
interior hasta el exterior.
La Sabiduría fiel impetra por octava vez el
auxilio de la luz
XIV 1.
Y Jesús prosiguió su discurso a sus discípulos.
2. Y dijo: Cuando la Sabiduría fiel hubo
dicho su séptima plegaria en el caos, y sin que aún me hubiese llegado orden del primer
misterio para libertarla, elevándola sobre el caos, por mi propio impulso, y en virtud de
mi misericordia, sin esperar la orden, la conduje a un lugar despejado sobre el caos.
3. Y sus enemigos cesaron momentáneamente
de atormentarla, creyendo que iba a ser definitivamente arrojada en el caos.
4. Y la fiel Sabiduría ignoraba que yo la
asistía y me desconocía del todo.
5. Y persistía en celebrar el tesoro de la
luz, que había visto antes y al que seguía fiel.
6. Y pensaba que era él el que la asistió, y como era fiel a la luz, creía que su súplica se
escucharía y sería llevada del caos.
7. Mas no se había aún cumplido la
disposición del primer misterio a fin de que su ruego fuese escuchado.
8. Escuchad, pues, y yo os diré cuántas
cosas sucedieron a la fiel Sabiduría.
9. Ocurrió que, cuando yo la llevé a un
lugar más desahogado del caos, las emanaciones del triple poder dejaron de atormentarla
creyendo que yo la iba a llevar completamente al caos.
10.. Ycuando supieron que la Sabiduría fiel
no era conducida al caos, volvieron a torturarla sumamente.
11. Y por eso ella elevó su octava
súplica.
12. Y dijo de este modo: Yo he puesto, ¡oh
luz!, mi corazón en ti; no me dejes en el caos. Escúchame y líbrame en tu pensamiento.
13. Vuelve mi espíritu hacia mí y
líbrame; sé mi salvador, ¡oh luz!, y líbrame.
14. Llévame a tu luz, porque tú
eres mi salvador y tú me conducirás hacia ti.
15. Y por el misterio de tu nombre,
indícame tu camino y dame tu misterio.
16. Y librame de la fuerza de rostro
de león y de mis enemigos, que me han tendido asechanzas.
17. Porque tú eres mi salvador y yo
entregaré la pureza de mi luz en tus manos.
18. Libértame, ¡oh luz!, en tu
conocimiento.
19. Y tú te irritarás contra aquellos que
vigilan contra mi, para que no se apoderen de mí totalmente.
20. Porque yo he creído en la luz, y yo te
adorará y cantará tus alabanzas, para que tengas piedad de mí y vuelvas tu corazón a
la pena en que me encuentro.
21. Y tú me librarás y me restituirás mi
fuerza fuera del caos.
22. Y no me abandonarás a la fuerza con
rostro de león, mas me conducirás a la región en que la aflicción no existe.
23. Y cuando Jesús habló así a sus
discípulos, continué.
24. Y dijo: Cuando la fuerza de faz de león
supo que la Sabiduría fiel no había sido arrojada en el caos, vino con todas las otras
emanaciones materiales del triple poder.
25. Y otra vez atormentaron a la fiel
Sabiduría. Y cuando la torturaban, ella prosiguió impetrando.
26. Y dijo: Ten piedad de mí, luz, porque
ellos me atormentan aún.
27. Y cuanto hay en mí, y mi fuerza y mi
espíritu son turbados, según tu orden, ¡oh luz!
28. Y mi fuerza ha sufrido grandes
perjuicios, mientras yo estaba sujeta a tormentos.
29. Y el número de mi tiempo está en el
caos.
30. Y mi luz se ha eclipsado, porque mi
fuerza me ha sido arrebatada.
31. Y cuantas fuerzas había en mí han sido
destruidas.
32. Y soy impotente ante todos los archones
de los eones que me odian y ante las veinticuatro emanaciones en cuyas regiones yo estaba.
33. Y mi hermano ha temido seguirme, en
vista de las persecuciones en que me ha visto sumida.
34. Y todos los archones de las regiones
superiores me han mirado como la materia en que no hay ninguna luz.
35. Y me he convertido como en una fuerza
material que ha caído lejos de los archones.
36. Y cuantos están en los eones han dicho:
Ella es como el caos.
37. Y todas las fuerzas que no tienen
misericordia han venido sobre mí, para qiutarme toda mi luz.
38. Pero yo he creído en ti, luz, y he
dicho: Tú eres mi salvador, y mi suerte, que tú has marcado, está en tu mano.
39. Líbrame, pues, de los enemigos que me
acusan y me persiguen.
40. Extiende tu luz sobre mí, porque
yo no soy nada en tu presencia, y consérvame en tu misericordia.
41. Y no consientas que caiga sobre mí la
ignominia.
42. Porque es a ti, oh luz, a quien yo
glorifico en mis himnos.
43. Que el caos envuelva a mis perseguidores
y que sean sumergidos en las sombras infernales.
44. Cierra la puerta a quienes quieren
devorarme.
45. Y dicen: arranquémosle la luz que hay
en ella.
46. Porque yo no les he hecho ningún mal.
Novena plegaria de la Sabiduría fiel
XV 1.
Y Mateo, cuando Jesús hubo hablado así, se adelantó.
2. Y dijo: Señor, tu luz me ha instruido
para que yo explique la octava plegaria de la Sabiduría fiel.
3. Porque tu fuerza ha profetizado en el
salmo treinta de David, diciendo: En ti he puesto, Señor, mi corazón.
4. No permitas que se me humille
eternamente.
5. Y oyendo estas palabras, dijo Jesús: En
verdad te digo, Mateo, que cuando el número perfecto sea cumplido, y cuando el universo
sea destruido, yo estaré sentado en el tesoro de la luz.
6. Y vosotros estaréis sentados sobre las
doce fuerzas de la luz, hasta que sean restablecidos los rangos de los doce salvadores en
las regiones de cada uno de ellos.
7. Y continuó hablando y dijo:
¿Comprendéis lo que os he dicho?
8. Y María se adelantó y dijo: Señor, tú
siempre nos has hablado en parábolas.
9. Y nos has dicho en ellas: Yo estableceré
con vosotros un reino como el que mi Padre ha establecido conmigo.
10. Y comeréis y beberéis en mi mesa y en
mi reino.
11. Y estaréis sentados en los doce tronos
para juzgar a las doce tribus de Israel.
12. Y Jesús contestó: Está bien, María.
13. Y continuó y dijo a sus discípulos: Y
las emanaciones del triple poder continuaron atormentando, en el caos, a la Sabiduría
fiel.
14. Y ella pronunció su novena súplica y
dijo: ¡Oh luz, confunde a los que me arrebatan mi fuerza y devuélveme la que me han
quitado!
15. Ven y sálvame. Porque grandes
tinieblas me envuelven y me afligen.
16. Di a mi fuerza: yo te libertaré.
17. Y que cuantos quieren arrebatarme mi luz
sean privados de su fuerza y vuelvan al caos.
18. Que sean reducidos a la impotencia los
que quieren quitarme mi luz.
19. Que su fuerza sea como el polvo y que tu
ángel, Ieû, los hiera.
20. Y si quieren ascender a lo alto, que las
tinieblas los rodeen.
21. Y que sean arrojados en el caos, y que
Ieû, tu ángel, los persiga para herirlos en las tinieblas del infierno.
22. Porque me han tendido asechanzas
y lo mismo la fuerza con faz de león.
23. Y sin que yo los haya dañado, me
atormentan y me quieren arrancar mi fuerza toda.
24. Arranca, ¡oh luz!, la pureza a
la fuerza de faz de león, sin que ella lo sepa.
25. Y confunde el proyecto que ha maquinado
el triple poder, para arrebatar mi fuerza, y arrebátale la suya.
26. Y mi fuerza se regocijará en la luz y
será alegre, porque tú la habrás salvado.
27. Y todas las partes de mi fuerza dirán:
no hay más salvador que tú.
28. Porque me has librado de la
fuerza con rostro de león que me arrebataba mi fuerza.
29. Y me salvarás de todos los que me
quitan mi fuerza y mi luz.
30. Porque se han levantado contra ti,
profiriendo mentiras, y diciendo que yo conocía el misterio de la luz de la región
superior.
31. Y me apremiaban, exclamando: Dinos los
misterios de la luz de la región superior.
32. Mas yo ignoraba esos misterios y me han
infligido grandes males.
33. Porque yo he sido fiel a la luz
de la región superior.
34. Y me he sentado en las tinieblas, con el
alma sumida en el duelo.
35. Sálvame, ¡oh luz, a la que elevo mis
himnos!
36. Porque yo sé que tú me salvarás, pues
que yo hacía tu voluntad cuando estaba en la región de los eones.
37. Y yo cumplía tu voluntad como las
potencias invisibles que están en mis regiones y yo lloraba, buscando con celo tu luz.
38. Y ahora mis enemigos me rodean, y
se alegran de mis males, y me infligen sin piedad grandes aflicciones.
39. Y rechinan los dientes contra mí y me
quieren arrebatar toda mi luz.
40. ¿Hasta cuándo, luz, permitirás
que sigan afligiéndome?
41. Libra mi fuerza de sus malos propósitos
y presérvame de la fuerza con rostro de león. Porque yo estoy sola en estas regiones.
42. Y en medio de cuantos se han juntado
contra mí, yo te glorifico, ¡oh luz!
43. Y clamaré siempre a ti, en medio de
todos los que me afligen.
44. Que no se regocijen más sobre
mí, atormentándome y quitándome mi fuerza.
45. Tú conoces su astucia, ¡oh luz! No
permitas que tu ayuda se aleje de mi.
46. Apresúrate, ¡oh luz! Júzgame en tu
bondad y véngame.
47. ¡Oh luz de las luces! Que mis enemigos
no me arrebaten mi luz.
48. Y que no digan entre sí: Nuestra fuerza
se ha reforzado con su luz.
49. Y que no digan: Hemos devorado su
fuerza.
50. Sino que las tinieblas los rodeen y
hagan impotentes a aquellos que me quieren robar mi luz.
51. Y que aquellos que dicen: Nosotros hemos
robado su fuerza y su luz, sean hundidos en el caos y en las tinieblas.
52. Sálvame, para que yo sea en gozo.
53. Porque yo aspiro a la trecena
región de los eones, que es la región de la justicia.
54. Y para que yo diga a toda hora: La luz
de Ieû, tu ángel, irá aumentando de brillo.
55. Y mi lengua cantará eternamente tus
alabanzas en la decimotercera región de los eones.
Jacobo explica el significado de la novena
plegaria de la Sabiduría fiel, y María interpreta las palabras de Cristo
XVI 1.
Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, dijo: Que aquel que entre
vosotros haya comprendido nos dé la explicación.
2. Y Jacobo se adelantó y abrazó el pecho
de Jesús.
3. Y dijo: Señor: tu soplo me ha infundido
inteligencia y estoy presto a explicar lo que nos has dicho.
4. Porque es respecto a esto lo que
profetizó tu fuerza, mediante la voz de David, en su salmo treinta y cuatro.
5. Diciendo: Juzga, Señor, a
aquellos que me agravian, combate a aquellos que me combaten.
6. Y cuando Jacobo hubo hablado así, dijo
Jesús: Tú has hablado bien, Jacobo.
7. Porque ésa es la explicación de la
novena súplica de la fiel Sabiduría.
8. Y en verdad, en verdad os digo, que
vosotros entraréis conmigo en el reino de los cielos antes que todos los invisibles y
todos los dioses y todos los archones que están con el eón trece y con el eón doce.
9. Y no solamente vosotros, sino todo el que
haya practicado mis misterios.
10. Y cuando el Salvador hubo hablado así,
dijo: ¿Comprendéis lo que acabo de decir?
11. Y dijo María: Señor, es lo que nos has
dicho otras veces.
12. Que los últimos serán los primeros y
que los primeros serán los últimos.
13. Porque los creados antes que nosotros
son los invisibles, pues que existieron antes que el género humano.
14. Y los dioses, y los archones, y los
hombres que reciban tus misterios entrarán los primeros en el reino de los cielos.
15. Y dijo Jesús: Así es, María.
El primer ministro envía a Jesús para
socorrer a la Sabiduría fiel
XVII 1.
Y Jesús prosiguió hablando a sus discípulos.
2. Y dijo: Y ocurrió que cuando la fiel
Sabiduría hubo elevado su novena plegaria, la fuerza que tenía rostro de león la
atormentó con más fuerza.
3. Y le quería arrebatar su luz. Mas la
Sabiduría fiel se dirigió, clamando, hacia la luz.
4. Y dijo: Luz en la que he creído desde el
principio, y por la que he sufrido tantos dolores, ven y socórreme.
5. Y su ruego fue entonces atendido.
6. Porque el primer misterio lo oyó
y me envió a mí para asistirla.
7. Y vine para ayudarla y la reconduje en el
caos.
8. Porque había sufrido grandes
penas y aflicciones a causa de su fe en la luz.
9. Y así, fui enviado por el primer
misterio para socorrerla en todo.
10. Y aunque yo no había ido aún al mundo
de los eones, sobrevine entre todos ellos.
11. Y ninguno de ellos lo supo, ni
los que pertenecen a lo interior de lo interior, ni los que están en lo exterior de lo
exterior.
12. Y todo lo sabía el primer misterio. Y
cuando llegué al caso para ayudarla, ella me vio.
13. Porque yo resplandecía con una
gran luz y me presentaba misericordioso.
14. Y no me presentaba altanero, como la
fuerza con faz de león que arrebaté la fuerza y la luz a la Sabiduría, y que la
atormentó para quitarle cuanta luz había en ella.
15. Y me vio brillando con una luz diez mil
veces más poderosa que la de la fuerza con rostro de león.
16. Y comprendió que yo venía de las
regiones superiores, en cuya luz ella había tenido fe desde el comienzo de las cosas.
17. Y la fiel Sabiduría tuvo entonces
confianza y elevé su décima súplica.
18. Y dijo: Yo he clamado a ti, luz de las
luces.
19. Y en mi aflicción me has oído;
preserva ahora mi fuerza de los labios injustos y engañosos.
20. Porque estoy envuelta en las
asechanzas y calumnias de los orgullosos y de los que no conocen la misericordia.
21. Malhaya yo, que tan lejos estoy de mi
morada, y me veo forzada a habitar en el caos.
22. Porque mi fuerza no está en las
regiones que me pertenecen.
23. Y he hablado con dulzura a mis enemigos,
y cuando yo les hablaba con dulzura, ellos me han atacado sin motivo.
La fuerza satánica de rostro de león se
encoleriza ante Jesucristo
XVIII 1.
Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, dijo: Que se adelante aquel
que se sienta infundido de inteligencia y que explique la décima impetración de la
Sabiduría fiel.
2. Y Pedro contestó y dijo: Señor,
tu fuerza de luz ha profetizado esto por boca de David.
3. Cuando dijo en el salmo ciento
diecinueve: He clamado a ti, Señor, en mi aflicción.
4. Y tú me has oído, Señor, mas preserva
mi alma de los labios injustos y de la lengua mentirosa.
5. Tal es, Señor, la explicación de la
décima plegaria de la fiel Sabiduría, tal como ella la pronunció cuando se sentía
atormentada por las emanaciones materiales del triple poder, y éstas y la fuerza de faz
de león la hacían sufrir extremadamente.
6. Ydijo Jesús: Bien está, Pedro.
Has hablado justamente.
7. Y continuó Jesús hablando a sus
discípulos.
8. Y dijo: Cuando la fuerza que tenía cara
de león se acercaba a mí, al ir hacia la fiel Sabiduría, me vio resplandecer con una
luz inmensa.
9. Y se llenó de cólera y proyecté fuera
de sí una muchedumbre de otras emanaciones enfurecidas.
10. Y entonces la Sabiduría fiel pronunció
su undécima plegaria, y dijo:
11. ¿Por qué la fuerza (de faz de león)
se apresta a hacer el mal?
12. Su propósito era herirme y robar la luz
que había en mí.
13. Porque yo he preferido descender al caos
que permanecer en la región del decimotercero eón, que es la región de la justicia.
14. Y han querido envolverme en sus
astucias, para arrebatarme toda mi luz.
15. Mas la luz les quitará toda su
luz y destruirá toda su materia.
16. Y les arrebatará toda su luz y no los
dejará permanecer en el decimotercero eón, su morada.
17. Y no dejará sus nombres entre los
nombres de los vivos.
18. Y las veinticuatro emanaciones verán lo
que sucede a la fuerza con faz de león.
19. Para que tomen ejemplo, y teman, y no
sean indóciles.
20. Y darán la pureza de su luz y te
verán, para que te glorifiquen.
21. Y habrán de decir: he aquí el que no
ha dado el brillo de su luz para salvarse.
22. Mas quiere ser glorificado en todo el
esplandor de su luz, y él ha dicho: Yo arrebatará la luz de la Sabiduría infiel.
23. Y que aquel cuya fuerza sea exaltada se
adelante y diga la explicación de la undécima plegaria de la Sabiduría fiel.
El triple poder, orgulloso, envía refuerzos
a sus emanaciones para combatir el poder de Jesús
XIX 1.
Y Salomé se adelantó, y dijo: Señor, tu fuerza de luz ha profetizado esto por boca de
David, en el salmo cincuenta y uno.
2. Diciendo: ¿Por qué el impío se alaba
de su malicia?
3. Y cuando Jesús escuché estas palabras,
dijo: Está bien, Salomé.
4. Y en verdad, en verdad, os digo
que yo os instruiré en todos los misterios del reino de la luz.
5. Y Jesús continuó hablando y dijo
a sus disçípulos: Me aproximé luego al caos.
6. E iba revestido de una luz inmensa, para
quitar su luz a la fuerza con faz de león.
7. Y cuando la fuerza con rostro de león me
vio, tuvo miedo, y llamó a su dios para que la socorriese.
8. Y se llenó de cólera y la fiel
Sabiduría sintió gran espanto.
9. Yse dirigió a mí y dijo: No me
olvides, ¡oh luz!
10. Porque mis enemigos han abierto
su boca contra mí.
11. Y han querido arrebatarme mi luz y me
han odiado.
12. Porque yo entonaba tus alabanzas y te
amaba.
13. Que sean sumergidos en las tinieblas
exteriores; arrebátales su fuerza y no los dejes remontarse a sus regiones.
14. Y que el caos los envuelva como una
vestidura.
15. Ten piedad de mí, ¡oh luz!, por el
misterio de tu nombre, y sálvame en tu misericordia.
16. Ven a mi ayuda, porque mi fuerza es
destruida.
17. Porque aquí no hay ningún misterio, y
mi matena ha sido encadenada, porque se me ha quitado toda mi fuerza.
18. Y que aquel que haya sido animado en su
interior, se adelante y explique las palabras de la fiel Sabiduría.
19. Y Andrés dijo: Señor, tu fuerza de luz
ha profetizado esto.
20. Cuando dijo por boca de David, en
su salmo ciento ocho: Dios mío, no calles en mi elogio, porque los pecadores y los
pérfidos han abierto su boca contra mí.
21. Y el primer misterio, continuando su
discurso, dijo de esta manera:
22. Y ocurrió que yo no saqué aún
del caos a la Sabiduría fiel.
23. Porque yo no había recibido
todavía la orden de mi Padre.
24. Y las emanaciones del triple
poder, viendo a la Sabiduría fiel otra vez provista de luz como lo fue desde el
principio, se detuvieron en sus ataques a la Sabiduría.
25. Y a grandes gritos pidieron asistencia
al triple poder.
26. Para que él los ayudase a
arrancar otra vez a la fiel Sabiduría las fuerzas que había en ella.
27. Y el triple poder envió otra gran
fuerza de luz, que descendía en el caos como una flecha que vuela.
28. Y era para que ayudase a sus servidores
a arrebatar a la Sabiduría fiel la fuerza que le había sido reintegrada.
Jesús confunde a las fuerzas del triple
poder
XX 1.
Y cuando aquella fuerza de luz hubo descendido, los servidores del triple poder tuvieron
gran confianza.
2. Yotra vez persiguieron a la
Sabiduría fiel, que estaba llena de turbación y espanto y la atormentaron cruelmente.
3. Y uno de ellos se transformó en un
basilisco de siete cabezas.
4. Y otro tomó forma de dragón, y
la primera potencia del triple poder, con cabeza de león, y otros muchos se reunieron.
5. Yatacaron a la fiel Sabiduría, y
la llevaron de nuevo a las regiones inferiores del caos, y la atormentaron mucho.
6. Y ella huyó, y vino a las
regiones superiores del caos, y ellos la persiguieron y la torturaron cruelmente.
7. Y Adamas el tirano miró las doce
regiones de los eones, y también sintió coraje contra la Sabiduría fiel.
8. Porque había querido subir a la luz de
las luces, que está por encima de todos ellos.
9. YAdamas miró, y vio que los
enemigos de la Sabiduría la atormentaban hasta quitarle cuantas luces había en ella.
10. Y cuando la potencia del triple poder
hubo descendido en el caos, encontró la fiel Sabiduría.
11. Yla fuerza con rostro de león, y
la fuerza con rostro de serpiente, y la fuerza con rostro de basilisco, y la fuerza con
rostro de dragón, y todas las fuerzas del triple poder rodearon a la fiel Sabiduría,
queriendo arrebatarle por segunda vez sus fuerzas.
12. Y cuando la atormentaban y
afligían, ella se dirigió otra vez a la luz.
13. Y dijo: Luz en la que he caído, que tu
luz venga a mí.
14. Porque tú eres quien me ha
tomado en ella y tú me librarás de mis perseguidores.
15. Y cuando la Sabiduría fiel hubo
hablado de este modo, por orden de mi Padre, yo envié a Miguel, y a Gabriel, y a los
satélites de la luz.
16. Para que llevasen a la Sabiduría fiel
sobre sus manos, a manera que sus pies no tocasen las tinieblas exteriores.
17. Y les ordené que se dirigiesen a
las regiones del caos en donde la tenían que conducir.
18. Y cuando los ángeles y las
emanaciones de la luz hubieron descendido al caos, todas las emanaciones del triple poder
y las de Adamas vieron la emanación de la luz y constituyeron una luz inmensa, a la que
ninguna clase de luz era ajena.
19. Y quedaron atemorizados y dejaron
a la Sabiduría fiel.
20. Y una gran emanación de luz
rodeó por todas partes a la Sabiduría, a derecha e izquierda, y sobre su cabeza se
levantó una corona de luz.
21. Y cuando la emanación de la luz rodeó
a la fiel Sabiduría, ésta se sintió llena |